El
paso de los Pirineos en la Edad Media |
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El fenómeno tan enraizado y extendido de las peregrinaciones
a Santiago de Compostela provocó la aparición de lo
que podríamos denominar el primer libro de viaje-guía
del peregrino jacobeo. Se trata del "Codex calixtinus",
que el Papa Calixto II mandó elaborar en el siglo XII. La
quinta y última sección de éste es el "Liber
peregrinationis", un breve tratado mezcla de relato de
viaje, libro de consejos morales y guía del peregrino escrito
por el clérigo francés Ameryc Picaud.
En el capítulo "Nombres de las regiones y características
de las gentes del Camino de Santiago", narra lo que "vio"
a su paso por nuestras tierras.
Llegada al País de Cisa (hoy Garazi, Baja Navarra): "Viene
luego, cerca de Port de Cize, el territorio de los Vascos, con la
ciudad de Bayona en la costa, hacia el norte. Es ésta una
región de lengua bárbara, poblada de bosques, montañosa,
falta de pan y vino y todo género de alimentos excepto el
alivio que representan las manzanas, la sidra y la leche. Las gentes
de esta tierra son feroces como es feroz, montaraz y bárbara
la misma tierra en que habitan. Sus rostros feroces, así
como la propia ferocidad de su bárbaro idioma, ponen terror
en el alma del que los contempla. Como legalmente sólo pueden
cobrar impuestos a los mercaderes, el que cobran a los peregrinos
y viajeros es ilegal. Cuando la tarifa sobre algo es de cuatro o
de seis monedas, ellos cobran ocho o doce, es decir, el doble".
Port de Cisa, el paso de los peregrinos: "En territorio
todavía de los Vascos, el Camino de Santiago pasa por un
monte muy alto, denominado Port de Cize. Tiene ocho millas de subida
y otras ocho de bajada: su altura, en efecto, es tanta que parece
que toca el cielo. Desde su cumbre puede verse el mar británico
y el occidental, así como los confines de tres regiones:
Castilla, Aragón y Francia".
Los navarros: "Pasado este valle viene la tierra de los
navarros, rica en pan, vino, leche y ganados. Navarros y vascos
tienen características semejantes en las comidas, el vestido
y la lengua, pero los vascos son de rostro más blanco. Los
navarros se visten con ropas negras y cortas hasta las rodillas,
como los escoceses, y usan un tipo de calzado que llaman abarcas,
hechas con cuero con el pelo sin curtir, atadas al pie con correas
y que sólo envuelven las plantas de los pies. Gastan, en
cambio, unos mantos negros de lana que les llegan hasta los codos,
con orla, parecidos a un capote, y a los que llaman sayas. Como
se visten mal, lo mismo que comen y beben también mal, pues
en casa de un navarro se tiene la costumbre de comer toda la familia,
lo mismo el criado que el amo, la sirvienta que la señora,
mezclando todos los platos en una sola cazuela, y nada de cucharas,
sino con las propias manos; y beben todos del mismo jarro. Cuando
los ve uno comer le parecen perros o cerdos. Y oyéndoles
hablar te recuerdan los ladridos de los perros, por lo bárbaro
de su lengua".
En estos escritos de Ameryc Picaud encontramos lo que se considera
el primer diccionario de euskera: "A Dios le llaman urcia;
a la madre de Dios, Andrea Maria; al pan, orgui; al vino, ardum;
a la carne, aragui; al pescado, araign; a la casa, echea; al dueño
de la casa, iaona; a la señora, andrea; a la iglesia, elicera;
al sacerdote, belaterra, que significa bella tierra; al trigo, gari;
al agua, uric; al rey, ereguia; y a Santiago, iaona domne iacue".
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Rodrigo Ximenez de Rada:
un vascongado universal de Gares |
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Aunque no está totalmente probado, los estudios más
recientes sobre el que llegara a ser Arzobispo de Toledo y cronista
llegan a la conclusión de que nació en Puente la Reina-Gares
en el año 1170 y murió en Vienne (Francia) en 1247.
Cursó derecho en Bolonia y culminó sus estudios de
Filosofía y Teología en París. La estirpe castellana
de su madre, Eva de Finojosa, le permitió instalarse en la
corte de Alfonso VIII, y a propuesta de este monarca ocupó
la silla episcopal de Osma. Ese mismo año fue nombrado Arzobispo
de Toledo, cargo en el que permaneció hasta su muerte. Fue
defensor a ultranza de la supremacía de esta diócesis,
privilegio que le fue concedido en el IV Concilio de Letrán
en 1215 frente a las aspiraciones de su colega compostelano. Allí
reclamó también con fuerza la sede de Valencia como
sufragánea. En este Concilio Ximenez de Rada habló
en varias lenguas, entre ellas la suya propia: el vascuence, que
había aprendido de niño en su villa natal. Esto es
lo que precisamente ha llevado a varios investigadores a pensar
con más fundamento que Ximenez de Rada era nativo de Puente
la Reina y no de Rada como defienden otros pues en esta última
población, en aquella época, el vascuence no era la
lengua habitual, como sí ocurría en Puente.
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La lengua vasca era corriente en los valles de Roncal y
Salazar en el tiempo del famoso tenor. Este ilustre roncalés
no sólo la hablaba sino que también la escribía,
cosa poco corriente. Esta es una carta conservada por su familia
y escrita por él desde Barcelona a una tía suya, en
su vascuence roncalés, en 1884.
"Barcelona- 19- diciembre- 1884.
Ene tia Juana maitia: Eugenia sin da (etorri da) arro (nt) ongui:
Quemen gaude anisco ongui gciac eta ori nola dago? Nain din (nai
dun) sin (xin)cona (honat) ichasoaren ecustra? Anisco andia da,
tia Juana. Nai badu nic dud anisco deiru Orentaco vidagearen pagateco
quemengo ostatiaren pagateco.
Eztu eguiten quemen ozic batrere, chaten (xaten) dugu quemen anisco
ongui eta guero artan (artzen) dugu iror nescache postretaco eta
gazte eta pollit.
Ha cer vizia! tia Juana maitia, amar urte chiquiago bagunu!
Gorainzi guzientaco eta piyco bat nescachi pollit erroncarico guziat.-
Julian."
Que viene a decir: "Mi querida tía Juana. Eugenia
ha venido muy bien. Aquí estamos muy bien todos y Vd., ¿cómo
está? ¿Quiere venir a ver el mar? Es muy grande, tía
Juana. Si quiere, yo tengo suficiente dinero para pagarle el viaje
y para pagarle el hotel de aquí. Aquí no hace nada
de frío. Comemos muy bien y luego tenemos para postre tres
chicas jóvenes y bonitas. ¡Ay qué vida! querida
tía Juana, si tuviéramos diez años menos...
Recuerdos para todos y un pellizco para todas las chicas bonitas
de Roncal. Julián."
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Juan
Iturralde y Suit, romántico polifacético
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| (Pamplona,
26.10.1840; Barcelona, 17.8.1909) |
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Este personaje de la historia pamplonesa
nos ha dejado como herencia algo más que el nombre de una
calle. Fue concejal en el Ayuntamiento de Pamplona (1868-1872),
escritor, pintor y arqueólogo. En su juventud realizó
estudios de Comercio y Pintura en Burdeos y París. Durante
estos años se fue forjando su visión romántica
de la Historia y el Arte, tan palpable en todas sus obras.
El problema de la lengua vasca le preocupó profundamente.
Según Iturralde y Suit, "en su conservación
hay algo más que un interés científico, puesto
que a ella va unida la existencia moral del pueblo vascongado".
Fruto del amor por esta lengua dio los primeros pasos para la creación
de una Sociedad que tendría como objetivo restaurarla y defenderla.
Para ello llamó a Pablo Ilarregi, Nicasio Landa "y
algún otro vascófilo entusiasta". Sin embargo,
la revolución de 1868 y la guerra civil retrasaron su proyecto.
Recién terminada la última guerra carlista, en 1878,
creó junto con Arturo Campión la "Asociación
Euskara de Navarra", de la que fue secretario. Los ideales
de esta asociación se basaban en la defensa de los valores
que consideraban característicos de la personalidad vasco-navarra,
teniendo la recuperación de los fueros como piedra angular
para todas las demás reivindicaciones y dando así
paso a lo que se podría denominar un pre-nacionalismo cultural,
basado en la recuperación de la lengua madre, el euskera.
Iturralde y Suit también fue presidente de la sección
de "Etnografía, Historia, Arte y Legislación"
de esta sociedad y director de la Revista "Euskara"
(1878- 1883).
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La lengua
de San Francisco Javier |
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Figura señera de Navarra es Francisco de Javier (1506-1552),
hijo de Juan de Jaso, originario de Jatxu (Baja Navarra) y presidente
del Real Consejo, y de la noble María de Azpilikueta, ambos
euskaldunes. Francisco aprendió desde la cuna la lengua materna
que no olvidó pese a los cambios y vicisitudes sufridas en
su vida. En carta a sus compañeros europeos (Conchín,
1544) refería las dificultades de comunicación experimentadas
con los Pravas en la Indonesia por la diferencia idiomática:
"lingua quippe eorum erat malauar, mea vero celtiberica,
vulgo vasquenza". En la lengua materna dijo unas palabras
al morir en Sancián en 1552. Su acompañante, conocedor
del latín, español y portugués, le oyó
"outras palabras que ihen nao entendia por nao serem en
nossa lingua", de donde G. Schurhammer dedujo que al agonizar
habló en vascuence. Esto es lo que cita el historiador José
María Jimeno Jurío en su libro "Navarra, historia
del Euskera", al hablarnos de la lengua materna del gran
misionero navarro. El investigador mencionado por Jimeno Jurío,
G. Schurhammer, es autor de una monumental biografía de Francisco
Javier, en la que reconoce que la lengua materna del santo era el
vascuence, a pesar de que el castillo donde nació estaba
enclavado en una zona de habla castellana. Ante esto, precisa Jose
María Jimeno Jurío que "aunque a principios
del siglo XVI, cuando nació Francisco, el Castillo de Javier
estaba en zona de predominio castellano, el habla común de
Gallipienzo y Lumbier era el vascuence".
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| Luis Luciano Bonaparte,
príncipe y lingüista |
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El príncipe Luis Luciano Bonaparte (1813-1891), sobrino
del gran Napoleón I, fue un gran conocedor y amante del euskera.
Después de haber trabajado en diferentes campos de la ciencia,
se dedicó plenamente a la lingüística. Hablaba
francés, inglés, español, italiano y euskera,
y conocía las características gramaticales de varias
lenguas más. Realizó cinco viajes con el objeto de
estudiar "in situ" la lengua de los vascos. En uno de
estos viajes conoció a la que más tarde sería
su segunda esposa, Clemencia Richard.
Rápidamente estableció contacto con una serie de colaboradores
con los que formó un fecundo grupo de trabajo. La amplia
y detallada información sobre la lengua y sus dialectos,
proporcionada por ellos, sirvió para hacer en 1863 el mapa
de la extensión del euskera y de sus variantes dialectales.
Entre estos colaboradores estaban Bruno Etxenike, de Elizondo, y
Mariano Mendigatxa, de Vidangoz-Bidankoze.
Además fue autor e impulsor de un buen número de libros
de lingüística sobre la lengua vascongada, que supusieron
el primer estudio sistemático de los dialectos de esta lengua.
El príncipe Bonaparte utilizó su dinero y sus influencias
para llevar a cabo todos estos estudios y contribuyó, de
manera decidida, a la difusión de la valoración social
del idioma. Se puede decir, sin duda, que además de conocer
la lengua, la amó y enseñó a amarla.
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| Bernart D´Etchepare, autor
del primer libro impreso en euskera |
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Es el autor del que se considera el primer libro impreso
en euskera: "Linguae Vasconum Primitiae" (Origen
del lenguaje de los vascos). Se trata de una obra poética
publicada en 1545. De la vida de este poeta bajonavarro se sabe
muy poco. Parece que nació en la casa Etxeparia de Sarrasketa
a finales del siglo XV. Fue párroco de Saint Michel o Eiheralarre
y, tal y como cuenta en sus poemas, fue encarcelado, al parecer
por motivos religiosos. Eran tiempos muy conflictivos los que le
tocó vivir. En 1512 el rey de Castilla Fernando el Católico
toma Navarra por las armas al tiempo que el de Navarra huye a Bearn.
Acusado Etxepare de haberse puesto de parte del rey castellano,
fue castigado por el rey navarro.
Bernart D´Etchepare fue consciente de la importancia que tenía
en ese momento imprimir un libro en euskera y, al mismo tiempo,
confiesa su extrañeza porque nadie lo había hecho
antes que él, ya que "el euskera es tan bueno como
los demás para ser escrito", como manifiesta en
el prólogo de su obra.
Este libro es una colección de poemas en los que trata temas
de religión e historias de amor, principalmente. En otro
de ellos narra sucesos de su vida, y en los últimos hace
una alabanza de su lengua, el euskera. Estas son las primeras palabras
de uno de estos poemas: Garaziko herria benedika dadila; heuskarari
eman dio behar duyen thornuya. Heuskara ialgi hadi plazara!
(Euskara, ¡sal a la plaza!).
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| Bernardino
Tirapu, una gran persona |
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Bernardino Tirapu (Leitza, 20-5-1884, Pamplona, 2-11-1964)
fue médico de profesión. Tras cursar la carrera en
Valladolid, ejerció en el partido de Erasun-Ezkurra. Más
tarde, en 1917, se estableció en Pamplona, pero al año
siguiente volvió a su comarca natal al declararse una gran
epidemia gripal en Leiza y Ezkurra. Su gran humanidad y su actividad
entregada, y sin retribución en muchas ocasiones, le mereció
un buen número de distinciones como la Cruz de Primera Clase
de la Orden de Beneficencia en 1922, la medalla al Mérito
del Trabajo en 1962 y el nombramiento de Miembro de Honor de la
Sección Provincial de Médicos del Seguro Obligatorio
de Enfermedad. Como último agradecimiento, Pamplona le ofreció
una calle poco antes de su muerte en 1964.
Su capacidad de trabajo quedó reflejada también en
la labor que realizó en favor del euskera, su lengua materna.
Fue miembro de la sociedad Euskeraren Adiskideak (Los amigos del
euskera) (1925-1936), y vicepresidente de la misma a partir de 1931.
Junto con él, un nutrido grupo de hombres y alguna mujer,
como Paz de Ciganda, consiguieron que sus iniciativas fueran muy
influyentes en la sociedad de aquellos años. Entre los miembros
más conocidos se podría nombrar a Jenaro Larrache,
Damaso Intza, José Mª Huarte, Ignacio Baleztena, Remigio
Mujika, Pablo Archanco y Aingeru Irigarai, entre otros.
Fueron los herederos del trabajo iniciado por Arturo Campión
y la Sociedad Euskara de Navarra, de finales del siglo XIX (1877-1897),
nacida para "conservar y propagar la lengua, literatura
e historia vasco-navarras".
>>(Para más información sobre Euskeraren
Adiskideak, ver el artículo de las páginas 8 y 9 de
este número de Ze Berri?)
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| Serafín Olave,
socio honorario de la Asociación Euskara de Navarra |
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Serafín Olave y Díez nació en Sevilla
en 1831 y murió en Calahorra en 1884. Era hijo de navarro.
Fue político y militar. Como militar fue destinado al ejército
de Filipinas y tomó parte en la expedición a Conchinchina.
Fue ascendido a coronel por sus acciones bélicas. Tras resultar
herido en la guerra de Cuba regresó y se vinculó más
estrechamente a Navarra por su deseo de incorporarse a la política.
Militó en el Partido Radical del que pasó después
al Partido Federal, revelando ya sus marcadas inclinaciones fueristas.
Fue entonces elegido Diputado en Cortes.
En 1882 se le encargó en el Partido Federal de Navarra la
redacción de las bases para una futura constitución
de Navarra dentro del Estado federal español.
En este texto, Serafín Olave afirmaba que "Navarra
se constituirá en región, pero está dispuesta
a admitir la libre reincorporación de los territorios de
Rioja, Vascongadas y Sexta Merindad de Ultrapuertos, que antes fueron
navarros...", subrayando los antiguos lazos de fraternidad.
Desde 1878 fue socio honorario de la Asociación Euskara de
Navarra, que tenía como objeto "conservar y propagar
la lengua, literatura e historia vasco-navarra, estudiar su legislación
y procurar cuanto tienda el bienestar moral y espiritual del País".
Serafín Olave dispuso para después de su muerte la
donación de su biblioteca particular a la citada Asociación
Euskara de Navarra, si bien finalmente ésta no se llevó
a cabo.
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| Paz de Ziganda,
mecenas de la cultura |
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Miembro de una notable y significada familia pamplonesa,
Mª Paz de Ziganda (Pamplona 1890-1966) fue la única
mujer entre siete hermanos. Nació en la actual calle de Mercaderes,
antigua Blanca de Navarra. Su abuela paterna era de Gascue, y fue
ella quien le enseñó euskera, una de sus grandes pasiones.
Activa colaboradora de la asociación "Euskararen
Adiskideak", fue, por ejemplo, una de las encargadas de
conseguir nuevas aulas para las Escuelas Vascas de Pamplona que
habían comenzado su labor en el curso 1931-32 y que inmediatamente
se habían quedado escasas de espacio. Ella y dos miembros
más de la Asociación fueron quienes expusieron el
tema al Provincial de los Padres Escolapios y llegaron con él
al acuerdo de alquilar tres aulas de su colegio para los niños
y niñas euskaldunes.
Junto a la conservación y difusión del euskera fueron
constantes a lo largo de su vida las manifestaciones de su amor
por la naturaleza.
A su muerte, el 2 de febrero de 1966, dejó importantes legados
para la Ikastola de la Real Sociedad de Amigos del País,
de Pamplona, a la que en su honor se llamó Paz de Ziganda
y que comenzó su andadura en el curso 1970-71.
>>(Información obtenida del libro "Ellas. Las
mujeres en la historia de Pamplona", del equipo de investigación
de IPES Elkartea (Silvia Fernández, Paco Roda, Ana Díez
de Ure y Sonia Pinillos), y publicado en 1998 por la Concejalía
de la Mujer del Ayuntamiento de Pamplona).
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| Padre Esteban de Adoain |
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Pedro Francisco Marcuello
Zabalza (Adoain 1808-Sanlúcar de Barrameda 1880) fue un importante
religioso navarro nacido en Adoain (Urraul Alto). Tras dedicarse a
las tareas de labranza y pastoreo, en 1828 ingresó en el convento
de capuchinos extramuros de Pamplona. La legislación desamortizadora
obligó a los capuchinos a abandonar el convento de Pamplona
y el P. Adoain vivió en Cintruénigo, Bera y Bertiz y
atendió las parroquias de Irurozqui, Imirizaldu y Ziga, todas
ellas de lengua vascongada. En 1839 los capuchinos huyeron a Italia.
Allí aprendió su cuarta lengua, después del euskera,
su lengua materna, el castellano y el latín. En 1842 fue a
misión a Venezuela, donde dictó diversas normas para
proteger a los indios apure de los comerciantes blancos. Estos lograron
que el gobierno invitara a los capuchinos a abandonar las misiones.
El P. Adoain se refugió en una residencia de capuchinos en
Uztaritze (Lapurdi). Es allí donde, seguramente, escribió
la mayor parte de sus sermones en euskera. Años más
tarde volvió a Venezuela y recorrió Cuba, Guatemala
y El Salvador. Allí dio los primeros pasos para la reconstrucción
de la orden, disuelta tras la desamortización española.
En 1873 regresa y se instala en Baiona y en 1877 fue nombrado Vicecomisario
General de los Capuchinos, coincidiendo con la reapertura del convento
de Pamplona.
Se conservan ocho sermones compuestos por el P. Adoain, todos ellos
manuscritos en euskera. Se han perdido todos los demás, que
se cree que no serían pocos. Como señala Francisco Ondarra,
el euskera que emplea en sus escritos es, fundamentalmente, el dialecto
labortano, que es el empleado en Uztaritze y en otros lugares donde
predicó. Mezcla este dialecto con reminiscencias de su dialecto
natal, que empleó hasta los 20 años. Como dice el P.
Ondarra: "Sencillamente, se había formado un modo de
hablar propio de uno que tiene que y quiere acomodarse a sus evangelizados".
En sus textos se advierten influencias de grandes literatos en lengua
vasca como Axular o Manuel Larramendi.
En el centenario de su muerte, la Real Academia de la Lengua Vasca,
colocó en el frontispicio de la casa Eneko, la casa natal del
P. Adoain, una placa que reza así: "Esteban Adoain
euskal predikariari, Euskaltzaindiak. La Real Academia de la Lengua
Vasca por su labor euskérica. 1880-1980". |
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| Ignacio Baleztena, "Premin
de Iruña" |
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Ignacio Baleztena (Pamplona,1887-1972),
abogado, político, escritor e investigador, estudió
en Deusto y Salamanca. A los 25 años fue nombrado presidente
de las Juventudes Jaimistas de Navarra y seis años más
tarde llegó al puesto de concejal en el Ayuntamiento de Pamplona
por el Partido Carlista. De 1921 a 1928 fue diputado foral. Fue
director del Museo de Navarra, secretario del Comité Provincial
de Turismo y miembro de la Junta Permanente de la Sociedad de Estudios
Vascos. Entre 1936 y 1939 fue oficial del Archivo de Navarra.
Tras la guerra civil se dedicó a la investigación
y a las colaboraciones periodísticas, fundamentalmente en
"El Pensamiento Navarro" y en "Diario de
Navarra". En el primero publicó un buen número
de artículos bajo el pseudónimo de "Premín
de Iruña", y bajo este nombre publicó su
único libro, "Iruñerías" (1920).
Desde 1948 hasta 1964 publicó 761 iruñerías
más en "Diario de Navarra" bajo el nombre
de Tiburcio de Okabío. Sus columnas dominicales abarcan una
gran diversidad temática, pero pueden ser clasificadas en:
folklore y tradiciones, diversiones y experiencias personales, historia
y misceláneas, siendo la colección que más
le ha popularizado entre el gran público.
Las fiestas de San Fermín eran entrañables para Baleztena.
Es autor, junto con innumerables versos y coplas, de la canción
"Uno de enero, dos de febrero...", utilizando la
melodía de un villancico popular vasco. Fue el iniciador
de la costumbre de acompañar a la Corporación a rezar
las Vísperas entonando el Riau Riau del Vals de Astrain,
grito que él dio por primera vez; promovió y revitalizó
la Comparsa de Gigantes y Cabezudos; creó la peña
"Muthiko Alaiak" y el grupo de danzas municipal;
instauró fiestas y celebraciones como la Cabalgata de los
Reyes Magos y el Homenaje a la Vejez, y gracias a sus investigaciones
se reanudaron la Fiesta del Rey de la Faba y la visita de San Miguel
a la Diputación.
A lo largo de toda su vida contribuyó con sus investigaciones,
artículos y obras teatrales a popularizar la cultura y la
historia navarra, de la que veía como parte fundamental el
euskera. En torno a esta lengua escribió en la iruñería
titulada "El Vascuence en Iruña" (1920):
"Que fué el vascuence la lengua primera que hablaban
los pamploneses y que ésta se habló en Iruña
hasta tiempos muy modernos, es cosa que nadie puede ni pretende
negar. Si fue sólo lengua popular y no llegó a la
categoría de oficial, quede para otros más sabios
que yo el discutirlo. Sólo diré lo que a este particular
escribía el señor Campión en los años
de 1880". A continuación cita una serie de ceremonias
nombradas por Arturo Campión en sus obras y en las que se
tiene constancia del uso del vascuence, como las obras teatrales
de coronación de los últimos reyes legítimos
de Navarra, Don Juan y Doña Catalina de Albret, y el elogio
fúnebre compuesto por el Cronista del Reino, P. Francisco
Alesson, en verso vascongado para el túmulo levantado en
la Catedral de Pamplona para las honras del Rey Don Felipe IV.
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| Enrique Zubiri Gortari
"Manezaundi" |
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| (Valcarlos-Luzaide
1868 - Pamplona 1943) |
El conocido pintor Zubiri realizó
sus primeros estudios en la localidad bajo-navarra de Donibane Garazi
(San Juan de Pie de Puerto) y pronto dio a conocer sus dotes de dibujante
a través de trabajos publicados en "La Ilustración"
de Pamplona. Esto le valió para que la Diputación se
hiciese cargo del coste de sus estudios artísticos en Madrid.
De allí fue a París. Unos años después
volvió definitivamente a la capital navarra y fue el retratista
oficial de la ciudad durante bastantes años. Fue profesor y
catedrático de dibujo en la Escuela de Artes y Oficios; participó
en algunos certámenes como el del cartel de San Fermín,
que ganó en 1919; y fue miembro de jurados municipales y provinciales.
Por todo ello a "Manezaundi" se le dedicó
una calle en Pamplona en agosto de 1979. Se trata de la calle Pintor
Zubiri, sita en el barrio de Iturrama. Sin embargo no fue ésta
su única faceta artística: "Manezaundi"
fue uno de los grandes escritores navarros en lengua vasca de principios
de este siglo.
Como recoge el investigador y escritor pamplonés Joxemiel Bidador,
"sus primeros poemas fueron para su novia, pero la temprana
muerte de ésta y la posterior misoginia que lo inundó
nos privaron del poeta. Más adelante, la prohibición
durante la dictadura de Primo de Rivera de publicar en euskara impidió
que muchos de sus trabajos fueran conocidos por el público.
Por último, el miedo que caracterizó los comienzos de
la guerra del 36 condenó al fuego la totalidad de los manuscritos
de "Manezaundi", no conociéndose hoy en día
sino los que llegó a publicar en el período republicano
en las publicaciones periódicas "La Voz de Navarra"
de Pamplona, "El Día" de San Sebastián y "Eskualduna"
de Bayona. Aunque escribió en castellano, fundamentalmente
temas relacionados con el arte, es su producción en euskara
la que mayor importancia tiene".
Varios de sus trabajos se han publicado en "Prosistas navarros"
(1958) y en "Euskalerri'ko ipuiñak" (1957).
En torno al lenguaje, Joxemiel Bidador señala que "se
ha definido el lenguaje de "Manezaundi" como popular
y castizo, pero hay que reconocer que sobre la base del dialecto bajo-navarro
propio de Valcarlos, este autor utiliza un euskara con vocación
de moderno, literario y artístico; es su solución personal
a la falta de un lenguaje adecuado a sus necesidades literarias, depurado
y preciso". |
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| Mariano Mendigatxa Ornat
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| (1832-1918) |
Mariano Mendigatxa
fue colaborador del Príncipe Luis Luciano Bonaparte en el estudio
del dialecto roncalés. Natural de Vidángoz-Bidankoze,
era de oficio labrador y estaba dotado de notable talento natural.
No tuvo más preparación que la primera enseñanza
en la escuela del pueblo pero, a pesar de ello, hablaba muy bien euskera
y tenía cierta facilidad para escribirlo y hacer traducciones
a ésta su lengua materna, como lo hizo con el "Salmo
quincuagésimo" y la balada "Orreaga".
Esta última la tradujo para Arturo Campión y fue publicada
en la Revista Euskara I, en 1878 (páginas 74 y 75).
A los 25 años conoció al príncipe Bonaparte cuando,
en su tercer viaje a la tierra del euskera, llegó a Vidángoz.
Más tarde, en 1867, el príncipe convocó a los
que más tarde serían sus colaboradores en San Juan de
Luz. Allí acudió Mendigatxa a lomos de su mulo. Tras
la muerte de Bonaparte, el roncalés entró en contacto
con el investigador Resurrección María de Azkue, con
el que colaboró desde 1902 hasta 1916 y al que le hizo llegar,
además de sus cartas, cuentos, refranes y canciones de inestimable
valor. En sus cartas se reflejan formas de vida, relatos, leyendas
y costumbres.
Sus cartas en dialecto roncalés se publicaron en el número
43 de la revista "Fontes Linguae Vasconum", traducidas
por José Estornés Lasa en 1984, y anteriormente en la
revista "Euskera", por Alfonso Irigoyen en 1957 y
por Faustino de Cerio en 1961. |
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| Pedro Uranga Esnaola
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| (1867-1951) |
Pedro Uranga Esnaola
(Hernani 1867-Pamplona 1951), residente desde la infancia en Pamplona,
fue una figura destacada del Derecho Foral, decano del Colegio de
Abogados de Pamplona y secretario de la Diputación desde 1895
hasta 1899.
Uranga fue la primera personalidad política que a principios
de este siglo hizo una propuesta global para la recuperación
del euskera en Navarra. En ella decía que la lengua se debía
difundir en varios ámbitos como la enseñanza y la Iglesia,
además de abogar por la creación de una Liga poderosa
en la que tendrían cabida todos los ciudadanos. "Todos
caben, todos sienten los latidos que despiertan los recuerdos del
pasado, las ruinas del más antiguo monumento de nuestra raza
en que se compenetraran las almas de nuestros padres, a todos ellos
aflige el dolor de la herencia perdida por la incuria de nuestro tiempo.
(...) El objeto único y exclusivo de la asociación ha
de ser la conservación y dilatación de la lengua vascongada".
Uranga tuvo gran peso en la vida polítiva navarra. Fue diputado
a Cortes maurista e intervino en la asamblea sobre la reintegración
foral celebrada en el palacio de la Diputación en 1918. En
1927 fue nombrado Hijo Predilecto de Navarra en agradecimiento a su
intervención en el Convenio Económico con el Estado,
en cuya negociación fue comisionado navarro.
Pedro Uranga era vascoparlante, su familia materna era del valle de
Larraun y estuvo casado con Marcelina Irigaray, natural de Burguete
y cuñada del médico y escritor Pablo Fermín Irigaray
Goizueta "Larreko". En 1897 colaboraba en la revista
Euskal-Erría y elevó un informe a la corporación
sobre las medidas que debían tomarse para conservar y extender
la lengua vasca. En agosto de 1916 se adhirió a la petición
que había hecho Diario de Navarra de que se estableciese una
cátedra de lengua vasca en el Seminario de Pamplona, y añadió
que la petición debía extenderse a la Escuela Normal
de Magisterio. Fue miembro de la Sociedad de Estudios Vascos y participó
en su primer congreso celebrado en Oñate del 1 al 8 de septiembre
de 1918. |
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| Julia Fernández
Zabaleta |
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| (1898-1961) |
Las ideas de Julia
Fernández nos dan muestra de algunas tendencias culturales
y sociales que estaban comenzando a dar sus primeros frutos en la
Pamplona de principios de siglo, pero que se vieron truncadas por
el estallido de la Guerra Civil y sus consecuencias.
Hija de Valentín, profesor de música natural de Mendigorria,
y de Concepción, de Cirauqui, Julia estudió Magisterio
en la Escuela de la Plaza de San José. Terminada la carrera,
viajó a Barcelona becada por el Ayuntamiento de Pamplona para
participar en un curso de la pedagoga italiana Maria Montessori.
A continuación, comenzó a dar clase en las Escuelas
Municipales de San Francisco junto a otra gran profesora, Katalina
Alastuey. Allí ejercieron ambas hasta que en el curso 1936-37
fueron destituidas por ser "desafectas al régimen".
Durante los años anteriores a la guerra Julia tomó parte
en diversas actividades culturales relacionadas con la promoción
del euskera, como los actos organizados por la Academia de la Lengua
Vasca, Euskaltzaindia. Defensora a ultranza de esta lengua, decía
que "el pueblo que cambia su lengua cambia también
su forma de pensar".
También participó activamente en el impulso a las Escuelas
Vascas promovidas durante la II República por entidades como
Eusko Ikaskuntza y Euskararen Adiskideak.
Junto con la enseñanza en lengua vasca y la difusión
de la cultura propia, los organizadores de las primeras ikastolas
tuvieron como objetivo reformar la metodología pedagógica
de las escuelas.
De esta manera pusieron los pilares de un nuevo sistema de enseñanza,
acorde con las teorías pedagógicas que se estaban extendiendo
por otros países de Europa y que propugnaba que se enseñara
mediante actividades agradables e interesantes para los niños,
que despertaran su interés y les permitiesen un mejor aprendizaje
de las nociones sin basarse exclusivamente en la memorización.
Los profesores deberían utilizar la pizarra, dibujos y mapas
para despertar el interés de los pequeños.
Junto a esta preocupación por la lengua y la enseñanza,
destaca la aportación de Julia Fernández en el campo
del desarrollo social de la mujer. Sus ideas en este campo se pueden
resumir en dos puntos: "La mujer es tan capaz como el hombre
para hacer frente a cualquier responsabilidad o quehacer"
(como ejemplo citaba el trabajo realizado por las mujeres en Alemania
durante la I Guerra Mundial, mientras los hombres estaban en el frente)
y "las mujeres tienen que tener derecho a la educación
y al trabajo".
>>(Información obtenida del artículo "Julia
Fernández Zabaleta eta Katalina Alastuey, emakume aitzindariak"
publicado por el profesor de la UPV e historiador Josu Chueca en la
revista Huarte de San Juan de la UPNA, en 1995). |
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| Dámaso
de Intza |
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| (1886-1986) |
El convento de los
Capuchinos de Extramuros de Pamplona ha sido y es lugar de residencia
de varios religiosos navarros que han destacado por su infatigable
labor en favor del euskera. Siguiendo la estela del Padre Adoain (1808-1880),
autor de varios sermones en esta lengua, trabajaron y vivieron aquí
Policarpo de Iraizoz (1897-1980), excelente latinista, orador, traductor
y colaborador en la revista "Fontes Linguae Vasconum",
y Jorge de Riezu (1894-1992), recopilador de la obra musical de Padre
Donostia. En la actualidad vive en este convento Francisco Ondarra
(1925), infatigable investigador que ha descubierto y estudiado numerosos
sermonarios y materiales de gran interés dialectológico.
Entre todos ellos cabe también destacar la figura de Miguel
Olasagarre Zubillaga, nacido en Intza, en el Valle de Araiz, y que
tomó el nombre de Dámaso de Intza para su labor apostólica.
Tras sus estudios primarios en Madoz y Oderiz, y los superiores en
Pamplona, Sangüesa y Tudela, el joven religioso comenzó
a cultivar los grupos franciscanos de seglares. Para ellos fundó
la revista "Irugarrengo Prantziskotarra". El éxito
de esta publicación le llevó a fundar otra más
ambiciosa, "Zeruko Argia", en 1916.
Fue uno de los primeros miembros numerarios navarros de la Academia
de la Lengua Vasca, fundada en 1918. Fue también socio de Euskeraren
Adiskideak (Amigos del Euskera) y su gran formación cultural
le llevó a participar en diversos actos culturales como los
"Juegos Florales y certamen científico-literario y
artístico de Pamplona", organizados por el Ayuntamiento
en 1928 y en donde actuó como juez del concurso literario en
euskera, o la organización de las Primeras Escuelas Vascas,
en 1931.
En esta época escribe importantes obras de carácter
religioso como "Naparroako kristau ikasbidea" (1927),
un catecismo en euskera que le había encargado el Obispo de
la Diócesis Mateo Mujika.
Tras el estallido de la guerra civil, y debido a presiones de los
militares vencedores, sus superiores lo destinaron a Chile en 1936.
Allí trabajó afanosamente durante 32 años y aprendió
la medicina naturista que practicaría con devoción el
resto de su vida.
Como consecuencia de una caída fue de nuevo trasladado a Pamplona
y residió en el convento de los Capuchinos de Extramuros hasta
su muerte, un mes antes de cumplir cien años.
Al final de su vida retomó la práctica del euskera y
publicó libros de investigación como el refranero "Naparroako
euskal esaera zaharrak" ("Locuciones populares vascas
de Navarra").
Fue un religioso muy austero y penitente, amante de las tradiciones
y apasionado de la religión y la cultura del pueblo vasco-navarro. |
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| Hilario Olazarán
de Estella |
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| Folklorista, txistulari
y misionero (Estella 1894 - Pamplona 1973) |
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Este religioso capuchino, cuyo nombre
civil era Alejandro Mª Olazarán Salanueva, fue un destacado
músico y propulsor de la música regional: organista,
compositor, profesor de piano y autor del primer método de
txistu y tamboril.
Su gran predisposición para la música le llevó
a ser con ocho años el encargado de amenizar las misas más
solemnes de su colegio, los Escolapios de Estella, y a estrenarse
como organista con nueve años en la Basílica de la
Virgen del Puy.
Ejerció como profesor en el Colegio de Lekaroz, donde colaboró
con el padre Donostia en conciertos de violín y piano a la
par que recibió de él lecciones de composición.
En 1925 se trasladó al monasterio benedictino francés
de Solesmes, donde estudió canto gregoriano y acompañamiento
de órgano.
Ese mismo año publicó su primera obra para piano inspirada
en el folklore de Navarra, "Mutil-dantza de Baztán".
A esta composición le seguirían otras como la partitura
para piano con prólogo-estudio del Baile de la Era de Estella,
"Ingurutxo de Leiza", "Danzas de Baztán",
"Dantza-soñu" y "Yoku-dantzak".
A esto hay que unir sus piezas para tres voces de txistu con tamboril
como "Eguberria", "Mixintxo",
"Litxu", "Txoriak", "Arkaitzak"
y "Edurne", los poemas musicales como "Done
Bartolometan", con letra en euskera escrita por su hermano
Agustín, y Oración a la Virgen del Puy, sus composiciones
para órganos, varias misas, las piezas llamadas "Infantiles"
creadas para sus pequeños alumnos de piano y su cuaderno
de canto y piano "Gimnasia Lecároz" para
acompañar los ejercicios gimnásticos de los alumnos.
Pero sin duda la obra más reconocida de este capuchino es
su "Método de txistu y tamboril", el primero
en su género, y que fue publicado en 1927 en la revista "Euskalerriaren
alde". Este método ha sido reeditado en sucesivas
ocasiones. En 1972 publicó otro importante tratado: el de
txistu y gaita de Estella.
En 1936, tras el estallido de la guerra civil, Hilario de Estella
fue enviado por sus superiores a Chile.
Al partir escribió en su diario de viaje: "Estoy
mirando hacia mi amada patria Navarra (Vasconia), donde se quedan
mis hermanos queridos...".
En Chile pasó 27 años como misionero. Cuentan que
solía amenizar su labor pastoral y diversos actos culturales
con la música de su txistu y su tambor. En las ciudades de
Valparaíso y Concepción comenzó a colaborar
con emisoras de radio locales, narrando cuentos escritos por él,
con fondo de música de piano.
Tras su vuelta a Navarra vivió en el convento de San Antonio
de Pamplona, donde fue organista, profesor de la escolanía
y uno de los principales impulsores del Olentzero que organiza desde
hace 30 años la asociación La Juventud de San Antonio.
"Con el txistu entre los labios, la chapela grande en la
cabeza y la pelliza blanca de pastor encima del hábito, el
P. Hilario es en Pamplona un número único, sabroso
e inolvidable", escribió Juan Miguel Mendía
en el boceto biográfico del P. Hilario publicado en el Boletín
de la Comunidad tras su muerte.
Tuvo una estrecha relación con la Asociación de Txistularis
del País Vasco, que le tributó un sentido homenaje
en 1971 en su localidad natal, y colaboró con asiduidad con
las revistas "Txistulari", "Zeruko argia"
y " Tesoro Sacro-Musical".
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| Pedro de
Aguerre "Axular" |
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| (1556 - 1644) |
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Pedro de Aguerre "Axular" nació
en la localidad navarra de Urdazubi-Urdax, en el caserío
Axular. Realizó estudios eclesiásticos en Salamanca,
donde conoció la literatura española de la Edad de
Oro. Fue destinado a San Juan de Luz y consiguió una gran
fama como predicador. Poco después fue nombrado párroco
de Sara.
En 1643, al final de su vida, publicó la que hoy en día
es considerada la más importante de las obras de la literatura
clásica en euskera, "Guero bi partetan partitua",
conocida como "Gero". Se trata de una obra de contenido
religioso, un tratado ascético inspirado en Fray Luis de
Granada. En él, Axular habla de la salvación humana
desde el punto de la fe y se dirige expresamente a todos los que
dejan relegado para más tarde el tema de su conversión
y su salvación.
Axular, como otros autores antes y después de él,
se lamentó de que la variedad dialectal del euskera hiciese
difícil la escritura y la divulgación de libros en
esta lengua. Según él, si se hubiese escrito en euskera
tanto como en latín, francés u otras lenguas extranjeras,
sería una lengua tan rica como ellas. En relación
a esta circunstancia siempre fue muy claro, y escribió: "Si
no es así, los propios vascos tienen la culpa, no el euskera".
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| Julio Altadill
y Torrenteras de Sancho |
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| (Toledo 1858 -
Pamplona 1935) |
Pamplona tiene
desde el pasado mes de abril una plaza dedicada al historiador y geógrafo
Julio Altadill, situada en el barrio de Mendebaldea, entre las calles
Benjamín de Tudela y la Avenida de Barañain.
Julio Altadill, militar de carrera y reconocido historiador, geógrafo
y fotógrafo, era hijo de de un ingeniero militar destinado
en Toledo. Al poco tiempo de nacer el pequeño Julio, la familia
se trasladó a la capital navarra. Aquí inició
sus estudios en el Seminario Conciliar de San Miguel y de allí
pasó al Instituto, donde cursó el Bachillerato. A los
19 años ingresó en la Academia de Intendencia de Madrid
y terminó la carrera en la de Ávila, donde ejerció
como profesor desde 1887 hasta 1891.
La mayor parte de su vida la pasó en Pamplona. Casado con Florencia
Idoate, el matrimonio tuvo siete hijos.
Compaginó su actividad militar en la Secretaría de Intendencia
de la Sexta Región y en la Dirección de Parques de Pamplona
y Vitoria, con su labor investigadora.
Dejó ciento veintidós trabajos entre libros, monografías
y artículos, casi todos centrados en la historia y el arte
de Navarra.
Entre sus principales obras destacan "Memorias de Sarasate",
publicada en 1909; "Geografía General del reino de
Navarra", obra en dos tomos de más de mil páginas
que forman parte de la Geografía General del País Vasco-Navarro,
publicada en 1916; "Bibliografía y obras del P. Joseph
Morete, Primer Cronista de Navarra"; y la "Bibliografía
de la prensa periódica de Pamplona", entre muchas
otras.
Colaboró en muchos periódicos como "La Avalancha",
"Salud", "La Voz de Navarra", "Euskal-Erria"
o "Diario de Navarra". Fue miembro de la "Comisión
de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra",
en cuyo Boletín se recogen algunos de sus más importantes
escritos como "Castillos medievales de Navarra" y
"Vías y vestigios romanos en Navarra". Fue
también académico correspondiente de la Academia de
Historia y de Bellas Artes de San Fernando y más tarde de la
Hispanoamericana de Ciencias y Artes. En lo personal mantuvo estrecho
contacto con los medios intelectuales vasco-navarros de su época,
muy en concreto con Arturo Campión y Juan Iturralde y Suit,
y en 1920 actuó como presidente del II Congreso de Estudios
Vascos, que se celebró en Pamplona. |
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| Jenaro Larrache,
alcalde de Pamplona |
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| (Bera 1871-Pamplona
1935) |
Jenaro Larrache
Aguirre fue un conocido miembro de la política navarra del
primer tercio del siglo XX. Industrial de profesión, ejerció
su labor en la empresa "Fundiciones Bidasoa" y fue cofundador
de la sociedad "Múgica, Arellano y Cía".
Su faceta política la desarrolló fundamentalmente durante
los años de la dictadura de Primo de Rivera (1923-1929). Fue
concejal del Ayuntamiento de Pamplona desde octubre de 1923 hasta
diciembre de 1927, fecha en la que fue elegido alcalde de la ciudad.
En este puesto permaneció hasta septiembre de 1928. Años
más tarde, en 1935, se presentó como candidato del Bloque
de Derechas en las elecciones provinciales. Salió elegido y
le correspondía, por edad, ocupar la vicepresidencia de la
Diputación, pero falleció antes de que pudiera tomar
posesión de su cargo.
En el ámbito cultural, y compaginándolo con sus cargos
municipales, fue presidente de "Euskeraren adiskideak"
("Los amigos del euskera"), sociedad exclusivamente cultural
y apolítica, fundada en 1925 por Arturo Campión y que
tenía como objeto "enseñar, sostener, fomentar
y extender el euskera" y difundir las tradiciones y cultura
del país.
"Día del Euskera"
Entre las iniciativas llevadas a cabo por esta sociedad durante la
presidencia de Larrache, destaca la celebración del "Día
del Euskera" los días 27 y 28 de septiembre de 1930.
El primer día hubo dianas, misa en la Iglesia de San Ignacio,
con predicación del Padre Dámaso de Inza, comparsas
de gigantes y cabezudos de Estella, Leiza, Sangüesa, Tafalla
y Tudela y, por la tarde, y en la Taconera, fiesta de danzas con grupos
de Cortes, Aldaz y Leiza. Además de esto hubo dos sesiones
de teatro a cargo del grupo donostiarra "Saski-naski".
El segundo día hubo un festival dedicado a los niños
en el Teatro Gayarre, en el que intervinieron el propio Jenaro Larrache
y el baztanés de Aniz Justo Azkarate , que se dirigió
a los asistentes en euskera. |
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| José de Basterretxea
Matoni "Oskillaso" |
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| (1911- 1996) |
La obra de este
polifacético intelectual afincado en Navarra es tan amplia
e interesante como desconocida. Licenciado en Matemáticas y
Física y conocedor de cinco idiomas, fue un gran amante de
las artes y fruto de su vocación pictórica son sus decenas
de óleos de carácter figurativo y estilo cercano al
fauvismo.
"Oskillaso" fue además un vascólogo
apasionado y elaboró importantes estudios sobre fonética
y acentuación en euskera publicados en revistas especializadas
y escribió una buena cantidad de relatos literarios.
José de Basterretxea nació en Madrid, donde su padre
trabajaba en el Ministerio de la Marina. Poco después la familia
se trasladó a Gernika. Cursó estudios de Física
y Matemáticas en Valladolid y Madrid, donde fue delegado de
Eusko Ikasle Batza (Unidad de Estudiantes Vascos). Durante la guerra
civil salió del país y vivió en París
en condiciones muy difíciles, compaginando diversos trabajos
con sus estudios.
En 1941 Basterretxea llega a Pamplona por su amistad con el arquitecto
Pachero Esparza y ejerce como profesor de Inglés. Entre 1943
y 1955 trabaja como profesor en Madrid y Lérida. A su regreso
a Pamplona contrae matrimonio con Mª Dolores Moreno, de Villava,
y continúa con su labor docente en el Instituto Príncipe
de Viana. Dos años más tarde comenzó a dar clases
de Física en la Universidad de Navarra y desde 1971 hasta 1986
fue el responsable de su Departamento de Lengua y Cultura Vasca en
sustitución del Padre José Miguel de Barandiarán.
"Oskillaso" preparó durante doce años
un método para aprender euskera con el deseo de que sus dos
hijos pudiesen conocer la lengua que no tuvieron oportunidad de aprender
en el seno familiar.
En el campo literario son de gran importancia sus traducciones de
grandes obras de la literatura universal como "Upel bete amontillado"
("El tonel de amontillado") de Edgar Allan Poe, "Erregaia
eta eskeko" ("Príncipe y mendigo")
de Mark Twain o "David Coperfield" de Charles Dickens.
Además escribió un buen número de cuentos y narraciones
entre los que destacan "Akatsbako gizonaren heriotza"
y, especialmente, "Kurloiak: kaletarren haur-zaroa Bizkaian".
En este libro "Oskillaso" hace pública su
propuesta de un nuevo modelo de euskera literario, intentando dar
así respuesta a una necesidad percibida desde antiguo por muchos
otros autores y estudiosos.
La mezcla de dialectos sólidamente cimentada en el vizcaíno
que Basterretxea proponía difería de la dirección
tomada por la Academia de la Lengua Vasca, que por aquellos años
ya había establecido las bases del euskera unificado o "batua"
y con el que "Oskillaso" se mostró siempre
muy crítico como se puede ver en su obra "El libro
negro del euskera". A pesar de ello fue miembro correspondiente
de la Real Academia de la Lengua Vasca-Euskaltzaindia desde 1963.
Con igual energía Basterretxea se mostró contrario a
los puristas que se escandalizaban por oír palabras de origen
no vasco incorporadas a nuestra cultura y nuestra forma de hablar.
En torno a esto escribió: "El vocabulario indoeuropeo
que designa conceptos no originados en el seno de la sociedad vasca,
ni en el de la francesa, como cualquier lengua europea, ante todo
es universal. Tiene el euskera derecho a él por la sencilla
razón de que nuestros antepasados lo incorporaron a su lengua,
razón, ésta sola, que debería bastar a cualquiera".
Su diferencia de opiniones con la Academia de la Lengua Vasca sobre
determinados aspectos y su oposición a los sectores más
puristas contrarios al progreso del euskera unificado hizo que "Oskillaso"
se quedara aislado, lo cual ha traído como consecuencia la
falta de reconocimiento de su obra. |
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| Joaquín
de Lizarraga, párroco de Elcano |
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| (1748 - 1835) |
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Este fecundo escritor ha sido definido como el "Gigante
solitario" por ser el único autor de relieve que
escribió en vascuence en su época (finales del siglo
XVIII y comienzos del siglo XIX).
Joaquín de Lizarraga nació en la casa Migelena de
Elcano, en el Valle de Egüés. Realizó sus estudios
en importantes centros de la Compañía de Jesús
como el de Loyola, y fue ordenado sacerdote en 1771. Inmediatamente
comenzó a ejercer el ministerio en su pueblo natal como vicario
interino, y dos años más tarde fue nombrado vicario
titular, puesto que ocupó durante 63 años, hasta su
muerte en 1835.
Lizarraga dejó escrita una ingente obra compuesta por más
de 5.000 densos folios manuscritos con letra pequeña.
El principal interés de este legado radica en que todos estos
textos están escritos en el dialecto Altonavarro meridional.
Su dominio del idioma, la corrección con la que lo usa y
la precisa representación gráfica del acento hacen
que esta obra sea de capital importancia a la hora de estudiar esta
variante dialectal, que era la hablada en Pamplona y su comarca
y que, según los estudios del príncipe Luis Lucién
Bonaparte, llegó a ser la de mayor extensión a principios
del siglo XIX.
La obra de Lizarraga consta, casi exclusivamente, de textos religiosos,
que se dividen en cuatro apartados: homilías o comentarios
de los textos bíblicos de la liturgia dominical, instrucción
catequética o explicación de la doctrina cristiana,
obra hagiográfica -compuesta por breves biografías
de unos 200 santos- y poesías y coplas que suman más
de trece mil versos. A esto hay que añadir la traducción
de muchos textos bíblicos, como el Evangelio de San Juan.
Siguiendo los principios del Concilio de Trento, celebrado dos siglos
antes, Lizarraga consideraba fundamental la predicación y
por ello escribía en la lengua en la que habitualmente se
expresaban sus feligreses.
El incalculable valor lingüístico de estos textos ha
sido estudiado por investigadores como Bonaparte, Azkue, Dámaso
de Intza, Ángel Irigaray, Francisco Ondarra o Juan Apecechea,
entre otros.
Entre los pocos textos publicados de este autor hay que destacar
el volumen editado en 1994 por el Gobierno de Navarra titulado "Jesukristo,
Maria eta Santuen Bizitzak" ("Las vidas de Jesucristo,
María y de los Santos").
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| Nicasio Landa |
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| (Pamplona 1830-1891) |
El doctor
Nicasio Landa nació en el número 7 de la calle del Carmen.
Siguió los pasos profesionales de su padre y estudió
medicina y cirugía en Madrid. En 1855 entró por oposición
a formar parte del Cuerpo de Sanidad Militar.
Fue un hombre de reconocido carácter humanitario. Prestó
importantes servicios a los heridos en la guerra de África,
en la contienda franco-alemana y en las guerras carlistas. Participó
en numerosos congresos médicos internacionales y fue distinguido
con importantes títulos y condecoraciones.
Fue el fundador de la Cruz Roja en Navarra en 1864 y en 1886 de la
primera guardería de Pamplona: el Asilo del Niño Jesús
en la "Casa de los pastores", en la plaza de Arriasko de
la Rochapea, en la que cuidaban a los niños y niñas
de las lavanderas mientras ellas realizaban su trabajo.
En la labor de este inquieto intelectual destacan las investigaciones
relacionadas con su labor sanitaria, como los análisis sobre
las aguas del balneario de Burlada o la publicación de estudios
como "La embriaguez y sus consecuencias morales y físicas".
Así, participó en el hallazgo del manantial de Burlada
en 1872 al hacer un pozo para suministrar agua a la Venta de Burlada.
Excavaron y encontraron un manantial de aguas bicarbonatadas cloroyorudadas
sódicas a 400 metros del pueblo, en el camino a Pamplona. Se
abrió un balneario que funcionó hasta 1930. La fuente,
característica por su olor a batueco, se utilizó hasta
la década de los 50.
También realizó trabajos relacionados con otros ámbitos
del saber como los estudios arqueológicos que le llevaron a
descubrir lápidas romanas del siglo I en Gastiain, pueblo de
su abuelo paterno, o su importante labor intelectual en defensa y
divulgación de la lengua vasca.
En este sentido, como explica José Javier Viñes en su
libro recientemente publicado "El doctor Nicasio Landa. Médico
y escritor. Pamplona 1830-1891", finalizada la tercera guerra
carlista "es la época en la que don Nicasio, amante
de su tierra y siguiendo la corriente de recuperar la propia historia
e identidad colectiva de Navarra, se incorpora a tales movimientos
junto a otros ilustres ciudadanos como Navarro Villoslada, Campión,
Iturralde y Suit, Ansoleaga, Olóriz, colaborando con la Comisión
de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra con
la Revista Euskara, que dirige en 1878 y con otras como La Ilustración
de Navarra, La Revista del Antiguo Reino de Navarra, o en Euskal-Erria,
a parte de ser requerido para los certámenes de la Fiesta de
San Fermín".
Durante esos años publicó textos de carácter
histórico como "Los primeros cristianos de Pompeiópolis.
Leyenda de San Fermín", etnográfico como "Cranía
euskara", y alegorías fantásticas como "Una
visión en la niebla" o "Los guerreros euskaldunas".
Como muestra de su colaboración con la Asociación Euskara
de Navarra, su biógrafo y amigo Iturralde y Suit escribió
de él: "¡Cómo no recordar las hermosas
frases pronunciadas por Landa al ofrecer a S.M. (a la reina regente
Mª Cristina en 1877) una medalla en nombre de aquella asociación!
Ellas fueron las más nobles, las más impregnadas de
amor a nuestra bendita tierra eúskara, y, a la vez, profundamente
respetuosas, las más independientes que la augusta señora
escuchó durante su residencia en el país basco-navarro;
palabras doblemente meritorias en quien, como él, desempeñaba
cargos oficiales".
Falleció en 1891 en su vivienda de la calle Zapatería
40, casa-palacio propiedad del Conde de Agramonte, cuya biblioteca
había frecuentado con asiduidad en sus tiempos de bachiller. |
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| Perpetua
Saragueta |
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| (Mezkiritz 1905-Pamplona
1986) |
Son muy pocas las
mujeres de la época de Perpetua que escribieron en euskera
y consiguieron ver publicados sus textos. La personalidad excepcional
de esta mujer y el profundo amor por su tierra y su lengua natal fue,
sin duda, lo que le llevó a ser fiel colaboradora de varias
publicaciones.
Perpetua fue la mayor de trece hermanos. En Mezkiritz, su pueblo natal,
no había escuela hasta que el párroco Manuel Lusarreta
comenzó él mismo a dar clases a los 56 pequeños
de la localidad. Perpetua acudió desde los 7 hasta los 10 años,
sólo tres cursos, porque el sacerdote cayó gravemente
enfermo y tuvo que dejar esta labor.
Ese mismo año el padre de Perpetua sufrió un accidente
en el que perdió para siempre la fuerza de los brazos. La pequeña,
su madre y sus hermanos tuvieron que hacerse cargo de las carboneras
y el cuidado de los animales mientras el padre se encargaba del pastoreo
del ganado de sus vecinos.
La afición de la joven por la lectura y la escritura fue creciendo.
Con motivo del fallecimiento de su abuela envió una nota al
diario "El Pensamiento Navarro". Un periodista lo
leyó y le propuso enviar periódicamente las noticias
de la zona. Poco más tarde comenzó a colaborar con "La
Voz de Navarra" y las revistas "Eskualduna"
de Baiona y "Argia" de San Sebastián. Desde
1929 hasta 1936 escribió un buen número de artículos
bajo los seudónimos de "Txorrondo",
"Mendigibel" y "Aritza".
En 1931 se casó con el bertsolari baztanés Trinidad
Urtasun, con el que tendría seis hijas. Comenzó a trabajar
con él en la panadería familiar repartiendo el pan por
varias localidades. Fue la segunda mujer que obtuvo el permiso de
conducir en Navarra.
La guerra trajo de nuevo el sufrimiento a la familia. A consecuencia
de una paliza propinada por los falangistas, su marido se quedó
prácticamente disminuido para el resto de su vida.
En 1944 se trasladaron a Pamplona. Perpetua pasaba noches enteras
cosiendo y bordando para sacar adelante a la familia.
Durante sus últimos años Perpetua recobró las
ganas de escribir con la intención, principalmente, de plasmar
lo que había aprendido a lo largo de su difícil vida.
Así escribió: "Ahora ya no me importa nada.
Quisiera que los hijos de mis hijas supiesen que la vida no es siempre
tan buena como la que ellos tienen. También quiero que mis
nietos aprendan a hablar, a leer y a escribir mi euskera".
Guía para acceder a sus obras editadas:
"Nere oroimenak" ("Mis memorias")
es el trabajo más extenso de Perpetua. Está sin publicar
al completo. Los fragmentos que han visto la luz son "Nere
oroimenak" (FLV 31); "Trinidad Urtasun bertsolaria (1894-1978)"
(FLV 32), texto escrito en memoria de su marido recientemente fallecido;
"Perpetua Saraguetaren euskal ipuiak" (EGAN, 5-6),
colección de cuentos publicados tras la muerte de su autora;
"Mezkiritz (Erroibar)" (CEEN 31), en el que se recogen
sus recuerdos de Mezkiritz, de los montes y del medio en el que creció;
"Mezkirizko etxe barnea" (Anuario de Eusko Folklore
31), textos en los que habla de la casa, de sus trabajos, como
la comida o la limpieza y de temas ligados a la religión; y
"Mezkirizko langintza" (Anuario de Eusko Folklore
32), trabajos de agricultura, ganadería, elaboración
del carbón, etc. También escribió sobre las danzas
de su pueblo en 1986, en el número 34 de la revista "Dantzariak". |
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| Jorge de Riezu |
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| (Casto Inza Arbeo,
Riezu 1894- Lekaroz 1992) |
El capuchino Jorge
de Riezu es el autor de la edición completa de las obras musicales
populares recopiladas desde 1911 por el gran folklorista, también
capuchino, Padre Donostia. Gracias a la labor de estos y otros grandes
investigadores, como Resurrección María de Azkue, han
llegado hasta nuestros días cientos de piezas musicales y canciones
populares vascas, muchas de ellas transmitidas durante siglos de generación
en generación.
Cordial e íntimo amigo de este gran musicólogo, Riezu
inició en 1956 la creación del Archivo del P. Donostia
en el colegio de Lekaroz, que en pocos años se convirtió
en importante centro de documentación de la música vasca.
Entre las obras publicadas por Riezu destacan "Flor de canciones
populares vascas", en la que bebe de las fuentes de cancioneros
antiguos y habla principalmente de composiciones de origen navarro
y suletino; y "Vida obra y semblanza espiritual del Padre
José Antonio de Donostia, capuchino" o "Nafarroa-ko
euskalkantu zaharrak", trabajos donde recoge cientos de piezas,
melodías y canciones recogidas por el Padre Donostia por pueblos
y caseríos.
Jorge de Riezu, cuyo nombre en el mundo fue Casto Inza Arbeo, era
el menor de diez hermanos, hijos del molinero del pueblo. Él
fue quien le inició en el camino de la música a los
seis años.
Comenzó sus estudios con los religiosos capuchinos de Alsasua
y continuó su formación en Sangüesa, Fuenterrabía
y Pamplona. Después fue a Madrid a estudiar Ciencias Exactas.
Como explica el escritor Pedro Arrese en un artículo publicado
en Diario de Noticias el pasado 19 de junio, Einstein visitó
la Universidad Complutense después de recibir el Premio Nobel.
El capuchino navarro fue elegido por sus compañeros para estar
presente en el homenaje que ofrecieron al gran científico.
Einstein le estrechó la mano y le dijo: "La ciencia
hermana a todos los hombres de buena voluntad".
Hasta el comienzo de la Guerra Civil ejerció como profesor
de matemáticas en el colegio de Lekaroz, en Baztan, y junto
al Padre Donostia fue el impulsor de una gran actividad musical en
el centro que llegó a ser un importante punto de referencia
para estudiosos y músicos de la época.
Desde 1936 hasta 1952 residió en Argentina, donde se dedicó
a la enseñanza en la Euskal Etxea y regentó una parroquia
en Buenos Aires y Pompeya. Después volvió a Lekaroz,
donde de nuevo dio clases de física y matemáticas y
continuó con sus labores de traducción de obras alemanas
y francesas de carácter místico o de filosofía
cristiana, y sobre todo con su gran afición: la música. |
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| Bernardo
Estornés Lasa |
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| (Isaba 1907 -
Donostia 1999) |
Bernardo fue el
más joven de los tres hermanos Estornés Lasa, nacidos
en Isaba. José, Mariano y Bernardo realizaron importantes trabajos
de investigación en el campo de la etnografía, la cultura
y la lengua de su tierra. Este legado ha llegado hasta nosotros a
través de los muchos libros que publicaron. Así, por
ejemplo, en la novela "Oro del Ezka", Mariano describió
con detalle el trabajo, la forma de vida, el habla y las costumbres
de los almadieros.
Bernardo marchó con 15 años a estudiar Comercio a Zaragoza.
Fue allá donde comenzó a interesarse por el euskera
roncalés, que estaba ya en franca decadencia, y decidió
aprender esta lengua por su cuenta. En 1927 escribió "Erronkari",
el primero de los 83 libros que componen su legado, dedicado a su
querida tierra natal.
En 1928 ingresó en Eusko Ikaskuntza como miembro estudiante
y al año siguiente se estableció en San Sebastián,
trabajando como oficinista para esta entidad. Esto le facilitó
conocer a grandes figuras del movimiento cultural del momento: Aitzol,
Lizardi, Orixe, Lauaxeta, Aita Donostia, Azkue, Aranzadi, Barandiaran,
Lafitte, etc.
Bernardo Estornés fundó la editorial Idaztiak y además
de sus propios libros, publicó obras de Campion, Barandiaran,
Lekuona,...
Sin duda el proyecto más importante de su prolífica
carrera fue la creación de la Enciclopedia General Ilustrada
del País Vasco, en la que ya había comenzado a trabajar
cuando estalló la Guerra Civil. Tuvo que interrumpir su trabajo
durante un tiempo y tras la contienda se exilió en Francia
con sus dos hermanos. Tras casarse con Ignacia Zubizarreta, marchó
a Chile en 1940. Allí nacerían sus cuatro hijos, Idoia,
Garikoitz, Itziar y Amaia, y 18 años después volvió
al País Vasco.
En 1959 publicó el primer número de la colección
"Orígenes de los vascos", acabada en 1966.
Ese mismo año fue nombrado académico de Euskaltzaindia
y miembro de honor del Instituto Americano de Estudios Vascos de Buenos
Aires.
Creó la Editorial Auñamendi, en la que se publicarían
obras tan relevantes como "Quosque tandem" de Jorge
Oteiza.
En 1968 retomó su proyecto de la Enciclopedia General de Euskal
Herria, y la dividió en tres partes: El Diccionario Enciclopédico,
la Enciclopedia Sistemática y la Bibliografía General.
En 1992 Eusko Ikaskuntza le otorgó el premio Manuel Lekuona
y en 1993 Euskaltzaindia lo nombró académico de honor.
En 1996 publicó sus memorias y en 1997 su último trabajo:
"Erronkariko uskararen hiztegia". Falleció
el 10 de agosto de 1999 a los 92 años. |
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| Mariano Izeta
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| (Elizondo, 1915-2001) |
Mariano Izeta bailando tranquilo
y sereno una "mutildantza" en la plaza de Elizondo
es una imagen que no se nos va a ir de la memoria, como tampoco es
fácil de olvidar el cariño con el que hablaba a amigos
y desconocidos, especialmente a los "euskaldunberris"
que se acercaban a su relojería de Elizondo o le saludaban
en alguna celebración.
Mariano Izeta comenzó a trabajar muy joven a favor del euskera.
Fue uno de los fundadores de la Ikastola de Elizondo durante la Segunda
República, cuando todavía no había cumplido los
veinte años, y fue uno de los mayores impulsores del "Campeonato
de Bertsolaris" durante los años difíciles
de la postguerra.
Escritor tardío, publicó sus trabajos en distintos medios
como "Zeruko Argia", "Herria", "Arantzazu",
"Príncipe de Viana", "Diario de Navarra",
"Euskaldunon Egunkaria" y "Deia",
entre otros. Como novelista publicó "Dirua galgarri"
en 1962, y "Negarrez sortu nintzan" en 1982.
Mariano Izeta realizó una gran labor de recopilación
de palabras, refranes e historias del Baztán, que recogió
en los diccionarios "Baztango hiztegi ttipia" (1985)
y "Baztango hiztegia" (1996), en el libro de refranes
y dichos populares "Baztango erranairuak" (1993)
y en el de historias populares llamado "Baztango kontuak"
(1999). También fue asiduo colaborador de las emisoras Irulegi
Irratia de Baja Navarra y Xorroxin de Baztan-Malerreka-Bortziri.
En reconocimiento a la ingente labor llevada a cabo durante años
Euskaltzaindia, la Real Academia de la Lengua Vasca, lo nombró
Miembro Correspondiente en 1961 y Miembro de Honor años después.
En 1977 fue nombrado Hijo Predilecto del Baztan por el Ayuntamiento
de Elizondo. |
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| Víctor
Hugo |
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| (1802-1885) |
En el verano de
1843 el conocido escritor francés realizó un viaje a
la región de los Pirineos occidentales, donde permaneció
desde el 20 de julio al 26 de agosto. Inició el viaje en Burdeos
y continuó por Baiona, Biarritz, Pasajes, Lezo, Pamplona, Pau,
Cauterets, Gavarnie y Luz Ardiden.
En Pamplona estuvo sólo tres días, pero dejó
un buen número de páginas escritas de todo lo que vio
y sintió durante esa breve estancia.
Acompañado de la que fue su amante durante más de medio
siglo, Juliette Gauvain, llegó a la capital navarra en una
diligencia llamada "La Coronilla de Aragón",
procedente de Tolosa.
De nuestra ciudad dice cosas tan interesantes como estas: "Pamplona
es una ciudad que da mucho más de lo que promete. De lejos,
uno mueve la cabeza, no aparece ningún perfil monumental; cuando
se está en la ciudad la impresión cambia. En las calles
algo provoca nuestro interés a cada paso; en los muros, nos
maravillamos".
"No había visto nunca esta ciudad y me parece, sin
embargo, que reconozco cada calle, cada casa, cada puerta
."
"¿Qué queréis que os diga? Estoy encantado.
Este es un país admirable, muy bello, muy curioso y muy divertido".
Sin embargo no todo, ni mucho menos, es de su agrado, y, así,
critica con ironía las comidas, el aspecto de sus habitantes
y algunos edificios y elementos arquitectónicos, como la fachada
de la Catedral: "(La Iglesia) está allí, como
si sufriera no sé que castigo, escondida, oscura, triste, humillada,
detrás del odioso pórtico con la que "el buen gusto"
la ha vestido. ¡Qué careta esa fachada! ¡Qué
orejas de burro esos dos campanarios!"
Como otros viajeros de la época, Víctor Hugo también
se sentirá románticamente atraído por el antiquísimo
pueblo vasco que pervive a ambos lados de la cordillera pirenaica:
"Agrego que aquí un vínculo secreto y profundo,
y que nada ha podido romper, une, incluso a pesar de los tratados,
esas fronteras diplomáticas, incluso a pesar de los Pirineos,
esas fronteras naturales, a todos los miembros de la misteriosa familia
vasca".
En cuanto al euskera Hugo afirma que es "casi una religión".
Y añade: "Decid una palabra vasca a un montañés
en la montaña; antes de esa palabra apenas erais un hombre
para él; ahora sois su hermano". |
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| Arturo Campión
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| (Pamplona 1854-
San Sebastián 1937) |
Nacido en el número
11 de la calle Chapitela de Pamplona, este escritor y político
destaca, entre otros aspectos, por su profundo amor a la lengua vasca.
Estudió derecho en Oñate y Madrid, donde se licenció
a los 22 años. Dos años más tarde publicó
su primer libro Consideraciones acerca de la cuestión foral
y los carlistas en Nabarra. En esa época trabó amistad
con científicos como Antoine d'Abbadie, lingüistas como
el Príncipe Bonaparte o filósofos como Unamuno.
Estando todavía en Madrid lanzó la iniciativa de crear
la "Asociación Euskara de Navarra", idea que recogió
inmediatamente Iturralde y Suit. Ambos fueron dos de los principales
impulsores de este movimiento "eúskaro" que
a finales del siglo XIX trabajó por salvar el euskera en Navarra,
que iba en franco retroceso. En este sentido, dieron prioridad al
aspecto de las actitudes, "a que la gente euskaldun se aceptaran
a sí mismos como tales, ya que uno de los problemas mayores
del euskera era la falta de motivación", como señala
el filólogo Xabier Erize (1). Además de ello trabajaron
por intentar mejorar las actitudes de los castellano-parlantes hacia
la lengua vasca y reclamaron constantemente a Diputación, al
Gobierno Central, a la Iglesia y a la misma reina la adopción
de medidas prácticas favorables al euskera. Una de las principales
preocupaciones de Campión y sus compañeros la constituía
la enseñanza, y no cesaron de reclamar un lugar digno para
el euskera en las escuelas, institutos e incluso en la universidad.
En sus esfuerzos por fomentar el uso del euskera, es de destacar "su
apuesta por la literatura en vascuence por un lado, y por otro, las
llamadas a utilizar la lengua en los pueblos euskaldunes tanto en
las funciones religiosas, como en el trato con el ayuntamiento, notarios
y médicos", como explica el mencionado Xabier Erize.
Desde joven Campión comenzó a estudiar euskera, lengua
que hablaba parte de su familia, y a los 26 años publicó
La balada Orreaga en dialectos guipuzcoano, bizcaino, labortano y
suletino y 18 variedades de Nabarra.
Más tarde publicó su Ensayo acerca de las leyes fonéticas
de la lengua vasca y poco después apareció en forma
de libro su gran obra, Gramática acerca de los 4 dialectos
literarios de la lengua euskara.
La producción intelectual de Arturo Campión es inmensa.
De entre su obra literaria destacan su novela favorita "La
bella Easo", la novela que impresionaría a Unamuno
"Blancos y negros", y una treintena de narraciones
breves, escritas algunas en euskera.
De su pluma salieron, también, una gran cantidad de discursos
y conferencias, artículos periodísticos, escritos políticos,
críticas literarias y musicales, estudios sobre historia, antropología
o temas lingüísticos y en torno al restablecimiento de
la foralidad en el ámbito de la política. Sus investigaciones
en el campo de la historia y de la lingüística destacan
aún por la minuciosidad y rigor en la toma de datos.
Fue presidente de las entidades Euskal Esnalea, Euskal Erria, Sociedad
de Estudios Vascos, del Instituto de Estudios Históricos y
Artísticos de Navarra, académico de número de
la Lengua Vasca y correspondiente de las de la Historia, Ciencias
Morales y Políticas y la de la Lengua Castellana.
>>(1) "Primeros movimientos a favor del euskera en Pamplona:
segunda mitad del siglo XIX", Xabier Erize, Jornadas "Pamplona
y el euskara", 1995, organizadas por el Ayuntamiento de Pamplona. |
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| Pedro Díez
de Ulzurrun |
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| (Pamplona 1924-1994) |
Su labor como médico,
su capacidad de trabajo y su dedicación al euskera hicieron
que el doctor Pedro Díez de Ulzurrun fuese muy conocido y querido
en Pamplona y en todas las localidades que, por uno u otro motivo,
recorrió a lo largo de su vida.
Nacido en la calle San Antón de Pamplona, tras estudiar en
los Maristas Pedro Díez de Ulzurrun se licenció en Medicina
en Zaragoza, en la especialidad de endocrinología. Tras dos
años en el hospital de Basurto regresó a la capital
navarra.
Fue miembro desde muy joven de Acción Católica, de donde
más tarde surgiría el Grupo Oberena, lugar de encuentro
de músicos, danzaris y montañeros. La lectura de la
obra "Blancos y negros" de Arturo Campión
y la relación con el ambiente vascófilo de Oberena hizo
que Pedro se interesara cada vez más por el euskera y la cultura
vasca, con los que ya tenía contacto por tradición familiar.
Así, por ejemplo, comenzó a estudiar euskera por su
cuenta con trece años. Años más tarde, en 1952,
se inscribió en las clases organizadas por la Diputación
y que habían quedado interrumpidas por la guerra.
En los años cincuenta empezaron a despertar de su letargo las
iniciativas a favor del euskera y de la cultura que habían
comenzado a florecer desde finales del siglo XIX hasta 1936. El primer
paso de cara a las instituciones lo dieron José Javier Urmeneta,
capitán del Ejército Español y en ese momento
Director de la Caja de Ahorros Municipal de Pamplona, Luis Arellano
y Arantzadi, entre otros hombres de reconocido prestigio social. Le
pidieron al entonces presidente de la Diputación, Carlos Gortari,
que estableciese una nueva sección de fomento del euskera dentro
de la Institución Príncipe de Viana y así se
hizo en 1957. Como impulsores de esta iniciativa, y trabajando codo
con codo, estuvieron además de Urmeneta, José Agerre,
el entonces párroco de Valcarlos, el recientemente fallecido
José Mª Satrustegi y Pedro Diez de Ulzurrun, a quien nombraron
responsable de la sección.
El primer esfuerzo fue encaminado a recuperar el prestigio y la estima
social de la lengua. De esta manera comenzaron a organizar exámenes
y concursos para premiar con pequeñas cantidades de dinero
a los niños y niñas que demostraban sus conocimientos
en esta lengua. Otros grandes logros de la sección fue la organización
de nuevos campeonatos de bertsolaris de Navarra, desde 1960 hasta
1966, al estilo de los que organizara Euskaltzaindia antes de la guerra,
el apoyo a la instauración de una Cátedra de Euskera
en la Universidad de Navarra con Koldo Mitxelena, Jose Migel Barandiaran
y Ana María Etxaide, la difusión de libros en euskera,
el apoyo a lo que más tarde serían las primeras ikastolas
y las clases de euskera para adultos, y la publicación del
suplemento en euskera de la revista Príncipe de Viana. "Principe
de Viana, euskal orria" vio la luz por primera vez en febrero
de 1966. Este sería el nuevo proyecto en el que Díez
de Ulzurrun pondría todo su empeño y su esfuerzo hasta
que en 1973 se marchó por la falta de apoyo y los obstáculos
puestos para el desarrollo del euskera desde que en 1971 cambiase
la composición de Diputación y nuevos nombres llegaran
a puestos decisivos. Se marchó tras 16 años de arduo
trabajo por el que nunca tuvo compensación económica
alguna.
Díez de Ulzurrun fue también colaborador de la página
de euskera del Diario de Navarra desde sus comienzos en 1966, junto
con Angel Irigaray, después con Jose Mª Satrustegi, hasta
que en 1977 dimitieron por desavenencias con la dirección.
Diez de Ulzurrun ha sido, como dijo Satrustegi, "uno de los
principales impulsores que sacó al euskera de su letargo tras
los años oscuros de la guerra". |
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| Perico de Alejandría,
"El ruiseñor de la Rochapea" |
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| Pamplona 1817-1875 |
Existen muchas fábulas
en torno a la figura de este rochapeano, muy conocido por sus conciudadanos
por su ingenio, sus ocurrencias y sentido del humor. Entre los estudios
más rigurosos que se han hecho sobre su figura, destaca el
escrito por Luis del Campo, publicado en Pamplona en 1992. En esta
obra encontramos abundantes datos biográficos de este célebre
personaje. Hijo de padres desconocidos, fue abandonado en el torno
de la antigua inclusa de la Cuesta del Palacio. Fue bautizado con
el nombre de Pedro de Alejandría, santo del día, y pocas
semanas después fue dado en adopción a un matrimonio
que vivía en la calle Descalzos.
Fue así a vivir con sus nuevos padres, Cristóbal Esain,
pastor, natural de Garciriain en Juslapeña, y Micaela Ezkurra
de Berrioplano, los dos hijos de estos y un sastre llamado Yaben,
de la localidad de Itxaso, en Basaburua Mayor, que vivía con
ellos. Más tarde la familia se trasladaría al barrio
de la Rochapea.
Es en este entorno familiar y social donde Perico aprendió
la lengua vasca. Autodidacta, gran aficionado a la escritura y a componer
coplas y versos, Perico trabajó una buena parte de su vida
como pregonero y también como escribiente para el Ayuntamiento
y también para particulares en muchas ocasiones.
Tras una etapa de problemas con el vino y la justicia, Perico rehizo
su vida y es entonces cuando comenzó a publicar su periódico
semanal llamado "El Pamplonés", que él
mismo redactaba, imprimía en su local de la calle Mayor 51,
vendía y distribuía. Es autor también de varios
libros, entre los que destaca "El Pamplonés. Guía
de la Ciudad y manual de curiosidades", publicado en 1863,
y que firmó de esta manera:
"Este librico
Manual y Guía
Lo hizo Perico
Alejandría"
En él, además de muchos otros aspectos de la vida pamplonesa
de la época, nos habla de su realidad lingüística
con estas palabras:
"Lenguas y dialectos"
"Los vecinos, habitantes y moradores de Pamplona, usan en
sus tratos y contratos cuatro lenguas, tres son del País Navarro,
y la cuarta, que es la francesa, sirve de auxiliar en el Comercio
y relaciones con el vecino Imperio.
La Ciudad es el centro de las tres zonas de lenguas; y como muestra
de las mismas, se ponen a continuación tres canciones sencillas
para que los curiosos formen el juicio que les acomode o dicte su
ilustración.
La primera es la castellana o nacional, que se emplea en la parte
oficial y pueblos de la ribera o tierra baja, fronteriza a las provincias
de Zaragoza y Logroño.
La segunda es la euskara o vascongada, lengua antigua de una construcción
especial, comparada con las modernas, cuyo uso abraza la región
del Pirineo con sus ramificaciones montañosas.
Y la tercera es un dialecto de localidad encerrado en las aldeas inmediatas
a la capital, teniendo algún contacto con algunos habitantes
de la misma a causa de la interpolación de las dos lenguas
citadas; de modo que más bien es una corruptela de ambas con
algún rastro de conexión".
Los ejemplos de coplillas que cita son los siguientes:
De la parte baja o Ribera:
"El que quiera saber
de qué color es el frío
no tiene más que meter
las narices en el río".
De la alta o montañesa:
"Jaingoicua ematen badit
neri osasuna
orañik izango det
andregay bet ona".
Dialecto o "lengua mixta" de la Cuenca de Pamplona:
"Juana Mari coge el chico
pero no lagas qulicas
le pondrá cucurubico
cuando quiera hacer chirricas".
Tres años antes de morir se casó con la urepeldarra
Maria Zurgina, 30 años más joven que él. Con
ella iba por los pueblos cantando sus versos, tocando la dulzaina,
con la que según algunos "hacía bailar a la
gente mecetera", y exhibiendo su "Cosmorama",
una atracción de feria en la que los espectadores a través
de unos anteojos veían las más increíbles imágenes
de todo el mundo, explicadas por el ingenioso Perico: "Aquí
verán ustedes la gran batalla de Sedán. Fíjense
cómo los primeros van delante y los últimos atrás.
Y detrás del último ya no va nadie". |
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| Miguel Javier
Urmeneta |
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| (Pamplona 1915-1988) |
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Miguel Javier Urmeneta fue una persona carismática
muy estimada en muchos sectores de la sociedad navarra. Tras estudiar
derecho en Salamanca, durante la Guerra Civil, se alistó
como voluntario con los requetés en el denominado "Tercio
del Rey". Eligió ir a la guerra para salvar a su
familia, en el punto de mira de la Junta por su significada militancia
nacionalista. Fue capitán de infantería, jefe de batallón
y miembro de la División Azul que luchó en el frente
ruso. Tras la II Guerra Mundial obtuvo la diplomatura de Estado
Mayor y amplió estudios en Estados Unidos. En 1952 volvió
a su ciudad natal, donde fue nombrado director de la Caja de Ahorros
Municipal de Pamplona, cargo en el que permaneció desde 1953
hasta 1982. Fue alcalde de Pamplona de 1957 a 1964 y diputado foral
de 1964 a 1971.
Profundo humanista, amante de la cultura, pintor vocacional, Urmeneta
desde joven sintió como suyo el euskera, lengua que aprendió
durante su juventud.
De hecho, en su labor como diputado foral, además de su trabajo
en beneficio del progreso ecónomico, industrial y cultural
de Navarra, destacan sus esfuerzos en favor de esta lengua, como
recordó José María Jimeno Jurío en el
prólogo del segundo tomo de las "Memorias"
de M. J. Urmeneta: "Iniciativa personal fue el fomento del
euskera mediante una revista oficial de la Diputación Foral.
Tuvo el apoyo de un compañero amante de la cultura vasca,
Amadeo Marco Ilincheta. El primer número del suplemento "Príncipe
de Viana" publicado íntegramente en vasco, salió
en febrero de 1966. Llegaba mensualmente gratis a pueblos y escuelas.
Trataba noblemente de prestigiar el tesoro de la milenaria lengua
infamada, de hacer que sus hablantes la valoraran y la mantuvieran;
en definitiva, de salvarla. Llegó a tener un espacio reservado
para los bertsolaris".
Otra de las grandes iniciativas en torno a la recuperación
de la lengua fue también idea de Urmeneta como recordaba
Jose Maria Satrustegi en una entrevista realizada en junio del año
pasado en la emisora "Euskalerria Irratia", de
la que, por cierto, Urmeneta fue uno de los fundadores en 1984:
"Urmeneta tuvo una idea que no fue en ningún modo
una niñería: pensó que era complicado todavía
en tiempos de Franco animar a los adultos a que hablaran euskera,
pero sí que era posible atraer a los niños y niñas,
por medio de concursos populares. Si atraemos a los niños
al euskera -pensó- atraeremos también a sus padres
y el futuro estará asegurado".
Entre otros galardones y distinciones figura el de ser miembro correspondiente
de la Real Academia de la Lengua Vasca.
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| Anastasi
Agerre Santesteban |
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| (Pamplona 1897-1933) |
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Anastasi Agerre pertenece al grupo olvidado y desconocido
hasta nuestros días de escritores navarros euskaldunes de
principios del siglo XX.
Últimamente importantes trabajos como los del historiador
Josu Chueca y el filólogo Joxemiel Bidador están aportando
luz a aquel período, anterior a la guerra civil, en el que
existió un importante movimiento en torno al euskera, heredero
del resurgir cultural iniciado por los euskaros del finales del
siglo XIX y estrechamente relacionado con las tesis nacionalistas
del PNV.
Tras la estela de José Fermín Irigarai "Larreko"
y de Enrike Zubiri "Manezaundi" se puede hablar
de una segunda generación de escritores, que se gestó
en torno a dos publicaciones nacionalistas: el diario "La
Voz de Navarra" y el semanario "Amayur",
tal y como explica Josu Chueca.
En ambos medios fue colaborador habitual Anastasi Agerre, hermano
menor de Jose Agerre, también escritor y periodista, que
llegó a ser director primero de "Amayur" y después
de "La Voz de Navarra".
Hijo de Eulogio, carpintero de Aria, y de Balbina Santesteban, de
Pamplona, Anastasi fue un auténtico autodidacta. Sin medios
económicos para poder estudiar, aprendió el oficio
de su padre. Más tarde comenzó a trabajar en la empresa
Abonos Químicos de Navarra y es entonces cuando, estudiando
a distancia, obtuvo el título de ingeniero. Muy hábil
en el arreglo e instalación de maquinaria, Anastasi fue nombrado
jefe de mantenimiento, cargo que le llevó a realizar frecuentes
viajes a Inglaterra, Francia y Alemania en búsqueda de nuevas
máquinas útiles para la empresa. Su facilidad para
aprender idiomas debía de ser enorme. En su biblioteca reunió
un buen número de obras literarias, técnicas y científicas
en inglés, francés y alemán. Como su hermano
Jose, Anastasi aprendió euskera de joven. A diferencia de
Jose y de la mayoría de escritores de su entorno, utilizaba
en sus artículos de prensa un euskera popular, no purista
y sabiniano.
Fue un hombre de profundas convicciones nacionalistas, religiosas
y muy sensible a los temas sociales, especialmente en lo concerniente
a la situación de los trabajadores. Esto le llevó
a participar activamente en el sindicato SOV (Sociedad de Obreros
Vascos), del que fue su segundo presidente.
De carácter alegre y optimista, es recordado como un hombre
muy activo, al que le apasionaba la lectura, las salidas al monte,
bromear y cantar.
El optimismo con el que veía el futuro político y
cultural queda reflejado en sus textos periodísticos, algunos
de los cuales están recogidos en la antología que
acaba de publicar Joxemiel Bidador con el Ayuntamiento de Pamplona
"Euskara Iruñeko kazetaritzan (1930-1936)".
El futuro inmediato que trajo la guerra fue muy diferente, sin embargo,
pero Anastasi no llegó a conocerlo porque un día,
cuando iba a trabajar en su bicicleta (dicen que leyendo) un camión
de reparto lo atropelló. Murió el 2 de agosto de 1933,
dejando a su esposa, Carmen Tellechea y a sus tres hijos, Juli,
Jokin y Maite, que continuaron viviendo en la casa de Ansoáin
que ellos mismos habían diseñado y levantado.
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| Katalina
Eleizegi Maiz |
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| (San Sebastián
1889 - Estella 1963) |
Katalina Eleizegi
Maiz pertenece a la primera generación de escritoras en euskera,
nacidas a finales del siglo XIX. Se trata, en su mayoría, de
mujeres que ejercieron profesionalmente como maestras tituladas y
que vivían en contacto directo con la cultura.
En este mismo grupo se podrían encontrar autoras como Madeleine
Jauregiberri (1884-1977) o Robustiana Mujika Egaña (1888-1981).
Nacida en San Sebastián en 1889, Katalina Eleizegi se trasladó
posteriormente a Estella y allí vivió y dio clases durante
más de treinta años, hasta el final de sus días.
Su domicilio estaba, concretamente, en el número 1 de la calle
Chapitel.
Katalina Eleizegi es autora de un buen número de obras de teatro
en castellano que se estrenaron en el Convento de del Servicio Doméstico
de Estella, sito en la Plaza de Santiago. Ella preparaba las piezas
teatrales que las alumnas del centro llevarían después
al escenario.
Sin embargo, fueron sus obras en euskera las que tomarían una
mayor importancia con el paso del tiempo. "Garbiñe"
(1916), "Loreti" (1917), "Yatsu"
(1934) y una biografía de Catalina Erauso sin editar son sus
trabajos más reseñables.
Su labor en favor del teatro en euskera le valió el homenaje
que se le rindió en la XII edición de las jornadas teatrales
de Azpeitia en 1994, a donde acudieron desde Estella un buen número
de familiares y amigos de Katalina.
Todos estos datos y otros muchos más están recogidos
en un libro que pronto será editado: "Tierra de EstrELLAS.
Guía histórica de las mujeres de Tierra Estella",
realizado por Ana Díez de Ure y Paco Roda y financiado por
el Ayuntamiento de Estella-Lizarra, y también figuran en la
obra titulada "Personajes históricos de Estella-Lizarra",
escrita por José Torrecilla y publicada en el año 2000. |
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| Fermín Irigarai
"Larreko" |
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| (Aurtiz-Burguete
1869 - Pamplona 1949) |
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Fermin Irigarai, médico cirujano y escritor, nació
en Burguete y fue el segundo de diez hermanos. Estudió el
Bachillerato en el Colegio Huarte de Pamplona. Años más
tarde fue a Zaragoza a estudiar medicina junto con su hermano Hipólito.
Tras terminar la carrera en Madrid, regresó a Navarra y fu
nombrado médico de su pueblo natal en 1892. Seis años
más tarde se casó con su prima Felisa Irigarai. Por
motivos laborales vivieron durante 17 años en la comarca
de Baztán-Bidasoa, primero en Bera y después en Irurita.
Es allí donde Larreko profundiza en el conocimiento del euskera,
lengua con la que había convivido en su niñez pero
que no dominaba.
En el terreno profesional realizó grandes avances en cirugía,
lo que le permitió ganar una plaza como cirujano en el Hospital
de Navarra en Pamplona en 1915.
Las profundas convicciones religiosas y su amor por el euskera se
veían reflejados en la admiración que Fermín
Irigarai sentía por el escritor y religioso Axular. Inspirado
por él, escribió en revistas y periódicos como
Eskualduna, Gure herria, Euskal-esnalea, Euzkadi, La voz de Navarra,
y Napartarra. Se dice que las crónicas que cada semana escribía
en la revista Eskualduna sentaron las bases de un nuevo estilo periodístico.
Además de estos artículos y de varias obras en castellano
sobre temas de medicina ("Topografía médica
del Valle de Baztán", "Guía médica
del asistente a moribundos", "Guía médica
del intérprete de milagros y favores"), Larreko
nos dejó un importante testimonio escrito de lo que supuso
la barbarie de la Guerra Civil en Navarra. Se trata de "Gerla
urte, gezur urte" ("Año de guerra, año
de mentiras"), libro que permaneció escondido tras
la muerte de su autor por su hijo Aingeru y que fue publicado por
la Editorial Pamiela en 1993.
Larreko participó activamente en los movimientos culturales
de Pamplona en favor del euskera en los años anteriores a
la guerra: fue uno de los fundadores de "Euskeraren Adiskideak"
("Sociedad de Amigos del Euskera"), de la que fue
presidente en 1933. En 1919 fue nombrado miembro correspondiente
de la recién creada "Euskaltzaindia" ("Real
Academia de la Lengua Vasca") junto con otros destacados
nombres de las letras navarras como Jose Agerre, Teodoro Arburua,
el Padre Celestino de Caparroso o el Padre Eusebio de Etxalar.
Todas estas iniciativas culturales se vieron truncadas por la guerra.
Después de ella Larreko pasó a ver muy difícil
el futuro del euskera, pero confiaba en la unidad de los territorios
vascoparlantes de ambos lados de los Pirineos y en el impulso que
desde allí podría llegar para la lengua vasca.
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| Anton d´Abbadie
Thompson |
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| (Dublín
1810-París 1897) |
Anton d´Abbadie,
miembro de una familia noble y adinerada, desde muy joven sintió
un gran interés por las ciencias, los viajes, las lenguas y
la cultura. Su padre, Arnaud-Michel d´Abbadie, procedía
de la localidad suletina de Ürrüxtoi, y su madre, Elisabete,
era irlandesa. Anton nació en Dublín pero, siendo todavía
un niño, la familia se trasladó a la localidad francesa
de Toulousse. Allí estudió matemáticas, física,
química botánica, astronomía, latín, griego,
mnemotecnia y otras materias diversas.
Al parecer fue su padre quien le inculcó el amor por la tierra
del euskera y por las ciencias, dos constantes a lo largo de su vida.
De hecho Anton y sus hermanos tuvieron siempre a su lado un ama euskaldun
para que desde niños conocieran esta lengua.
Desde joven comenzó a viajar por el mundo. En 1833 visita Bretaña
y después Irlanda, donde se hará cargo de las tierras
heredadas de sus abuelos. De allí irá a Inglaterra y
Escocia y posteriormente recorrerá a pie las tres provincias
vasco-francesas.
En 1836 viaja a Brasil y a continuación emprenderá un
gran viaje que durará 12 años a Etiopía, en compañía
de su hermano Eñaut. Allí realizan todo tipo de estudios
geográficos y geodésicos y también en torno a
las lenguas, culturas, religiones y tradiciones de la zona. En 1847
logran uno de los principales objetivos del viaje y ponen la bandera
francesa en lo que ellos consideran las Fuentes del río Nilo
en la selva de Bubbia.
Tras este vendrán otros grandes viajes a Noruega, Alemania,
España, Argelia, Haiti y lo que fue el sueño de su vida:
un gran viaje por el Mediterráneo que le llevó a El
Cairo, Atenas, Alejandría, Beirut, Esmirna, Damasco, Nápoles
y Roma.
En 1870 estableció su residencia en Hendaia, en un palacio
de estilo neogótico construido para él y en el que colocó
todos los objetos traídos de sus viajes y su importante biblioteca.
Fue miembro de un gran número de asociaciones científicas
y culturales y en 1892 fue nombrado presidente de la prestigiosa Academia
Francesa de las Ciencias.
Fueron muchos y muy importantes sus aportaciones al estudio y difusión
del euskera. En 1836 publicó junto con Agustín Xaho
un estudio sobre la gramática de esta lengua, donde cita los
principales estudios realizados hasta la época, sus tesis en
torno a ciertos aspectos gramaticales y una interesante lista de libros
publicados en torno a estos temas hasta esa fecha. Fue colaborador
de otro gran vascófilo y científico: el Príncipe
Bonaparte.
Pero sin lugar a dudas la mayor labor de Anton d´Abbadie en
favor del euskera fue la creación de los Juegos Florales Vascos.
En 1851 puso en marcha lo que se denominarían "las
competiciones de poesía", que desde aquel año
se repitieron, ininterrumpidamente, hasta 1897 en diferentes localidades
de las siete provincias de habla vascongada. Los versos de estas competiciones
fueron recogidos y editados posteriormente.
Pero no sólo se premiaba a los poetas, y a partir de 1875 a
los autores de textos narrativos, sino que también se organizaban
competiciones de pelota, deporte rural, "irrintzis",
ferias de ganado, etc.
En 1892 los juegos florales fueron anunciados con el lema que reflejaba
el sueño de Anton d´Abbadie y su concepción nacionalista
de la tierra vasca: "Zazpiak bat" ("Las siete
una"). Tras su muerte, su viuda, Virginie Vincent de Saint-Bonnet,
con la que se había casado en 1859, continuó con su
labor de mecenas en favor del euskera. |
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| Aita Donostia |
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| (San Sebastián
1886- Lekaroz 1956) |
José Gonzalo
Zulaika Arregi, el tercero de diez hermanos, comenzó desde
niño a demostrar sus habilidades musicales, por lo que sus
padres lo inscribieron en clases de solfeo y violín a los ocho
años. A los once llegó al convento de los Padres Capuchinos
de Lekaroz (Baztan) para estudiar Bachillerato. Un profesor del centro,
Ismael Etxezarra, fue quien le ayudó a cultivar su pasión
por la música, dándole grandes oportunidades y mostrándole
la nueva etapa que vivía la música en esa época
en Europa y, especialmente, en París. Tras terminar el Bachillerato,
a los 16 años, decidió quedarse en Lekaroz como novicio
y seis años más tarde se ordenó sacerdote en
Pamplona. Su primera composición la realizó con 11 años:
hizo los arreglos orquestales de la Diana que se tocaba en el Colegio.
Más tarde comenzó a tocar el armónium y en 1904
lo nombraron director de la orquesta del centro y comenzó a
componer piezas para orquesta y órgano.
Tanto antes como después de ser ordenado, el joven capuchino
tuvo la oportunidad de conocer y asistir a clases de grandes maestros
en Barcelona, San Sebastián, Burgos y Silos, por ejemplo, donde
entra en contacto con el canto gregoriano.
Desde 1909 hasta 1918 fue profesor de casi todo en Lekaroz, excepto
de matemáticas. Dejó el convento para ir a Madrid, donde
siguió profundizando en el conocimiento de la música.
Tras conocer el trabajo publicado por Resurrección María
de Azkue "Música popular vascongada" y el
trabajo de otros grandes folkloristas, el Padre Donostia se sumergió
de lleno en la tarea de recuperar la música popular de la tierra.
Comenzó en Baztan en 1911 y siguió a lo largo de toda
su vida recogiendo centenares de canciones y melodías populares
que fue presentando a concursos o editando de diferentes maneras.
Su amor por su tierra y su cultura le llevó a aprender euskera
por su cuenta y llegó a ser miembro correspondiente de la Real
Academia de la Lengua Vasca.
Las composiciones que más fama le han dado han sido sus "Preludios
Vascos", composiciones para piano basadas en armonizaciones
de temas populares.
Además de todo esto, dio 170 conferencias en infinidad de ciudades
importantes: Madrid, Barcelona, Salamanca, Bilbao o Pamplona, pero
también en París, Praga, Londres, Basilea, Argentina...
En 1920 fue a París y entró en contacto con los mejores
músicos de la época y también con numerosos artistas
de otras disciplinas. Además de seguir avanzando en el terreno
musical, especialmente en su habilidad sinfónica, el Padre
Donostia aprovechó la oportunidad para recopilar en bibliotecas
y archivos todo lo que tuviera que ver con la cultura vasca.
Viajero incansable, incluso cuando estuvo en el exilio de 1936 a 1943,
no dejó de viajar por Francia y los pueblos del País
Vasco francés. Tras su vuelta a la península fue a Barcelona,
donde permaneció durante nueve años, pero es en Lekaroz
donde terminaría sus días. En sus tres últimos
años de vida estuvo en contacto con músicos como Juan
Eraso, Bello Portu o Gorriti.
Fueron muchas las composiciones musicales, investigaciones y artículos
que publicó. Después de su muerte ha sido otro capuchino,
el Padre Jorge de Riezu, quien ha editado o reeditado gran parte de
la obra del Padre Donostia en colaboración con diferentes entidades
y de la propia familia. |
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Angel Irigaray "Apat-Echebarne"
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(Bera 1899-San Sebastián 1983)
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Hijo de Fermín Irigaray "Larreko",
Angel fue, como su padre, médico y gran impulsor del euskera.
Hasta los quince años vivió en Irurita y estudió
en Lekaroz. Más tarde cursó estudios de Medicina en
Zaragoza y Barcelona y realizó estudios de postgrado en París
y Friburgo (Alemania).
Ejerció su profesión en Pamplona, en el Cuerpo de
la Beneficencia Municipal, hasta que fue destituido, por motivos
políticos, en 1937. A continuación trabajó
en Fuenterrabía y San Sebastián, y de nuevo en la
capital navarra a partir de 1962.
A lo largo de su vida estuvo inmerso en el movimiento cultural y
literario en torno al euskera. Fue Académico Correspondiente
de la Real Academia de la Lengua Vasca- Euskaltzaindia, y miembro
numerario por Navarra. Fue también miembro de prestigiosas
asociaciones como "Euskeraren adiskideak" y "Sociedad
de Estudios Vascos-Eusko Ikaskuntza"; colaboró en
revistas como "Egan", "RIEV",
"Gure Herria", "Yakintza", "Príncipe
de Viana" y "Fontes Lingua Vasconum",
y en la página de euskera quincenal del Diario de Navarra.
Es también autor de numerosas obras y traducciones literarias
y pedagógicas como "Primitia Linguae vasconum",
"Cuentos populares vascos", "Poesías
populares de los vascos", "Prosistas navarros contemporáneos
en lengua vasca" y "Jostatuz mintzaira ikas",
entre otras.
Uno de los principales temas de su interés fue el retroceso
del euskera, sobre todo en Navarra. Gran parte de sus trabajos están
dedicados a este tema y fueron muchas las horas que invirtió
haciendo encuestas en zonas limítrofes y analizando documentación
de archivos. Fruto de este trabajo es, por ejemplo, la obra "Una
geografía diacrónica del Euskera en Navarra",
en la que analiza gran cantidad de datos recogidos hasta el año
1970.
Junto a esta realidad, "le afectaba mucho lo que conceptuaba
como abandono y desidia, cuando no odio, sobre todo tras la guerra
de 1936, de la élite navarra con respecto del euskera",
tal y como leemos en la Gran Enciclopedia Navarra.
Otro de los grandes temas por los que trabajó arduamente
fue por la unificación literaria del euskera, intentando
poner de acuerdo a sectores enfrentados.
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(Arruazu 1930-2003)
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Jose Mari Satrustegi, de cuya inesperada muerte pronto se
cumplirán dos años (27 de marzo), ha sido, sin duda,
uno de los mayores impulsores del euskera y uno de los referentes
principales de la investigación y recuperación de
esta lengua en Navarra. La labor de este trabajador incansable fue,
sobre todo, psicológica. Siempre trató de animar y
enseñar a la población avergonzada de hablar en euskera,
a utilizar su lengua sin complejos y a transmitirla a las nuevas
generaciones con orgullo y cariño.
Nacido en Arruazu en 1930, a los doce años fue a estudiar
al Seminario Conciliar de Pamplona y en 1955, tras ser ordenado
sacerdote, fue enviado a Madotz, donde estuvo sólo dos meses
y medio, y después a Luzaide-Valcarlos, donde permaneció
nueve años y medio. De allí fue a Urdiain, localidad
en la que ejerció hasta su jubilación a los sesenta
y cinco años. Desde entonces residió de nuevo en su
localidad natal y dedicó todo su tiempo y esfuerzo a la investigación
y difusión de los materiales que había ido recopilando
a lo largo de toda su vida.
Fue miembro de la Real Academia de la Lengua Vasca-Euskaltzaindia
durante 46 años. Además de sus valiosas aportaciones
en los campos de la lexicografía y de la onomástica,
la labor de Satrustegi ha sido fundamental en la estructuración
interna de la Academia y en el proceso de estandarización
y normativización de la lengua, esto es, en el nacimiento
del euskera batua.
La amplia labor realizada por Satrustegi en el campo de la investigación
se puede clasificar en cuatro apartados: recopilación y publicación
de textos antiguos vascos, estudio del léxico euskérico,
múltiples estudios sobre antropología, etnología
y mitología, y, lo que seguramente puede definirse como su
trabajo más importante: su aportación en el campo
de la onomástica. Desde el comienzo fue miembro de la Comisión
de Onomástica de Euskaltzaindia y en 1972 recopiló
más de 500 nombres en el "Euskal izendegia"
o Nomenclátor Vasco. En posteriores ediciones fue
completando este listado hasta llegar a reunir más de1.600
nombres que se han convertido en los más habituales en muchas
comarcas durante los últimos cincuenta años.
Fue autor de 25 libros (Luzaideko kantiak, Ekaitza, Ipuin miresgarriak,
Axelko eta Otsoko, Lapur Zuriak, Mattin Mottela, Argisentiko ipuinak,Euskaldunen
sexubideak, Sakanerri barrena, Euskal Testu Zaharrak I eta Euskal
Izendegia, Mitos y Creencias,Comportamiento sexual de los Vascos,
Solsticio de Invierno) y de más de 1000 artículos.
Por iniciativa suya fueron creadas las revistas Fontes Linguae
Vasconum y Cuadernos de Etnología y Etnografía,
en las que publicó un buen número de investigaciones.
En su labor de difusión de la lengua y cultura vascas también
caben destacar los ciento ochenta artículos que aparecieron
en el suplemento euskérico de la revista "Príncipe
de Viana", los escritos durante trece años para
el Diario de Navarra y las colaboraciones que hizo durante sus últimos
años en medios como la revista Guaixe de Sakana o
la emisora Euskalerria Irratia de Pamplona, entidad que le concedió
el premio Larreko.
Satrustegi fue una figura fundamental en el proceso de restituir
al euskera la dignidad que le correspondía. Para ello trabajó
incansablemente junto con Jose Agerre, Aingeru Irigarai y Pedro
Díez de Ultzurrun en la "Sección de Fomento
del Vascuence" creada por la "Institución
Príncipe de Viana" de la Diputación Foral
de Navarra, gracias a la colaboración del diputado Miguel
Javier Urmeneta. Una de sus primeras actuaciones en este sentido
consistió en visitar pueblo por pueblo las escuelas con el
objetivo de premiar a los niños y niñas que demostraban
conocer el euskera. En este mismo sentido en 1966 se creó
el suplemento en euskera de la revista Príncipe de Viana
y se comenzaron a dar clases de euskera para niños y adultos
en los centros escolares. En la década de los sesenta Satrustegi
jugó un papel fundamental en el impulso de las primeras ikastolas
de Navarra.
(Información obtenida del libro "Jose Mari
Satrustegi. Nafarroako euskararen ikurra. Símbolo del euskera
en Navarra" de Andrés Iñigo y Patxi Salaberri,
publicado por la Federación de Ikastolas, Ikastola Iñigo
Aritza de Altsasu y Euskara Kultur Elkargoa).
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