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El paso de los Pirineos en la Edad Media

Rodrigo Ximenez de Rada

 

 

 

 

   
El paso de los Pirineos en la Edad Media

El fenómeno tan enraizado y extendido de las peregrinaciones a Santiago de Compostela provocó la aparición de lo que podríamos denominar el primer libro de viaje-guía del peregrino jacobeo. Se trata del "Codex calixtinus", que el Papa Calixto II mandó elaborar en el siglo XII. La quinta y última sección de éste es el "Liber peregrinationis", un breve tratado mezcla de relato de viaje, libro de consejos morales y guía del peregrino escrito por el clérigo francés Ameryc Picaud.
En el capítulo "Nombres de las regiones y características de las gentes del Camino de Santiago", narra lo que "vio" a su paso por nuestras tierras.
Llegada al País de Cisa (hoy Garazi, Baja Navarra): "Viene luego, cerca de Port de Cize, el territorio de los Vascos, con la ciudad de Bayona en la costa, hacia el norte. Es ésta una región de lengua bárbara, poblada de bosques, montañosa, falta de pan y vino y todo género de alimentos excepto el alivio que representan las manzanas, la sidra y la leche. Las gentes de esta tierra son feroces como es feroz, montaraz y bárbara la misma tierra en que habitan. Sus rostros feroces, así como la propia ferocidad de su bárbaro idioma, ponen terror en el alma del que los contempla. Como legalmente sólo pueden cobrar impuestos a los mercaderes, el que cobran a los peregrinos y viajeros es ilegal. Cuando la tarifa sobre algo es de cuatro o de seis monedas, ellos cobran ocho o doce, es decir, el doble".
Port de Cisa, el paso de los peregrinos: "En territorio todavía de los Vascos, el Camino de Santiago pasa por un monte muy alto, denominado Port de Cize. Tiene ocho millas de subida y otras ocho de bajada: su altura, en efecto, es tanta que parece que toca el cielo. Desde su cumbre puede verse el mar británico y el occidental, así como los confines de tres regiones: Castilla, Aragón y Francia".
Los navarros: "Pasado este valle viene la tierra de los navarros, rica en pan, vino, leche y ganados. Navarros y vascos tienen características semejantes en las comidas, el vestido y la lengua, pero los vascos son de rostro más blanco. Los navarros se visten con ropas negras y cortas hasta las rodillas, como los escoceses, y usan un tipo de calzado que llaman abarcas, hechas con cuero con el pelo sin curtir, atadas al pie con correas y que sólo envuelven las plantas de los pies. Gastan, en cambio, unos mantos negros de lana que les llegan hasta los codos, con orla, parecidos a un capote, y a los que llaman sayas. Como se visten mal, lo mismo que comen y beben también mal, pues en casa de un navarro se tiene la costumbre de comer toda la familia, lo mismo el criado que el amo, la sirvienta que la señora, mezclando todos los platos en una sola cazuela, y nada de cucharas, sino con las propias manos; y beben todos del mismo jarro. Cuando los ve uno comer le parecen perros o cerdos. Y oyéndoles hablar te recuerdan los ladridos de los perros, por lo bárbaro de su lengua".
En estos escritos de Ameryc Picaud encontramos lo que se considera el primer diccionario de euskera: "A Dios le llaman urcia; a la madre de Dios, Andrea Maria; al pan, orgui; al vino, ardum; a la carne, aragui; al pescado, araign; a la casa, echea; al dueño de la casa, iaona; a la señora, andrea; a la iglesia, elicera; al sacerdote, belaterra, que significa bella tierra; al trigo, gari; al agua, uric; al rey, ereguia; y a Santiago, iaona domne iacue
".

Rodrigo Ximenez de Rada: un vascongado universal de Gares

Aunque no está totalmente probado, los estudios más recientes sobre el que llegara a ser Arzobispo de Toledo y cronista llegan a la conclusión de que nació en Puente la Reina-Gares en el año 1170 y murió en Vienne (Francia) en 1247. Cursó derecho en Bolonia y culminó sus estudios de Filosofía y Teología en París. La estirpe castellana de su madre, Eva de Finojosa, le permitió instalarse en la corte de Alfonso VIII, y a propuesta de este monarca ocupó la silla episcopal de Osma. Ese mismo año fue nombrado Arzobispo de Toledo, cargo en el que permaneció hasta su muerte. Fue defensor a ultranza de la supremacía de esta diócesis, privilegio que le fue concedido en el IV Concilio de Letrán en 1215 frente a las aspiraciones de su colega compostelano. Allí reclamó también con fuerza la sede de Valencia como sufragánea. En este Concilio Ximenez de Rada habló en varias lenguas, entre ellas la suya propia: el vascuence, que había aprendido de niño en su villa natal. Esto es lo que precisamente ha llevado a varios investigadores a pensar con más fundamento que Ximenez de Rada era nativo de Puente la Reina y no de Rada como defienden otros pues en esta última población, en aquella época, el vascuence no era la lengua habitual, como sí ocurría en Puente.

Julián Gayarre

La lengua vasca era corriente en los valles de Roncal y Salazar en el tiempo del famoso tenor. Este ilustre roncalés no sólo la hablaba sino que también la escribía, cosa poco corriente. Esta es una carta conservada por su familia y escrita por él desde Barcelona a una tía suya, en su vascuence roncalés, en 1884.
"Barcelona- 19- diciembre- 1884.
Ene tia Juana maitia: Eugenia sin da (etorri da) arro (nt) ongui:
Quemen gaude anisco ongui gciac eta ori nola dago? Nain din (nai dun) sin (xin)cona (honat) ichasoaren ecustra? Anisco andia da, tia Juana. Nai badu nic dud anisco deiru Orentaco vidagearen pagateco quemengo ostatiaren pagateco.
Eztu eguiten quemen ozic batrere, chaten (xaten) dugu quemen anisco ongui eta guero artan (artzen) dugu iror nescache postretaco eta gazte eta pollit.
Ha cer vizia! tia Juana maitia, amar urte chiquiago bagunu!
Gorainzi guzientaco eta piyco bat nescachi pollit erroncarico guziat.- Julian.
"
Que viene a decir: "Mi querida tía Juana. Eugenia ha venido muy bien. Aquí estamos muy bien todos y Vd., ¿cómo está? ¿Quiere venir a ver el mar? Es muy grande, tía Juana. Si quiere, yo tengo suficiente dinero para pagarle el viaje y para pagarle el hotel de aquí. Aquí no hace nada de frío. Comemos muy bien y luego tenemos para postre tres chicas jóvenes y bonitas. ¡Ay qué vida! querida tía Juana, si tuviéramos diez años menos... Recuerdos para todos y un pellizco para todas las chicas bonitas de Roncal. Julián."

Juan Iturralde y Suit, romántico polifacético


(Pamplona, 26.10.1840; Barcelona, 17.8.1909)

Este personaje de la historia pamplonesa nos ha dejado como herencia algo más que el nombre de una calle. Fue concejal en el Ayuntamiento de Pamplona (1868-1872), escritor, pintor y arqueólogo. En su juventud realizó estudios de Comercio y Pintura en Burdeos y París. Durante estos años se fue forjando su visión romántica de la Historia y el Arte, tan palpable en todas sus obras.
El problema de la lengua vasca le preocupó profundamente. Según Iturralde y Suit, "en su conservación hay algo más que un interés científico, puesto que a ella va unida la existencia moral del pueblo vascongado". Fruto del amor por esta lengua dio los primeros pasos para la creación de una Sociedad que tendría como objetivo restaurarla y defenderla. Para ello llamó a Pablo Ilarregi, Nicasio Landa "y algún otro vascófilo entusiasta". Sin embargo, la revolución de 1868 y la guerra civil retrasaron su proyecto. Recién terminada la última guerra carlista, en 1878, creó junto con Arturo Campión la "Asociación Euskara de Navarra", de la que fue secretario. Los ideales de esta asociación se basaban en la defensa de los valores que consideraban característicos de la personalidad vasco-navarra, teniendo la recuperación de los fueros como piedra angular para todas las demás reivindicaciones y dando así paso a lo que se podría denominar un pre-nacionalismo cultural, basado en la recuperación de la lengua madre, el euskera. Iturralde y Suit también fue presidente de la sección de "Etnografía, Historia, Arte y Legislación" de esta sociedad y director de la Revista "Euskara" (1878- 1883).

La lengua de San Francisco Javier

Figura señera de Navarra es Francisco de Javier (1506-1552), hijo de Juan de Jaso, originario de Jatxu (Baja Navarra) y presidente del Real Consejo, y de la noble María de Azpilikueta, ambos euskaldunes. Francisco aprendió desde la cuna la lengua materna que no olvidó pese a los cambios y vicisitudes sufridas en su vida. En carta a sus compañeros europeos (Conchín, 1544) refería las dificultades de comunicación experimentadas con los Pravas en la Indonesia por la diferencia idiomática: "lingua quippe eorum erat malauar, mea vero celtiberica, vulgo vasquenza". En la lengua materna dijo unas palabras al morir en Sancián en 1552. Su acompañante, conocedor del latín, español y portugués, le oyó "outras palabras que ihen nao entendia por nao serem en nossa lingua", de donde G. Schurhammer dedujo que al agonizar habló en vascuence. Esto es lo que cita el historiador José María Jimeno Jurío en su libro "Navarra, historia del Euskera", al hablarnos de la lengua materna del gran misionero navarro. El investigador mencionado por Jimeno Jurío, G. Schurhammer, es autor de una monumental biografía de Francisco Javier, en la que reconoce que la lengua materna del santo era el vascuence, a pesar de que el castillo donde nació estaba enclavado en una zona de habla castellana. Ante esto, precisa Jose María Jimeno Jurío que "aunque a principios del siglo XVI, cuando nació Francisco, el Castillo de Javier estaba en zona de predominio castellano, el habla común de Gallipienzo y Lumbier era el vascuence".

Luis Luciano Bonaparte, príncipe y lingüista
 

El príncipe Luis Luciano Bonaparte (1813-1891), sobrino del gran Napoleón I, fue un gran conocedor y amante del euskera.
Después de haber trabajado en diferentes campos de la ciencia, se dedicó plenamente a la lingüística. Hablaba francés, inglés, español, italiano y euskera, y conocía las características gramaticales de varias lenguas más. Realizó cinco viajes con el objeto de estudiar "in situ" la lengua de los vascos. En uno de estos viajes conoció a la que más tarde sería su segunda esposa, Clemencia Richard.
Rápidamente estableció contacto con una serie de colaboradores con los que formó un fecundo grupo de trabajo. La amplia y detallada información sobre la lengua y sus dialectos, proporcionada por ellos, sirvió para hacer en 1863 el mapa de la extensión del euskera y de sus variantes dialectales. Entre estos colaboradores estaban Bruno Etxenike, de Elizondo, y Mariano Mendigatxa, de Vidangoz-Bidankoze.
Además fue autor e impulsor de un buen número de libros de lingüística sobre la lengua vascongada, que supusieron el primer estudio sistemático de los dialectos de esta lengua.
El príncipe Bonaparte utilizó su dinero y sus influencias para llevar a cabo todos estos estudios y contribuyó, de manera decidida, a la difusión de la valoración social del idioma. Se puede decir, sin duda, que además de conocer la lengua, la amó y enseñó a amarla.

Bernart D´Etchepare, autor del primer libro impreso en euskera
 

Es el autor del que se considera el primer libro impreso en euskera: "Linguae Vasconum Primitiae" (Origen del lenguaje de los vascos). Se trata de una obra poética publicada en 1545. De la vida de este poeta bajonavarro se sabe muy poco. Parece que nació en la casa Etxeparia de Sarrasketa a finales del siglo XV. Fue párroco de Saint Michel o Eiheralarre y, tal y como cuenta en sus poemas, fue encarcelado, al parecer por motivos religiosos. Eran tiempos muy conflictivos los que le tocó vivir. En 1512 el rey de Castilla Fernando el Católico toma Navarra por las armas al tiempo que el de Navarra huye a Bearn. Acusado Etxepare de haberse puesto de parte del rey castellano, fue castigado por el rey navarro.
Bernart D´Etchepare fue consciente de la importancia que tenía en ese momento imprimir un libro en euskera y, al mismo tiempo, confiesa su extrañeza porque nadie lo había hecho antes que él, ya que "el euskera es tan bueno como los demás para ser escrito", como manifiesta en el prólogo de su obra.
Este libro es una colección de poemas en los que trata temas de religión e historias de amor, principalmente. En otro de ellos narra sucesos de su vida, y en los últimos hace una alabanza de su lengua, el euskera. Estas son las primeras palabras de uno de estos poemas: Garaziko herria benedika dadila; heuskarari eman dio behar duyen thornuya. Heuskara ialgi hadi plazara! (Euskara, ¡sal a la plaza!).

Bernardino Tirapu, una gran persona
 

Bernardino Tirapu (Leitza, 20-5-1884, Pamplona, 2-11-1964) fue médico de profesión. Tras cursar la carrera en Valladolid, ejerció en el partido de Erasun-Ezkurra. Más tarde, en 1917, se estableció en Pamplona, pero al año siguiente volvió a su comarca natal al declararse una gran epidemia gripal en Leiza y Ezkurra. Su gran humanidad y su actividad entregada, y sin retribución en muchas ocasiones, le mereció un buen número de distinciones como la Cruz de Primera Clase de la Orden de Beneficencia en 1922, la medalla al Mérito del Trabajo en 1962 y el nombramiento de Miembro de Honor de la Sección Provincial de Médicos del Seguro Obligatorio de Enfermedad. Como último agradecimiento, Pamplona le ofreció una calle poco antes de su muerte en 1964.
Su capacidad de trabajo quedó reflejada también en la labor que realizó en favor del euskera, su lengua materna.
Fue miembro de la sociedad Euskeraren Adiskideak (Los amigos del euskera) (1925-1936), y vicepresidente de la misma a partir de 1931. Junto con él, un nutrido grupo de hombres y alguna mujer, como Paz de Ciganda, consiguieron que sus iniciativas fueran muy influyentes en la sociedad de aquellos años. Entre los miembros más conocidos se podría nombrar a Jenaro Larrache, Damaso Intza, José Mª Huarte, Ignacio Baleztena, Remigio Mujika, Pablo Archanco y Aingeru Irigarai, entre otros.
Fueron los herederos del trabajo iniciado por Arturo Campión y la Sociedad Euskara de Navarra, de finales del siglo XIX (1877-1897), nacida para "conservar y propagar la lengua, literatura e historia vasco-navarras".
>>(Para más información sobre Euskeraren Adiskideak, ver el artículo de las páginas 8 y 9 de este número de Ze Berri?)

Serafín Olave, socio honorario de la Asociación Euskara de Navarra
 

Serafín Olave y Díez nació en Sevilla en 1831 y murió en Calahorra en 1884. Era hijo de navarro. Fue político y militar. Como militar fue destinado al ejército de Filipinas y tomó parte en la expedición a Conchinchina. Fue ascendido a coronel por sus acciones bélicas. Tras resultar herido en la guerra de Cuba regresó y se vinculó más estrechamente a Navarra por su deseo de incorporarse a la política. Militó en el Partido Radical del que pasó después al Partido Federal, revelando ya sus marcadas inclinaciones fueristas. Fue entonces elegido Diputado en Cortes.
En 1882 se le encargó en el Partido Federal de Navarra la redacción de las bases para una futura constitución de Navarra dentro del Estado federal español.
En este texto, Serafín Olave afirmaba que "Navarra se constituirá en región, pero está dispuesta a admitir la libre reincorporación de los territorios de Rioja, Vascongadas y Sexta Merindad de Ultrapuertos, que antes fueron navarros...", subrayando los antiguos lazos de fraternidad.
Desde 1878 fue socio honorario de la Asociación Euskara de Navarra, que tenía como objeto "conservar y propagar la lengua, literatura e historia vasco-navarra, estudiar su legislación y procurar cuanto tienda el bienestar moral y espiritual del País". Serafín Olave dispuso para después de su muerte la donación de su biblioteca particular a la citada Asociación Euskara de Navarra, si bien finalmente ésta no se llevó a cabo.

Paz de Ziganda, mecenas de la cultura
 

Miembro de una notable y significada familia pamplonesa, Mª Paz de Ziganda (Pamplona 1890-1966) fue la única mujer entre siete hermanos. Nació en la actual calle de Mercaderes, antigua Blanca de Navarra. Su abuela paterna era de Gascue, y fue ella quien le enseñó euskera, una de sus grandes pasiones. Activa colaboradora de la asociación "Euskararen Adiskideak", fue, por ejemplo, una de las encargadas de conseguir nuevas aulas para las Escuelas Vascas de Pamplona que habían comenzado su labor en el curso 1931-32 y que inmediatamente se habían quedado escasas de espacio. Ella y dos miembros más de la Asociación fueron quienes expusieron el tema al Provincial de los Padres Escolapios y llegaron con él al acuerdo de alquilar tres aulas de su colegio para los niños y niñas euskaldunes.
Junto a la conservación y difusión del euskera fueron constantes a lo largo de su vida las manifestaciones de su amor por la naturaleza.
A su muerte, el 2 de febrero de 1966, dejó importantes legados para la Ikastola de la Real Sociedad de Amigos del País, de Pamplona, a la que en su honor se llamó Paz de Ziganda y que comenzó su andadura en el curso 1970-71.
>>(Información obtenida del libro "Ellas. Las mujeres en la historia de Pamplona", del equipo de investigación de IPES Elkartea (Silvia Fernández, Paco Roda, Ana Díez de Ure y Sonia Pinillos), y publicado en 1998 por la Concejalía de la Mujer del Ayuntamiento de Pamplona).

Padre Esteban de Adoain
 
Pedro Francisco Marcuello Zabalza (Adoain 1808-Sanlúcar de Barrameda 1880) fue un importante religioso navarro nacido en Adoain (Urraul Alto). Tras dedicarse a las tareas de labranza y pastoreo, en 1828 ingresó en el convento de capuchinos extramuros de Pamplona. La legislación desamortizadora obligó a los capuchinos a abandonar el convento de Pamplona y el P. Adoain vivió en Cintruénigo, Bera y Bertiz y atendió las parroquias de Irurozqui, Imirizaldu y Ziga, todas ellas de lengua vascongada. En 1839 los capuchinos huyeron a Italia. Allí aprendió su cuarta lengua, después del euskera, su lengua materna, el castellano y el latín. En 1842 fue a misión a Venezuela, donde dictó diversas normas para proteger a los indios apure de los comerciantes blancos. Estos lograron que el gobierno invitara a los capuchinos a abandonar las misiones. El P. Adoain se refugió en una residencia de capuchinos en Uztaritze (Lapurdi). Es allí donde, seguramente, escribió la mayor parte de sus sermones en euskera. Años más tarde volvió a Venezuela y recorrió Cuba, Guatemala y El Salvador. Allí dio los primeros pasos para la reconstrucción de la orden, disuelta tras la desamortización española. En 1873 regresa y se instala en Baiona y en 1877 fue nombrado Vicecomisario General de los Capuchinos, coincidiendo con la reapertura del convento de Pamplona.
Se conservan ocho sermones compuestos por el P. Adoain, todos ellos manuscritos en euskera. Se han perdido todos los demás, que se cree que no serían pocos. Como señala Francisco Ondarra, el euskera que emplea en sus escritos es, fundamentalmente, el dialecto labortano, que es el empleado en Uztaritze y en otros lugares donde predicó. Mezcla este dialecto con reminiscencias de su dialecto natal, que empleó hasta los 20 años. Como dice el P. Ondarra: "Sencillamente, se había formado un modo de hablar propio de uno que tiene que y quiere acomodarse a sus evangelizados". En sus textos se advierten influencias de grandes literatos en lengua vasca como Axular o Manuel Larramendi.
En el centenario de su muerte, la Real Academia de la Lengua Vasca, colocó en el frontispicio de la casa Eneko, la casa natal del P. Adoain, una placa que reza así: "Esteban Adoain euskal predikariari, Euskaltzaindiak. La Real Academia de la Lengua Vasca por su labor euskérica. 1880-1980".
Ignacio Baleztena, "Premin de Iruña"
 

Ignacio Baleztena (Pamplona,1887-1972), abogado, político, escritor e investigador, estudió en Deusto y Salamanca. A los 25 años fue nombrado presidente de las Juventudes Jaimistas de Navarra y seis años más tarde llegó al puesto de concejal en el Ayuntamiento de Pamplona por el Partido Carlista. De 1921 a 1928 fue diputado foral. Fue director del Museo de Navarra, secretario del Comité Provincial de Turismo y miembro de la Junta Permanente de la Sociedad de Estudios Vascos. Entre 1936 y 1939 fue oficial del Archivo de Navarra.
Tras la guerra civil se dedicó a la investigación y a las colaboraciones periodísticas, fundamentalmente en "El Pensamiento Navarro" y en "Diario de Navarra". En el primero publicó un buen número de artículos bajo el pseudónimo de "Premín de Iruña", y bajo este nombre publicó su único libro, "Iruñerías" (1920).
Desde 1948 hasta 1964 publicó 761 iruñerías más en "Diario de Navarra" bajo el nombre de Tiburcio de Okabío. Sus columnas dominicales abarcan una gran diversidad temática, pero pueden ser clasificadas en: folklore y tradiciones, diversiones y experiencias personales, historia y misceláneas, siendo la colección que más le ha popularizado entre el gran público.
Las fiestas de San Fermín eran entrañables para Baleztena. Es autor, junto con innumerables versos y coplas, de la canción "Uno de enero, dos de febrero...", utilizando la melodía de un villancico popular vasco. Fue el iniciador de la costumbre de acompañar a la Corporación a rezar las Vísperas entonando el Riau Riau del Vals de Astrain, grito que él dio por primera vez; promovió y revitalizó la Comparsa de Gigantes y Cabezudos; creó la peña "Muthiko Alaiak" y el grupo de danzas municipal; instauró fiestas y celebraciones como la Cabalgata de los Reyes Magos y el Homenaje a la Vejez, y gracias a sus investigaciones se reanudaron la Fiesta del Rey de la Faba y la visita de San Miguel a la Diputación.
A lo largo de toda su vida contribuyó con sus investigaciones, artículos y obras teatrales a popularizar la cultura y la historia navarra, de la que veía como parte fundamental el euskera. En torno a esta lengua escribió en la iruñería titulada "El Vascuence en Iruña" (1920): "Que fué el vascuence la lengua primera que hablaban los pamploneses y que ésta se habló en Iruña hasta tiempos muy modernos, es cosa que nadie puede ni pretende negar. Si fue sólo lengua popular y no llegó a la categoría de oficial, quede para otros más sabios que yo el discutirlo. Sólo diré lo que a este particular escribía el señor Campión en los años de 1880". A continuación cita una serie de ceremonias nombradas por Arturo Campión en sus obras y en las que se tiene constancia del uso del vascuence, como las obras teatrales de coronación de los últimos reyes legítimos de Navarra, Don Juan y Doña Catalina de Albret, y el elogio fúnebre compuesto por el Cronista del Reino, P. Francisco Alesson, en verso vascongado para el túmulo levantado en la Catedral de Pamplona para las honras del Rey Don Felipe IV.

Enrique Zubiri Gortari "Manezaundi"
(Valcarlos-Luzaide 1868 - Pamplona 1943)
El conocido pintor Zubiri realizó sus primeros estudios en la localidad bajo-navarra de Donibane Garazi (San Juan de Pie de Puerto) y pronto dio a conocer sus dotes de dibujante a través de trabajos publicados en "La Ilustración" de Pamplona. Esto le valió para que la Diputación se hiciese cargo del coste de sus estudios artísticos en Madrid. De allí fue a París. Unos años después volvió definitivamente a la capital navarra y fue el retratista oficial de la ciudad durante bastantes años. Fue profesor y catedrático de dibujo en la Escuela de Artes y Oficios; participó en algunos certámenes como el del cartel de San Fermín, que ganó en 1919; y fue miembro de jurados municipales y provinciales.
Por todo ello a "Manezaundi" se le dedicó una calle en Pamplona en agosto de 1979. Se trata de la calle Pintor Zubiri, sita en el barrio de Iturrama. Sin embargo no fue ésta su única faceta artística: "Manezaundi" fue uno de los grandes escritores navarros en lengua vasca de principios de este siglo.
Como recoge el investigador y escritor pamplonés Joxemiel Bidador, "sus primeros poemas fueron para su novia, pero la temprana muerte de ésta y la posterior misoginia que lo inundó nos privaron del poeta. Más adelante, la prohibición durante la dictadura de Primo de Rivera de publicar en euskara impidió que muchos de sus trabajos fueran conocidos por el público. Por último, el miedo que caracterizó los comienzos de la guerra del 36 condenó al fuego la totalidad de los manuscritos de "Manezaundi", no conociéndose hoy en día sino los que llegó a publicar en el período republicano en las publicaciones periódicas "La Voz de Navarra" de Pamplona, "El Día" de San Sebastián y "Eskualduna" de Bayona. Aunque escribió en castellano, fundamentalmente temas relacionados con el arte, es su producción en euskara la que mayor importancia tiene".
Varios de sus trabajos se han publicado en "Prosistas navarros" (1958) y en "Euskalerri'ko ipuiñak" (1957).
En torno al lenguaje, Joxemiel Bidador señala que "se ha definido el lenguaje de "Manezaundi" como popular y castizo, pero hay que reconocer que sobre la base del dialecto bajo-navarro propio de Valcarlos, este autor utiliza un euskara con vocación de moderno, literario y artístico; es su solución personal a la falta de un lenguaje adecuado a sus necesidades literarias, depurado y preciso".
Mariano Mendigatxa Ornat
(1832-1918)
Mariano Mendigatxa fue colaborador del Príncipe Luis Luciano Bonaparte en el estudio del dialecto roncalés. Natural de Vidángoz-Bidankoze, era de oficio labrador y estaba dotado de notable talento natural. No tuvo más preparación que la primera enseñanza en la escuela del pueblo pero, a pesar de ello, hablaba muy bien euskera y tenía cierta facilidad para escribirlo y hacer traducciones a ésta su lengua materna, como lo hizo con el "Salmo quincuagésimo" y la balada "Orreaga". Esta última la tradujo para Arturo Campión y fue publicada en la Revista Euskara I, en 1878 (páginas 74 y 75).
A los 25 años conoció al príncipe Bonaparte cuando, en su tercer viaje a la tierra del euskera, llegó a Vidángoz. Más tarde, en 1867, el príncipe convocó a los que más tarde serían sus colaboradores en San Juan de Luz. Allí acudió Mendigatxa a lomos de su mulo. Tras la muerte de Bonaparte, el roncalés entró en contacto con el investigador Resurrección María de Azkue, con el que colaboró desde 1902 hasta 1916 y al que le hizo llegar, además de sus cartas, cuentos, refranes y canciones de inestimable valor. En sus cartas se reflejan formas de vida, relatos, leyendas y costumbres.
Sus cartas en dialecto roncalés se publicaron en el número 43 de la revista "Fontes Linguae Vasconum", traducidas por José Estornés Lasa en 1984, y anteriormente en la revista "Euskera", por Alfonso Irigoyen en 1957 y por Faustino de Cerio en 1961.
Pedro Uranga Esnaola
(1867-1951)
Pedro Uranga Esnaola (Hernani 1867-Pamplona 1951), residente desde la infancia en Pamplona, fue una figura destacada del Derecho Foral, decano del Colegio de Abogados de Pamplona y secretario de la Diputación desde 1895 hasta 1899.
Uranga fue la primera personalidad política que a principios de este siglo hizo una propuesta global para la recuperación del euskera en Navarra. En ella decía que la lengua se debía difundir en varios ámbitos como la enseñanza y la Iglesia, además de abogar por la creación de una Liga poderosa en la que tendrían cabida todos los ciudadanos. "Todos caben, todos sienten los latidos que despiertan los recuerdos del pasado, las ruinas del más antiguo monumento de nuestra raza en que se compenetraran las almas de nuestros padres, a todos ellos aflige el dolor de la herencia perdida por la incuria de nuestro tiempo. (...) El objeto único y exclusivo de la asociación ha de ser la conservación y dilatación de la lengua vascongada".
Uranga tuvo gran peso en la vida polítiva navarra. Fue diputado a Cortes maurista e intervino en la asamblea sobre la reintegración foral celebrada en el palacio de la Diputación en 1918. En 1927 fue nombrado Hijo Predilecto de Navarra en agradecimiento a su intervención en el Convenio Económico con el Estado, en cuya negociación fue comisionado navarro.
Pedro Uranga era vascoparlante, su familia materna era del valle de Larraun y estuvo casado con Marcelina Irigaray, natural de Burguete y cuñada del médico y escritor Pablo Fermín Irigaray Goizueta "Larreko". En 1897 colaboraba en la revista Euskal-Erría y elevó un informe a la corporación sobre las medidas que debían tomarse para conservar y extender la lengua vasca. En agosto de 1916 se adhirió a la petición que había hecho Diario de Navarra de que se estableciese una cátedra de lengua vasca en el Seminario de Pamplona, y añadió que la petición debía extenderse a la Escuela Normal de Magisterio. Fue miembro de la Sociedad de Estudios Vascos y participó en su primer congreso celebrado en Oñate del 1 al 8 de septiembre de 1918.
Julia Fernández Zabaleta
(1898-1961)
Las ideas de Julia Fernández nos dan muestra de algunas tendencias culturales y sociales que estaban comenzando a dar sus primeros frutos en la Pamplona de principios de siglo, pero que se vieron truncadas por el estallido de la Guerra Civil y sus consecuencias.
Hija de Valentín, profesor de música natural de Mendigorria, y de Concepción, de Cirauqui, Julia estudió Magisterio en la Escuela de la Plaza de San José. Terminada la carrera, viajó a Barcelona becada por el Ayuntamiento de Pamplona para participar en un curso de la pedagoga italiana Maria Montessori.
A continuación, comenzó a dar clase en las Escuelas Municipales de San Francisco junto a otra gran profesora, Katalina Alastuey. Allí ejercieron ambas hasta que en el curso 1936-37 fueron destituidas por ser "desafectas al régimen".
Durante los años anteriores a la guerra Julia tomó parte en diversas actividades culturales relacionadas con la promoción del euskera, como los actos organizados por la Academia de la Lengua Vasca, Euskaltzaindia. Defensora a ultranza de esta lengua, decía que "el pueblo que cambia su lengua cambia también su forma de pensar".
También participó activamente en el impulso a las Escuelas Vascas promovidas durante la II República por entidades como Eusko Ikaskuntza y Euskararen Adiskideak.
Junto con la enseñanza en lengua vasca y la difusión de la cultura propia, los organizadores de las primeras ikastolas tuvieron como objetivo reformar la metodología pedagógica de las escuelas.
De esta manera pusieron los pilares de un nuevo sistema de enseñanza, acorde con las teorías pedagógicas que se estaban extendiendo por otros países de Europa y que propugnaba que se enseñara mediante actividades agradables e interesantes para los niños, que despertaran su interés y les permitiesen un mejor aprendizaje de las nociones sin basarse exclusivamente en la memorización. Los profesores deberían utilizar la pizarra, dibujos y mapas para despertar el interés de los pequeños.
Junto a esta preocupación por la lengua y la enseñanza, destaca la aportación de Julia Fernández en el campo del desarrollo social de la mujer. Sus ideas en este campo se pueden resumir en dos puntos: "La mujer es tan capaz como el hombre para hacer frente a cualquier responsabilidad o quehacer" (como ejemplo citaba el trabajo realizado por las mujeres en Alemania durante la I Guerra Mundial, mientras los hombres estaban en el frente) y "las mujeres tienen que tener derecho a la educación y al trabajo".
>>(Información obtenida del artículo "Julia Fernández Zabaleta eta Katalina Alastuey, emakume aitzindariak" publicado por el profesor de la UPV e historiador Josu Chueca en la revista Huarte de San Juan de la UPNA, en 1995).
Dámaso de Intza
(1886-1986)
El convento de los Capuchinos de Extramuros de Pamplona ha sido y es lugar de residencia de varios religiosos navarros que han destacado por su infatigable labor en favor del euskera. Siguiendo la estela del Padre Adoain (1808-1880), autor de varios sermones en esta lengua, trabajaron y vivieron aquí Policarpo de Iraizoz (1897-1980), excelente latinista, orador, traductor y colaborador en la revista "Fontes Linguae Vasconum", y Jorge de Riezu (1894-1992), recopilador de la obra musical de Padre Donostia. En la actualidad vive en este convento Francisco Ondarra (1925), infatigable investigador que ha descubierto y estudiado numerosos sermonarios y materiales de gran interés dialectológico.
Entre todos ellos cabe también destacar la figura de Miguel Olasagarre Zubillaga, nacido en Intza, en el Valle de Araiz, y que tomó el nombre de Dámaso de Intza para su labor apostólica.
Tras sus estudios primarios en Madoz y Oderiz, y los superiores en Pamplona, Sangüesa y Tudela, el joven religioso comenzó a cultivar los grupos franciscanos de seglares. Para ellos fundó la revista "Irugarrengo Prantziskotarra". El éxito de esta publicación le llevó a fundar otra más ambiciosa, "Zeruko Argia", en 1916.
Fue uno de los primeros miembros numerarios navarros de la Academia de la Lengua Vasca, fundada en 1918. Fue también socio de Euskeraren Adiskideak (Amigos del Euskera) y su gran formación cultural le llevó a participar en diversos actos culturales como los "Juegos Florales y certamen científico-literario y artístico de Pamplona", organizados por el Ayuntamiento en 1928 y en donde actuó como juez del concurso literario en euskera, o la organización de las Primeras Escuelas Vascas, en 1931.
En esta época escribe importantes obras de carácter religioso como "Naparroako kristau ikasbidea" (1927), un catecismo en euskera que le había encargado el Obispo de la Diócesis Mateo Mujika.
Tras el estallido de la guerra civil, y debido a presiones de los militares vencedores, sus superiores lo destinaron a Chile en 1936. Allí trabajó afanosamente durante 32 años y aprendió la medicina naturista que practicaría con devoción el resto de su vida.
Como consecuencia de una caída fue de nuevo trasladado a Pamplona y residió en el convento de los Capuchinos de Extramuros hasta su muerte, un mes antes de cumplir cien años.
Al final de su vida retomó la práctica del euskera y publicó libros de investigación como el refranero "Naparroako euskal esaera zaharrak" ("Locuciones populares vascas de Navarra").
Fue un religioso muy austero y penitente, amante de las tradiciones y apasionado de la religión y la cultura del pueblo vasco-navarro.
Hilario Olazarán de Estella
Folklorista, txistulari y misionero (Estella 1894 - Pamplona 1973)

Este religioso capuchino, cuyo nombre civil era Alejandro Mª Olazarán Salanueva, fue un destacado músico y propulsor de la música regional: organista, compositor, profesor de piano y autor del primer método de txistu y tamboril.
Su gran predisposición para la música le llevó a ser con ocho años el encargado de amenizar las misas más solemnes de su colegio, los Escolapios de Estella, y a estrenarse como organista con nueve años en la Basílica de la Virgen del Puy.
Ejerció como profesor en el Colegio de Lekaroz, donde colaboró con el padre Donostia en conciertos de violín y piano a la par que recibió de él lecciones de composición.
En 1925 se trasladó al monasterio benedictino francés de Solesmes, donde estudió canto gregoriano y acompañamiento de órgano.
Ese mismo año publicó su primera obra para piano inspirada en el folklore de Navarra, "Mutil-dantza de Baztán". A esta composición le seguirían otras como la partitura para piano con prólogo-estudio del Baile de la Era de Estella, "Ingurutxo de Leiza", "Danzas de Baztán", "Dantza-soñu" y "Yoku-dantzak".
A esto hay que unir sus piezas para tres voces de txistu con tamboril como "Eguberria", "Mixintxo", "Litxu", "Txoriak", "Arkaitzak" y "Edurne", los poemas musicales como "Done Bartolometan", con letra en euskera escrita por su hermano Agustín, y Oración a la Virgen del Puy, sus composiciones para órganos, varias misas, las piezas llamadas "Infantiles" creadas para sus pequeños alumnos de piano y su cuaderno de canto y piano "Gimnasia Lecároz" para acompañar los ejercicios gimnásticos de los alumnos.
Pero sin duda la obra más reconocida de este capuchino es su "Método de txistu y tamboril", el primero en su género, y que fue publicado en 1927 en la revista "Euskalerriaren alde". Este método ha sido reeditado en sucesivas ocasiones. En 1972 publicó otro importante tratado: el de txistu y gaita de Estella.
En 1936, tras el estallido de la guerra civil, Hilario de Estella fue enviado por sus superiores a Chile.
Al partir escribió en su diario de viaje: "Estoy mirando hacia mi amada patria Navarra (Vasconia), donde se quedan mis hermanos queridos...".
En Chile pasó 27 años como misionero. Cuentan que solía amenizar su labor pastoral y diversos actos culturales con la música de su txistu y su tambor. En las ciudades de Valparaíso y Concepción comenzó a colaborar con emisoras de radio locales, narrando cuentos escritos por él, con fondo de música de piano.
Tras su vuelta a Navarra vivió en el convento de San Antonio de Pamplona, donde fue organista, profesor de la escolanía y uno de los principales impulsores del Olentzero que organiza desde hace 30 años la asociación La Juventud de San Antonio. "Con el txistu entre los labios, la chapela grande en la cabeza y la pelliza blanca de pastor encima del hábito, el P. Hilario es en Pamplona un número único, sabroso e inolvidable", escribió Juan Miguel Mendía en el boceto biográfico del P. Hilario publicado en el Boletín de la Comunidad tras su muerte.
Tuvo una estrecha relación con la Asociación de Txistularis del País Vasco, que le tributó un sentido homenaje en 1971 en su localidad natal, y colaboró con asiduidad con las revistas "Txistulari", "Zeruko argia" y " Tesoro Sacro-Musical".

Pedro de Aguerre "Axular"
(1556 - 1644)

Pedro de Aguerre "Axular" nació en la localidad navarra de Urdazubi-Urdax, en el caserío Axular. Realizó estudios eclesiásticos en Salamanca, donde conoció la literatura española de la Edad de Oro. Fue destinado a San Juan de Luz y consiguió una gran fama como predicador. Poco después fue nombrado párroco de Sara.
En 1643, al final de su vida, publicó la que hoy en día es considerada la más importante de las obras de la literatura clásica en euskera, "Guero bi partetan partitua", conocida como "Gero". Se trata de una obra de contenido religioso, un tratado ascético inspirado en Fray Luis de Granada. En él, Axular habla de la salvación humana desde el punto de la fe y se dirige expresamente a todos los que dejan relegado para más tarde el tema de su conversión y su salvación.
Axular, como otros autores antes y después de él, se lamentó de que la variedad dialectal del euskera hiciese difícil la escritura y la divulgación de libros en esta lengua. Según él, si se hubiese escrito en euskera tanto como en latín, francés u otras lenguas extranjeras, sería una lengua tan rica como ellas. En relación a esta circunstancia siempre fue muy claro, y escribió: "Si no es así, los propios vascos tienen la culpa, no el euskera".

Julio Altadill y Torrenteras de Sancho
(Toledo 1858 - Pamplona 1935)
Pamplona tiene desde el pasado mes de abril una plaza dedicada al historiador y geógrafo Julio Altadill, situada en el barrio de Mendebaldea, entre las calles Benjamín de Tudela y la Avenida de Barañain.
Julio Altadill, militar de carrera y reconocido historiador, geógrafo y fotógrafo, era hijo de de un ingeniero militar destinado en Toledo. Al poco tiempo de nacer el pequeño Julio, la familia se trasladó a la capital navarra. Aquí inició sus estudios en el Seminario Conciliar de San Miguel y de allí pasó al Instituto, donde cursó el Bachillerato. A los 19 años ingresó en la Academia de Intendencia de Madrid y terminó la carrera en la de Ávila, donde ejerció como profesor desde 1887 hasta 1891.
La mayor parte de su vida la pasó en Pamplona. Casado con Florencia Idoate, el matrimonio tuvo siete hijos.
Compaginó su actividad militar en la Secretaría de Intendencia de la Sexta Región y en la Dirección de Parques de Pamplona y Vitoria, con su labor investigadora.
Dejó ciento veintidós trabajos entre libros, monografías y artículos, casi todos centrados en la historia y el arte de Navarra.
Entre sus principales obras destacan "Memorias de Sarasate", publicada en 1909; "Geografía General del reino de Navarra", obra en dos tomos de más de mil páginas que forman parte de la Geografía General del País Vasco-Navarro, publicada en 1916; "Bibliografía y obras del P. Joseph Morete, Primer Cronista de Navarra"; y la "Bibliografía de la prensa periódica de Pamplona", entre muchas otras.
Colaboró en muchos periódicos como "La Avalancha", "Salud", "La Voz de Navarra", "Euskal-Erria" o "Diario de Navarra". Fue miembro de la "Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra", en cuyo Boletín se recogen algunos de sus más importantes escritos como "Castillos medievales de Navarra" y "Vías y vestigios romanos en Navarra". Fue también académico correspondiente de la Academia de Historia y de Bellas Artes de San Fernando y más tarde de la Hispanoamericana de Ciencias y Artes. En lo personal mantuvo estrecho contacto con los medios intelectuales vasco-navarros de su época, muy en concreto con Arturo Campión y Juan Iturralde y Suit, y en 1920 actuó como presidente del II Congreso de Estudios Vascos, que se celebró en Pamplona.
Jenaro Larrache, alcalde de Pamplona
(Bera 1871-Pamplona 1935)
Jenaro Larrache Aguirre fue un conocido miembro de la política navarra del primer tercio del siglo XX. Industrial de profesión, ejerció su labor en la empresa "Fundiciones Bidasoa" y fue cofundador de la sociedad "Múgica, Arellano y Cía".
Su faceta política la desarrolló fundamentalmente durante los años de la dictadura de Primo de Rivera (1923-1929). Fue concejal del Ayuntamiento de Pamplona desde octubre de 1923 hasta diciembre de 1927, fecha en la que fue elegido alcalde de la ciudad. En este puesto permaneció hasta septiembre de 1928. Años más tarde, en 1935, se presentó como candidato del Bloque de Derechas en las elecciones provinciales. Salió elegido y le correspondía, por edad, ocupar la vicepresidencia de la Diputación, pero falleció antes de que pudiera tomar posesión de su cargo.
En el ámbito cultural, y compaginándolo con sus cargos municipales, fue presidente de "Euskeraren adiskideak" ("Los amigos del euskera"), sociedad exclusivamente cultural y apolítica, fundada en 1925 por Arturo Campión y que tenía como objeto "enseñar, sostener, fomentar y extender el euskera" y difundir las tradiciones y cultura del país.
"Día del Euskera"
Entre las iniciativas llevadas a cabo por esta sociedad durante la presidencia de Larrache, destaca la celebración del "Día del Euskera" los días 27 y 28 de septiembre de 1930.
El primer día hubo dianas, misa en la Iglesia de San Ignacio, con predicación del Padre Dámaso de Inza, comparsas de gigantes y cabezudos de Estella, Leiza, Sangüesa, Tafalla y Tudela y, por la tarde, y en la Taconera, fiesta de danzas con grupos de Cortes, Aldaz y Leiza. Además de esto hubo dos sesiones de teatro a cargo del grupo donostiarra "Saski-naski".
El segundo día hubo un festival dedicado a los niños en el Teatro Gayarre, en el que intervinieron el propio Jenaro Larrache y el baztanés de Aniz Justo Azkarate , que se dirigió a los asistentes en euskera.
José de Basterretxea Matoni "Oskillaso"
(1911- 1996)
La obra de este polifacético intelectual afincado en Navarra es tan amplia e interesante como desconocida. Licenciado en Matemáticas y Física y conocedor de cinco idiomas, fue un gran amante de las artes y fruto de su vocación pictórica son sus decenas de óleos de carácter figurativo y estilo cercano al fauvismo.
"Oskillaso" fue además un vascólogo apasionado y elaboró importantes estudios sobre fonética y acentuación en euskera publicados en revistas especializadas y escribió una buena cantidad de relatos literarios.
José de Basterretxea nació en Madrid, donde su padre trabajaba en el Ministerio de la Marina. Poco después la familia se trasladó a Gernika. Cursó estudios de Física y Matemáticas en Valladolid y Madrid, donde fue delegado de Eusko Ikasle Batza (Unidad de Estudiantes Vascos). Durante la guerra civil salió del país y vivió en París en condiciones muy difíciles, compaginando diversos trabajos con sus estudios.
En 1941 Basterretxea llega a Pamplona por su amistad con el arquitecto Pachero Esparza y ejerce como profesor de Inglés. Entre 1943 y 1955 trabaja como profesor en Madrid y Lérida. A su regreso a Pamplona contrae matrimonio con Mª Dolores Moreno, de Villava, y continúa con su labor docente en el Instituto Príncipe de Viana. Dos años más tarde comenzó a dar clases de Física en la Universidad de Navarra y desde 1971 hasta 1986 fue el responsable de su Departamento de Lengua y Cultura Vasca en sustitución del Padre José Miguel de Barandiarán.
"Oskillaso" preparó durante doce años un método para aprender euskera con el deseo de que sus dos hijos pudiesen conocer la lengua que no tuvieron oportunidad de aprender en el seno familiar.
En el campo literario son de gran importancia sus traducciones de grandes obras de la literatura universal como "Upel bete amontillado" ("El tonel de amontillado") de Edgar Allan Poe, "Erregaia eta eskeko" ("Príncipe y mendigo") de Mark Twain o "David Coperfield" de Charles Dickens. Además escribió un buen número de cuentos y narraciones entre los que destacan "Akatsbako gizonaren heriotza" y, especialmente, "Kurloiak: kaletarren haur-zaroa Bizkaian". En este libro "Oskillaso" hace pública su propuesta de un nuevo modelo de euskera literario, intentando dar así respuesta a una necesidad percibida desde antiguo por muchos otros autores y estudiosos.
La mezcla de dialectos sólidamente cimentada en el vizcaíno que Basterretxea proponía difería de la dirección tomada por la Academia de la Lengua Vasca, que por aquellos años ya había establecido las bases del euskera unificado o "batua" y con el que "Oskillaso" se mostró siempre muy crítico como se puede ver en su obra "El libro negro del euskera". A pesar de ello fue miembro correspondiente de la Real Academia de la Lengua Vasca-Euskaltzaindia desde 1963.
Con igual energía Basterretxea se mostró contrario a los puristas que se escandalizaban por oír palabras de origen no vasco incorporadas a nuestra cultura y nuestra forma de hablar. En torno a esto escribió: "El vocabulario indoeuropeo que designa conceptos no originados en el seno de la sociedad vasca, ni en el de la francesa, como cualquier lengua europea, ante todo es universal. Tiene el euskera derecho a él por la sencilla razón de que nuestros antepasados lo incorporaron a su lengua, razón, ésta sola, que debería bastar a cualquiera".
Su diferencia de opiniones con la Academia de la Lengua Vasca sobre determinados aspectos y su oposición a los sectores más puristas contrarios al progreso del euskera unificado hizo que "Oskillaso" se quedara aislado, lo cual ha traído como consecuencia la falta de reconocimiento de su obra.
Joaquín de Lizarraga, párroco de Elcano
(1748 - 1835)

Este fecundo escritor ha sido definido como el "Gigante solitario" por ser el único autor de relieve que escribió en vascuence en su época (finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX).
Joaquín de Lizarraga nació en la casa Migelena de Elcano, en el Valle de Egüés. Realizó sus estudios en importantes centros de la Compañía de Jesús como el de Loyola, y fue ordenado sacerdote en 1771. Inmediatamente comenzó a ejercer el ministerio en su pueblo natal como vicario interino, y dos años más tarde fue nombrado vicario titular, puesto que ocupó durante 63 años, hasta su muerte en 1835.
Lizarraga dejó escrita una ingente obra compuesta por más de 5.000 densos folios manuscritos con letra pequeña.
El principal interés de este legado radica en que todos estos textos están escritos en el dialecto Altonavarro meridional. Su dominio del idioma, la corrección con la que lo usa y la precisa representación gráfica del acento hacen que esta obra sea de capital importancia a la hora de estudiar esta variante dialectal, que era la hablada en Pamplona y su comarca y que, según los estudios del príncipe Luis Lucién Bonaparte, llegó a ser la de mayor extensión a principios del siglo XIX.
La obra de Lizarraga consta, casi exclusivamente, de textos religiosos, que se dividen en cuatro apartados: homilías o comentarios de los textos bíblicos de la liturgia dominical, instrucción catequética o explicación de la doctrina cristiana, obra hagiográfica -compuesta por breves biografías de unos 200 santos- y poesías y coplas que suman más de trece mil versos. A esto hay que añadir la traducción de muchos textos bíblicos, como el Evangelio de San Juan.
Siguiendo los principios del Concilio de Trento, celebrado dos siglos antes, Lizarraga consideraba fundamental la predicación y por ello escribía en la lengua en la que habitualmente se expresaban sus feligreses.
El incalculable valor lingüístico de estos textos ha sido estudiado por investigadores como Bonaparte, Azkue, Dámaso de Intza, Ángel Irigaray, Francisco Ondarra o Juan Apecechea, entre otros.
Entre los pocos textos publicados de este autor hay que destacar el volumen editado en 1994 por el Gobierno de Navarra titulado "Jesukristo, Maria eta Santuen Bizitzak" ("Las vidas de Jesucristo, María y de los Santos").

Nicasio Landa
(Pamplona 1830-1891)
El doctor Nicasio Landa nació en el número 7 de la calle del Carmen. Siguió los pasos profesionales de su padre y estudió medicina y cirugía en Madrid. En 1855 entró por oposición a formar parte del Cuerpo de Sanidad Militar.
Fue un hombre de reconocido carácter humanitario. Prestó importantes servicios a los heridos en la guerra de África, en la contienda franco-alemana y en las guerras carlistas. Participó en numerosos congresos médicos internacionales y fue distinguido con importantes títulos y condecoraciones.
Fue el fundador de la Cruz Roja en Navarra en 1864 y en 1886 de la primera guardería de Pamplona: el Asilo del Niño Jesús en la "Casa de los pastores", en la plaza de Arriasko de la Rochapea, en la que cuidaban a los niños y niñas de las lavanderas mientras ellas realizaban su trabajo.
En la labor de este inquieto intelectual destacan las investigaciones relacionadas con su labor sanitaria, como los análisis sobre las aguas del balneario de Burlada o la publicación de estudios como "La embriaguez y sus consecuencias morales y físicas". Así, participó en el hallazgo del manantial de Burlada en 1872 al hacer un pozo para suministrar agua a la Venta de Burlada. Excavaron y encontraron un manantial de aguas bicarbonatadas cloroyorudadas sódicas a 400 metros del pueblo, en el camino a Pamplona. Se abrió un balneario que funcionó hasta 1930. La fuente, característica por su olor a batueco, se utilizó hasta la década de los 50.
También realizó trabajos relacionados con otros ámbitos del saber como los estudios arqueológicos que le llevaron a descubrir lápidas romanas del siglo I en Gastiain, pueblo de su abuelo paterno, o su importante labor intelectual en defensa y divulgación de la lengua vasca.
En este sentido, como explica José Javier Viñes en su libro recientemente publicado "El doctor Nicasio Landa. Médico y escritor. Pamplona 1830-1891", finalizada la tercera guerra carlista "es la época en la que don Nicasio, amante de su tierra y siguiendo la corriente de recuperar la propia historia e identidad colectiva de Navarra, se incorpora a tales movimientos junto a otros ilustres ciudadanos como Navarro Villoslada, Campión, Iturralde y Suit, Ansoleaga, Olóriz, colaborando con la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra con la Revista Euskara, que dirige en 1878 y con otras como La Ilustración de Navarra, La Revista del Antiguo Reino de Navarra, o en Euskal-Erria, a parte de ser requerido para los certámenes de la Fiesta de San Fermín".
Durante esos años publicó textos de carácter histórico como "Los primeros cristianos de Pompeiópolis. Leyenda de San Fermín", etnográfico como "Cranía euskara", y alegorías fantásticas como "Una visión en la niebla" o "Los guerreros euskaldunas".
Como muestra de su colaboración con la Asociación Euskara de Navarra, su biógrafo y amigo Iturralde y Suit escribió de él: "¡Cómo no recordar las hermosas frases pronunciadas por Landa al ofrecer a S.M. (a la reina regente Mª Cristina en 1877) una medalla en nombre de aquella asociación! Ellas fueron las más nobles, las más impregnadas de amor a nuestra bendita tierra eúskara, y, a la vez, profundamente respetuosas, las más independientes que la augusta señora escuchó durante su residencia en el país basco-navarro; palabras doblemente meritorias en quien, como él, desempeñaba cargos oficiales".
Falleció en 1891 en su vivienda de la calle Zapatería 40, casa-palacio propiedad del Conde de Agramonte, cuya biblioteca había frecuentado con asiduidad en sus tiempos de bachiller.
Perpetua Saragueta
(Mezkiritz 1905-Pamplona 1986)
Son muy pocas las mujeres de la época de Perpetua que escribieron en euskera y consiguieron ver publicados sus textos. La personalidad excepcional de esta mujer y el profundo amor por su tierra y su lengua natal fue, sin duda, lo que le llevó a ser fiel colaboradora de varias publicaciones.
Perpetua fue la mayor de trece hermanos. En Mezkiritz, su pueblo natal, no había escuela hasta que el párroco Manuel Lusarreta comenzó él mismo a dar clases a los 56 pequeños de la localidad. Perpetua acudió desde los 7 hasta los 10 años, sólo tres cursos, porque el sacerdote cayó gravemente enfermo y tuvo que dejar esta labor.
Ese mismo año el padre de Perpetua sufrió un accidente en el que perdió para siempre la fuerza de los brazos. La pequeña, su madre y sus hermanos tuvieron que hacerse cargo de las carboneras y el cuidado de los animales mientras el padre se encargaba del pastoreo del ganado de sus vecinos.
La afición de la joven por la lectura y la escritura fue creciendo. Con motivo del fallecimiento de su abuela envió una nota al diario "El Pensamiento Navarro". Un periodista lo leyó y le propuso enviar periódicamente las noticias de la zona. Poco más tarde comenzó a colaborar con "La Voz de Navarra" y las revistas "Eskualduna" de Baiona y "Argia" de San Sebastián. Desde 1929 hasta 1936 escribió un buen número de artículos bajo los seudónimos de "Txorrondo", "Mendigibel" y "Aritza".
En 1931 se casó con el bertsolari baztanés Trinidad Urtasun, con el que tendría seis hijas. Comenzó a trabajar con él en la panadería familiar repartiendo el pan por varias localidades. Fue la segunda mujer que obtuvo el permiso de conducir en Navarra.
La guerra trajo de nuevo el sufrimiento a la familia. A consecuencia de una paliza propinada por los falangistas, su marido se quedó prácticamente disminuido para el resto de su vida.
En 1944 se trasladaron a Pamplona. Perpetua pasaba noches enteras cosiendo y bordando para sacar adelante a la familia.
Durante sus últimos años Perpetua recobró las ganas de escribir con la intención, principalmente, de plasmar lo que había aprendido a lo largo de su difícil vida.
Así escribió: "Ahora ya no me importa nada. Quisiera que los hijos de mis hijas supiesen que la vida no es siempre tan buena como la que ellos tienen. También quiero que mis nietos aprendan a hablar, a leer y a escribir mi euskera".
Guía para acceder a sus obras editadas:
"Nere oroimenak" ("Mis memorias") es el trabajo más extenso de Perpetua. Está sin publicar al completo. Los fragmentos que han visto la luz son "Nere oroimenak" (FLV 31); "Trinidad Urtasun bertsolaria (1894-1978)" (FLV 32), texto escrito en memoria de su marido recientemente fallecido; "Perpetua Saraguetaren euskal ipuiak" (EGAN, 5-6), colección de cuentos publicados tras la muerte de su autora; "Mezkiritz (Erroibar)" (CEEN 31), en el que se recogen sus recuerdos de Mezkiritz, de los montes y del medio en el que creció; "Mezkirizko etxe barnea" (Anuario de Eusko Folklore 31), textos en los que habla de la casa, de sus trabajos, como la comida o la limpieza y de temas ligados a la religión; y "Mezkirizko langintza" (Anuario de Eusko Folklore 32), trabajos de agricultura, ganadería, elaboración del carbón, etc. También escribió sobre las danzas de su pueblo en 1986, en el número 34 de la revista "Dantzariak".
Jorge de Riezu
(Casto Inza Arbeo, Riezu 1894- Lekaroz 1992)
El capuchino Jorge de Riezu es el autor de la edición completa de las obras musicales populares recopiladas desde 1911 por el gran folklorista, también capuchino, Padre Donostia. Gracias a la labor de estos y otros grandes investigadores, como Resurrección María de Azkue, han llegado hasta nuestros días cientos de piezas musicales y canciones populares vascas, muchas de ellas transmitidas durante siglos de generación en generación.
Cordial e íntimo amigo de este gran musicólogo, Riezu inició en 1956 la creación del Archivo del P. Donostia en el colegio de Lekaroz, que en pocos años se convirtió en importante centro de documentación de la música vasca.
Entre las obras publicadas por Riezu destacan "Flor de canciones populares vascas", en la que bebe de las fuentes de cancioneros antiguos y habla principalmente de composiciones de origen navarro y suletino; y "Vida obra y semblanza espiritual del Padre José Antonio de Donostia, capuchino" o "Nafarroa-ko euskalkantu zaharrak", trabajos donde recoge cientos de piezas, melodías y canciones recogidas por el Padre Donostia por pueblos y caseríos.
Jorge de Riezu, cuyo nombre en el mundo fue Casto Inza Arbeo, era el menor de diez hermanos, hijos del molinero del pueblo. Él fue quien le inició en el camino de la música a los seis años.
Comenzó sus estudios con los religiosos capuchinos de Alsasua y continuó su formación en Sangüesa, Fuenterrabía y Pamplona. Después fue a Madrid a estudiar Ciencias Exactas. Como explica el escritor Pedro Arrese en un artículo publicado en Diario de Noticias el pasado 19 de junio, Einstein visitó la Universidad Complutense después de recibir el Premio Nobel. El capuchino navarro fue elegido por sus compañeros para estar presente en el homenaje que ofrecieron al gran científico. Einstein le estrechó la mano y le dijo: "La ciencia hermana a todos los hombres de buena voluntad".
Hasta el comienzo de la Guerra Civil ejerció como profesor de matemáticas en el colegio de Lekaroz, en Baztan, y junto al Padre Donostia fue el impulsor de una gran actividad musical en el centro que llegó a ser un importante punto de referencia para estudiosos y músicos de la época.
Desde 1936 hasta 1952 residió en Argentina, donde se dedicó a la enseñanza en la Euskal Etxea y regentó una parroquia en Buenos Aires y Pompeya. Después volvió a Lekaroz, donde de nuevo dio clases de física y matemáticas y continuó con sus labores de traducción de obras alemanas y francesas de carácter místico o de filosofía cristiana, y sobre todo con su gran afición: la música.
Bernardo Estornés Lasa
(Isaba 1907 - Donostia 1999)
Bernardo fue el más joven de los tres hermanos Estornés Lasa, nacidos en Isaba. José, Mariano y Bernardo realizaron importantes trabajos de investigación en el campo de la etnografía, la cultura y la lengua de su tierra. Este legado ha llegado hasta nosotros a través de los muchos libros que publicaron. Así, por ejemplo, en la novela "Oro del Ezka", Mariano describió con detalle el trabajo, la forma de vida, el habla y las costumbres de los almadieros.
Bernardo marchó con 15 años a estudiar Comercio a Zaragoza. Fue allá donde comenzó a interesarse por el euskera roncalés, que estaba ya en franca decadencia, y decidió aprender esta lengua por su cuenta. En 1927 escribió "Erronkari", el primero de los 83 libros que componen su legado, dedicado a su querida tierra natal.
En 1928 ingresó en Eusko Ikaskuntza como miembro estudiante y al año siguiente se estableció en San Sebastián, trabajando como oficinista para esta entidad. Esto le facilitó conocer a grandes figuras del movimiento cultural del momento: Aitzol, Lizardi, Orixe, Lauaxeta, Aita Donostia, Azkue, Aranzadi, Barandiaran, Lafitte, etc.
Bernardo Estornés fundó la editorial Idaztiak y además de sus propios libros, publicó obras de Campion, Barandiaran, Lekuona,...
Sin duda el proyecto más importante de su prolífica carrera fue la creación de la Enciclopedia General Ilustrada del País Vasco, en la que ya había comenzado a trabajar cuando estalló la Guerra Civil. Tuvo que interrumpir su trabajo durante un tiempo y tras la contienda se exilió en Francia con sus dos hermanos. Tras casarse con Ignacia Zubizarreta, marchó a Chile en 1940. Allí nacerían sus cuatro hijos, Idoia, Garikoitz, Itziar y Amaia, y 18 años después volvió al País Vasco.
En 1959 publicó el primer número de la colección "Orígenes de los vascos", acabada en 1966. Ese mismo año fue nombrado académico de Euskaltzaindia y miembro de honor del Instituto Americano de Estudios Vascos de Buenos Aires.
Creó la Editorial Auñamendi, en la que se publicarían obras tan relevantes como "Quosque tandem" de Jorge Oteiza.
En 1968 retomó su proyecto de la Enciclopedia General de Euskal Herria, y la dividió en tres partes: El Diccionario Enciclopédico, la Enciclopedia Sistemática y la Bibliografía General.
En 1992 Eusko Ikaskuntza le otorgó el premio Manuel Lekuona y en 1993 Euskaltzaindia lo nombró académico de honor. En 1996 publicó sus memorias y en 1997 su último trabajo: "Erronkariko uskararen hiztegia". Falleció el 10 de agosto de 1999 a los 92 años.
Mariano Izeta
(Elizondo, 1915-2001)
Mariano Izeta bailando tranquilo y sereno una "mutildantza" en la plaza de Elizondo es una imagen que no se nos va a ir de la memoria, como tampoco es fácil de olvidar el cariño con el que hablaba a amigos y desconocidos, especialmente a los "euskaldunberris" que se acercaban a su relojería de Elizondo o le saludaban en alguna celebración.
Mariano Izeta comenzó a trabajar muy joven a favor del euskera. Fue uno de los fundadores de la Ikastola de Elizondo durante la Segunda República, cuando todavía no había cumplido los veinte años, y fue uno de los mayores impulsores del "Campeonato de Bertsolaris" durante los años difíciles de la postguerra.
Escritor tardío, publicó sus trabajos en distintos medios como "Zeruko Argia", "Herria", "Arantzazu", "Príncipe de Viana", "Diario de Navarra", "Euskaldunon Egunkaria" y "Deia", entre otros. Como novelista publicó "Dirua galgarri" en 1962, y "Negarrez sortu nintzan" en 1982.
Mariano Izeta realizó una gran labor de recopilación de palabras, refranes e historias del Baztán, que recogió en los diccionarios "Baztango hiztegi ttipia" (1985) y "Baztango hiztegia" (1996), en el libro de refranes y dichos populares "Baztango erranairuak" (1993) y en el de historias populares llamado "Baztango kontuak" (1999). También fue asiduo colaborador de las emisoras Irulegi Irratia de Baja Navarra y Xorroxin de Baztan-Malerreka-Bortziri.
En reconocimiento a la ingente labor llevada a cabo durante años Euskaltzaindia, la Real Academia de la Lengua Vasca, lo nombró Miembro Correspondiente en 1961 y Miembro de Honor años después. En 1977 fue nombrado Hijo Predilecto del Baztan por el Ayuntamiento de Elizondo.
Víctor Hugo
(1802-1885)
En el verano de 1843 el conocido escritor francés realizó un viaje a la región de los Pirineos occidentales, donde permaneció desde el 20 de julio al 26 de agosto. Inició el viaje en Burdeos y continuó por Baiona, Biarritz, Pasajes, Lezo, Pamplona, Pau, Cauterets, Gavarnie y Luz Ardiden.
En Pamplona estuvo sólo tres días, pero dejó un buen número de páginas escritas de todo lo que vio y sintió durante esa breve estancia.
Acompañado de la que fue su amante durante más de medio siglo, Juliette Gauvain, llegó a la capital navarra en una diligencia llamada "La Coronilla de Aragón", procedente de Tolosa.
De nuestra ciudad dice cosas tan interesantes como estas: "Pamplona es una ciudad que da mucho más de lo que promete. De lejos, uno mueve la cabeza, no aparece ningún perfil monumental; cuando se está en la ciudad la impresión cambia. En las calles algo provoca nuestro interés a cada paso; en los muros, nos maravillamos".
"No había visto nunca esta ciudad y me parece, sin embargo, que reconozco cada calle, cada casa, cada puerta…."
"¿Qué queréis que os diga? Estoy encantado. Este es un país admirable, muy bello, muy curioso y muy divertido".
Sin embargo no todo, ni mucho menos, es de su agrado, y, así, critica con ironía las comidas, el aspecto de sus habitantes y algunos edificios y elementos arquitectónicos, como la fachada de la Catedral: "(La Iglesia) está allí, como si sufriera no sé que castigo, escondida, oscura, triste, humillada, detrás del odioso pórtico con la que "el buen gusto" la ha vestido. ¡Qué careta esa fachada! ¡Qué orejas de burro esos dos campanarios!"
Como otros viajeros de la época, Víctor Hugo también se sentirá románticamente atraído por el antiquísimo pueblo vasco que pervive a ambos lados de la cordillera pirenaica: "Agrego que aquí un vínculo secreto y profundo, y que nada ha podido romper, une, incluso a pesar de los tratados, esas fronteras diplomáticas, incluso a pesar de los Pirineos, esas fronteras naturales, a todos los miembros de la misteriosa familia vasca".
En cuanto al euskera Hugo afirma que es "casi una religión". Y añade: "Decid una palabra vasca a un montañés en la montaña; antes de esa palabra apenas erais un hombre para él; ahora sois su hermano".
Arturo Campión
(Pamplona 1854- San Sebastián 1937)
Nacido en el número 11 de la calle Chapitela de Pamplona, este escritor y político destaca, entre otros aspectos, por su profundo amor a la lengua vasca. Estudió derecho en Oñate y Madrid, donde se licenció a los 22 años. Dos años más tarde publicó su primer libro Consideraciones acerca de la cuestión foral y los carlistas en Nabarra. En esa época trabó amistad con científicos como Antoine d'Abbadie, lingüistas como el Príncipe Bonaparte o filósofos como Unamuno.
Estando todavía en Madrid lanzó la iniciativa de crear la "Asociación Euskara de Navarra", idea que recogió inmediatamente Iturralde y Suit. Ambos fueron dos de los principales impulsores de este movimiento "eúskaro" que a finales del siglo XIX trabajó por salvar el euskera en Navarra, que iba en franco retroceso. En este sentido, dieron prioridad al aspecto de las actitudes, "a que la gente euskaldun se aceptaran a sí mismos como tales, ya que uno de los problemas mayores del euskera era la falta de motivación", como señala el filólogo Xabier Erize (1). Además de ello trabajaron por intentar mejorar las actitudes de los castellano-parlantes hacia la lengua vasca y reclamaron constantemente a Diputación, al Gobierno Central, a la Iglesia y a la misma reina la adopción de medidas prácticas favorables al euskera. Una de las principales preocupaciones de Campión y sus compañeros la constituía la enseñanza, y no cesaron de reclamar un lugar digno para el euskera en las escuelas, institutos e incluso en la universidad.
En sus esfuerzos por fomentar el uso del euskera, es de destacar "su apuesta por la literatura en vascuence por un lado, y por otro, las llamadas a utilizar la lengua en los pueblos euskaldunes tanto en las funciones religiosas, como en el trato con el ayuntamiento, notarios y médicos", como explica el mencionado Xabier Erize.
Desde joven Campión comenzó a estudiar euskera, lengua que hablaba parte de su familia, y a los 26 años publicó La balada Orreaga en dialectos guipuzcoano, bizcaino, labortano y suletino y 18 variedades de Nabarra.
Más tarde publicó su Ensayo acerca de las leyes fonéticas de la lengua vasca y poco después apareció en forma de libro su gran obra, Gramática acerca de los 4 dialectos literarios de la lengua euskara.
La producción intelectual de Arturo Campión es inmensa. De entre su obra literaria destacan su novela favorita "La bella Easo", la novela que impresionaría a Unamuno "Blancos y negros", y una treintena de narraciones breves, escritas algunas en euskera.
De su pluma salieron, también, una gran cantidad de discursos y conferencias, artículos periodísticos, escritos políticos, críticas literarias y musicales, estudios sobre historia, antropología o temas lingüísticos y en torno al restablecimiento de la foralidad en el ámbito de la política. Sus investigaciones en el campo de la historia y de la lingüística destacan aún por la minuciosidad y rigor en la toma de datos.
Fue presidente de las entidades Euskal Esnalea, Euskal Erria, Sociedad de Estudios Vascos, del Instituto de Estudios Históricos y Artísticos de Navarra, académico de número de la Lengua Vasca y correspondiente de las de la Historia, Ciencias Morales y Políticas y la de la Lengua Castellana.
>>(1) "Primeros movimientos a favor del euskera en Pamplona: segunda mitad del siglo XIX", Xabier Erize, Jornadas "Pamplona y el euskara", 1995, organizadas por el Ayuntamiento de Pamplona.
Pedro Díez de Ulzurrun
(Pamplona 1924-1994)
Su labor como médico, su capacidad de trabajo y su dedicación al euskera hicieron que el doctor Pedro Díez de Ulzurrun fuese muy conocido y querido en Pamplona y en todas las localidades que, por uno u otro motivo, recorrió a lo largo de su vida.
Nacido en la calle San Antón de Pamplona, tras estudiar en los Maristas Pedro Díez de Ulzurrun se licenció en Medicina en Zaragoza, en la especialidad de endocrinología. Tras dos años en el hospital de Basurto regresó a la capital navarra.
Fue miembro desde muy joven de Acción Católica, de donde más tarde surgiría el Grupo Oberena, lugar de encuentro de músicos, danzaris y montañeros. La lectura de la obra "Blancos y negros" de Arturo Campión y la relación con el ambiente vascófilo de Oberena hizo que Pedro se interesara cada vez más por el euskera y la cultura vasca, con los que ya tenía contacto por tradición familiar. Así, por ejemplo, comenzó a estudiar euskera por su cuenta con trece años. Años más tarde, en 1952, se inscribió en las clases organizadas por la Diputación y que habían quedado interrumpidas por la guerra.
En los años cincuenta empezaron a despertar de su letargo las iniciativas a favor del euskera y de la cultura que habían comenzado a florecer desde finales del siglo XIX hasta 1936. El primer paso de cara a las instituciones lo dieron José Javier Urmeneta, capitán del Ejército Español y en ese momento Director de la Caja de Ahorros Municipal de Pamplona, Luis Arellano y Arantzadi, entre otros hombres de reconocido prestigio social. Le pidieron al entonces presidente de la Diputación, Carlos Gortari, que estableciese una nueva sección de fomento del euskera dentro de la Institución Príncipe de Viana y así se hizo en 1957. Como impulsores de esta iniciativa, y trabajando codo con codo, estuvieron además de Urmeneta, José Agerre, el entonces párroco de Valcarlos, el recientemente fallecido José Mª Satrustegi y Pedro Diez de Ulzurrun, a quien nombraron responsable de la sección.
El primer esfuerzo fue encaminado a recuperar el prestigio y la estima social de la lengua. De esta manera comenzaron a organizar exámenes y concursos para premiar con pequeñas cantidades de dinero a los niños y niñas que demostraban sus conocimientos en esta lengua. Otros grandes logros de la sección fue la organización de nuevos campeonatos de bertsolaris de Navarra, desde 1960 hasta 1966, al estilo de los que organizara Euskaltzaindia antes de la guerra, el apoyo a la instauración de una Cátedra de Euskera en la Universidad de Navarra con Koldo Mitxelena, Jose Migel Barandiaran y Ana María Etxaide, la difusión de libros en euskera, el apoyo a lo que más tarde serían las primeras ikastolas y las clases de euskera para adultos, y la publicación del suplemento en euskera de la revista Príncipe de Viana. "Principe de Viana, euskal orria" vio la luz por primera vez en febrero de 1966. Este sería el nuevo proyecto en el que Díez de Ulzurrun pondría todo su empeño y su esfuerzo hasta que en 1973 se marchó por la falta de apoyo y los obstáculos puestos para el desarrollo del euskera desde que en 1971 cambiase la composición de Diputación y nuevos nombres llegaran a puestos decisivos. Se marchó tras 16 años de arduo trabajo por el que nunca tuvo compensación económica alguna.
Díez de Ulzurrun fue también colaborador de la página de euskera del Diario de Navarra desde sus comienzos en 1966, junto con Angel Irigaray, después con Jose Mª Satrustegi, hasta que en 1977 dimitieron por desavenencias con la dirección.
Diez de Ulzurrun ha sido, como dijo Satrustegi, "uno de los principales impulsores que sacó al euskera de su letargo tras los años oscuros de la guerra".
Perico de Alejandría, "El ruiseñor de la Rochapea"
Pamplona 1817-1875
Existen muchas fábulas en torno a la figura de este rochapeano, muy conocido por sus conciudadanos por su ingenio, sus ocurrencias y sentido del humor. Entre los estudios más rigurosos que se han hecho sobre su figura, destaca el escrito por Luis del Campo, publicado en Pamplona en 1992. En esta obra encontramos abundantes datos biográficos de este célebre personaje. Hijo de padres desconocidos, fue abandonado en el torno de la antigua inclusa de la Cuesta del Palacio. Fue bautizado con el nombre de Pedro de Alejandría, santo del día, y pocas semanas después fue dado en adopción a un matrimonio que vivía en la calle Descalzos.
Fue así a vivir con sus nuevos padres, Cristóbal Esain, pastor, natural de Garciriain en Juslapeña, y Micaela Ezkurra de Berrioplano, los dos hijos de estos y un sastre llamado Yaben, de la localidad de Itxaso, en Basaburua Mayor, que vivía con ellos. Más tarde la familia se trasladaría al barrio de la Rochapea.
Es en este entorno familiar y social donde Perico aprendió la lengua vasca. Autodidacta, gran aficionado a la escritura y a componer coplas y versos, Perico trabajó una buena parte de su vida como pregonero y también como escribiente para el Ayuntamiento y también para particulares en muchas ocasiones.
Tras una etapa de problemas con el vino y la justicia, Perico rehizo su vida y es entonces cuando comenzó a publicar su periódico semanal llamado "El Pamplonés", que él mismo redactaba, imprimía en su local de la calle Mayor 51, vendía y distribuía. Es autor también de varios libros, entre los que destaca "El Pamplonés. Guía de la Ciudad y manual de curiosidades", publicado en 1863, y que firmó de esta manera:
"Este librico
Manual y Guía
Lo hizo Perico
Alejandría
"
En él, además de muchos otros aspectos de la vida pamplonesa de la época, nos habla de su realidad lingüística con estas palabras:
"Lenguas y dialectos"
"Los vecinos, habitantes y moradores de Pamplona, usan en sus tratos y contratos cuatro lenguas, tres son del País Navarro, y la cuarta, que es la francesa, sirve de auxiliar en el Comercio y relaciones con el vecino Imperio.
La Ciudad es el centro de las tres zonas de lenguas; y como muestra de las mismas, se ponen a continuación tres canciones sencillas para que los curiosos formen el juicio que les acomode o dicte su ilustración.
La primera es la castellana o nacional, que se emplea en la parte oficial y pueblos de la ribera o tierra baja, fronteriza a las provincias de Zaragoza y Logroño.
La segunda es la euskara o vascongada, lengua antigua de una construcción especial, comparada con las modernas, cuyo uso abraza la región del Pirineo con sus ramificaciones montañosas.
Y la tercera es un dialecto de localidad encerrado en las aldeas inmediatas a la capital, teniendo algún contacto con algunos habitantes de la misma a causa de la interpolación de las dos lenguas citadas; de modo que más bien es una corruptela de ambas con algún rastro de conexión
".
Los ejemplos de coplillas que cita son los siguientes:
De la parte baja o Ribera:
"El que quiera saber
de qué color es el frío
no tiene más que meter
las narices en el río".

De la alta o montañesa:
"Jaingoicua ematen badit
neri osasuna
orañik izango det
andregay bet ona".

Dialecto o "lengua mixta" de la Cuenca de Pamplona:
"Juana Mari coge el chico
pero no lagas qulicas
le pondrá cucurubico
cuando quiera hacer chirricas".

Tres años antes de morir se casó con la urepeldarra Maria Zurgina, 30 años más joven que él. Con ella iba por los pueblos cantando sus versos, tocando la dulzaina, con la que según algunos "hacía bailar a la gente mecetera", y exhibiendo su "Cosmorama", una atracción de feria en la que los espectadores a través de unos anteojos veían las más increíbles imágenes de todo el mundo, explicadas por el ingenioso Perico: "Aquí verán ustedes la gran batalla de Sedán. Fíjense cómo los primeros van delante y los últimos atrás. Y detrás del último ya no va nadie".
Miguel Javier Urmeneta
(Pamplona 1915-1988)

Miguel Javier Urmeneta fue una persona carismática muy estimada en muchos sectores de la sociedad navarra. Tras estudiar derecho en Salamanca, durante la Guerra Civil, se alistó como voluntario con los requetés en el denominado "Tercio del Rey". Eligió ir a la guerra para salvar a su familia, en el punto de mira de la Junta por su significada militancia nacionalista. Fue capitán de infantería, jefe de batallón y miembro de la División Azul que luchó en el frente ruso. Tras la II Guerra Mundial obtuvo la diplomatura de Estado Mayor y amplió estudios en Estados Unidos. En 1952 volvió a su ciudad natal, donde fue nombrado director de la Caja de Ahorros Municipal de Pamplona, cargo en el que permaneció desde 1953 hasta 1982. Fue alcalde de Pamplona de 1957 a 1964 y diputado foral de 1964 a 1971.
Profundo humanista, amante de la cultura, pintor vocacional, Urmeneta desde joven sintió como suyo el euskera, lengua que aprendió durante su juventud.
De hecho, en su labor como diputado foral, además de su trabajo en beneficio del progreso ecónomico, industrial y cultural de Navarra, destacan sus esfuerzos en favor de esta lengua, como recordó José María Jimeno Jurío en el prólogo del segundo tomo de las "Memorias" de M. J. Urmeneta: "Iniciativa personal fue el fomento del euskera mediante una revista oficial de la Diputación Foral. Tuvo el apoyo de un compañero amante de la cultura vasca, Amadeo Marco Ilincheta. El primer número del suplemento "Príncipe de Viana" publicado íntegramente en vasco, salió en febrero de 1966. Llegaba mensualmente gratis a pueblos y escuelas. Trataba noblemente de prestigiar el tesoro de la milenaria lengua infamada, de hacer que sus hablantes la valoraran y la mantuvieran; en definitiva, de salvarla. Llegó a tener un espacio reservado para los bertsolaris".
Otra de las grandes iniciativas en torno a la recuperación de la lengua fue también idea de Urmeneta como recordaba Jose Maria Satrustegi en una entrevista realizada en junio del año pasado en la emisora "Euskalerria Irratia", de la que, por cierto, Urmeneta fue uno de los fundadores en 1984: "Urmeneta tuvo una idea que no fue en ningún modo una niñería: pensó que era complicado todavía en tiempos de Franco animar a los adultos a que hablaran euskera, pero sí que era posible atraer a los niños y niñas, por medio de concursos populares. Si atraemos a los niños al euskera -pensó- atraeremos también a sus padres y el futuro estará asegurado".
Entre otros galardones y distinciones figura el de ser miembro correspondiente de la Real Academia de la Lengua Vasca.

Anastasi Agerre Santesteban
(Pamplona 1897-1933)

Anastasi Agerre pertenece al grupo olvidado y desconocido hasta nuestros días de escritores navarros euskaldunes de principios del siglo XX.
Últimamente importantes trabajos como los del historiador Josu Chueca y el filólogo Joxemiel Bidador están aportando luz a aquel período, anterior a la guerra civil, en el que existió un importante movimiento en torno al euskera, heredero del resurgir cultural iniciado por los euskaros del finales del siglo XIX y estrechamente relacionado con las tesis nacionalistas del PNV.
Tras la estela de José Fermín Irigarai "Larreko" y de Enrike Zubiri "Manezaundi" se puede hablar de una segunda generación de escritores, que se gestó en torno a dos publicaciones nacionalistas: el diario "La Voz de Navarra" y el semanario "Amayur", tal y como explica Josu Chueca.
En ambos medios fue colaborador habitual Anastasi Agerre, hermano menor de Jose Agerre, también escritor y periodista, que llegó a ser director primero de "Amayur" y después de "La Voz de Navarra".
Hijo de Eulogio, carpintero de Aria, y de Balbina Santesteban, de Pamplona, Anastasi fue un auténtico autodidacta. Sin medios económicos para poder estudiar, aprendió el oficio de su padre. Más tarde comenzó a trabajar en la empresa Abonos Químicos de Navarra y es entonces cuando, estudiando a distancia, obtuvo el título de ingeniero. Muy hábil en el arreglo e instalación de maquinaria, Anastasi fue nombrado jefe de mantenimiento, cargo que le llevó a realizar frecuentes viajes a Inglaterra, Francia y Alemania en búsqueda de nuevas máquinas útiles para la empresa. Su facilidad para aprender idiomas debía de ser enorme. En su biblioteca reunió un buen número de obras literarias, técnicas y científicas en inglés, francés y alemán. Como su hermano Jose, Anastasi aprendió euskera de joven. A diferencia de Jose y de la mayoría de escritores de su entorno, utilizaba en sus artículos de prensa un euskera popular, no purista y sabiniano.
Fue un hombre de profundas convicciones nacionalistas, religiosas y muy sensible a los temas sociales, especialmente en lo concerniente a la situación de los trabajadores. Esto le llevó a participar activamente en el sindicato SOV (Sociedad de Obreros Vascos), del que fue su segundo presidente.
De carácter alegre y optimista, es recordado como un hombre muy activo, al que le apasionaba la lectura, las salidas al monte, bromear y cantar.
El optimismo con el que veía el futuro político y cultural queda reflejado en sus textos periodísticos, algunos de los cuales están recogidos en la antología que acaba de publicar Joxemiel Bidador con el Ayuntamiento de Pamplona "Euskara Iruñeko kazetaritzan (1930-1936)".
El futuro inmediato que trajo la guerra fue muy diferente, sin embargo, pero Anastasi no llegó a conocerlo porque un día, cuando iba a trabajar en su bicicleta (dicen que leyendo) un camión de reparto lo atropelló. Murió el 2 de agosto de 1933, dejando a su esposa, Carmen Tellechea y a sus tres hijos, Juli, Jokin y Maite, que continuaron viviendo en la casa de Ansoáin que ellos mismos habían diseñado y levantado.

Katalina Eleizegi Maiz
(San Sebastián 1889 - Estella 1963)
Katalina Eleizegi Maiz pertenece a la primera generación de escritoras en euskera, nacidas a finales del siglo XIX. Se trata, en su mayoría, de mujeres que ejercieron profesionalmente como maestras tituladas y que vivían en contacto directo con la cultura.
En este mismo grupo se podrían encontrar autoras como Madeleine Jauregiberri (1884-1977) o Robustiana Mujika Egaña (1888-1981).
Nacida en San Sebastián en 1889, Katalina Eleizegi se trasladó posteriormente a Estella y allí vivió y dio clases durante más de treinta años, hasta el final de sus días. Su domicilio estaba, concretamente, en el número 1 de la calle Chapitel.
Katalina Eleizegi es autora de un buen número de obras de teatro en castellano que se estrenaron en el Convento de del Servicio Doméstico de Estella, sito en la Plaza de Santiago. Ella preparaba las piezas teatrales que las alumnas del centro llevarían después al escenario.
Sin embargo, fueron sus obras en euskera las que tomarían una mayor importancia con el paso del tiempo. "Garbiñe" (1916), "Loreti" (1917), "Yatsu" (1934) y una biografía de Catalina Erauso sin editar son sus trabajos más reseñables.
Su labor en favor del teatro en euskera le valió el homenaje que se le rindió en la XII edición de las jornadas teatrales de Azpeitia en 1994, a donde acudieron desde Estella un buen número de familiares y amigos de Katalina.
Todos estos datos y otros muchos más están recogidos en un libro que pronto será editado: "Tierra de EstrELLAS. Guía histórica de las mujeres de Tierra Estella", realizado por Ana Díez de Ure y Paco Roda y financiado por el Ayuntamiento de Estella-Lizarra, y también figuran en la obra titulada "Personajes históricos de Estella-Lizarra", escrita por José Torrecilla y publicada en el año 2000.
Fermín Irigarai "Larreko"
(Aurtiz-Burguete 1869 - Pamplona 1949)

Fermin Irigarai, médico cirujano y escritor, nació en Burguete y fue el segundo de diez hermanos. Estudió el Bachillerato en el Colegio Huarte de Pamplona. Años más tarde fue a Zaragoza a estudiar medicina junto con su hermano Hipólito. Tras terminar la carrera en Madrid, regresó a Navarra y fu nombrado médico de su pueblo natal en 1892. Seis años más tarde se casó con su prima Felisa Irigarai. Por motivos laborales vivieron durante 17 años en la comarca de Baztán-Bidasoa, primero en Bera y después en Irurita. Es allí donde Larreko profundiza en el conocimiento del euskera, lengua con la que había convivido en su niñez pero que no dominaba.
En el terreno profesional realizó grandes avances en cirugía, lo que le permitió ganar una plaza como cirujano en el Hospital de Navarra en Pamplona en 1915.
Las profundas convicciones religiosas y su amor por el euskera se veían reflejados en la admiración que Fermín Irigarai sentía por el escritor y religioso Axular. Inspirado por él, escribió en revistas y periódicos como Eskualduna, Gure herria, Euskal-esnalea, Euzkadi, La voz de Navarra, y Napartarra. Se dice que las crónicas que cada semana escribía en la revista Eskualduna sentaron las bases de un nuevo estilo periodístico.
Además de estos artículos y de varias obras en castellano sobre temas de medicina ("Topografía médica del Valle de Baztán", "Guía médica del asistente a moribundos", "Guía médica del intérprete de milagros y favores"), Larreko nos dejó un importante testimonio escrito de lo que supuso la barbarie de la Guerra Civil en Navarra. Se trata de "Gerla urte, gezur urte" ("Año de guerra, año de mentiras"), libro que permaneció escondido tras la muerte de su autor por su hijo Aingeru y que fue publicado por la Editorial Pamiela en 1993.
Larreko participó activamente en los movimientos culturales de Pamplona en favor del euskera en los años anteriores a la guerra: fue uno de los fundadores de "Euskeraren Adiskideak" ("Sociedad de Amigos del Euskera"), de la que fue presidente en 1933. En 1919 fue nombrado miembro correspondiente de la recién creada "Euskaltzaindia" ("Real Academia de la Lengua Vasca") junto con otros destacados nombres de las letras navarras como Jose Agerre, Teodoro Arburua, el Padre Celestino de Caparroso o el Padre Eusebio de Etxalar.
Todas estas iniciativas culturales se vieron truncadas por la guerra. Después de ella Larreko pasó a ver muy difícil el futuro del euskera, pero confiaba en la unidad de los territorios vascoparlantes de ambos lados de los Pirineos y en el impulso que desde allí podría llegar para la lengua vasca.

Anton d´Abbadie Thompson
(Dublín 1810-París 1897)
Anton d´Abbadie, miembro de una familia noble y adinerada, desde muy joven sintió un gran interés por las ciencias, los viajes, las lenguas y la cultura. Su padre, Arnaud-Michel d´Abbadie, procedía de la localidad suletina de Ürrüxtoi, y su madre, Elisabete, era irlandesa. Anton nació en Dublín pero, siendo todavía un niño, la familia se trasladó a la localidad francesa de Toulousse. Allí estudió matemáticas, física, química botánica, astronomía, latín, griego, mnemotecnia y otras materias diversas.
Al parecer fue su padre quien le inculcó el amor por la tierra del euskera y por las ciencias, dos constantes a lo largo de su vida. De hecho Anton y sus hermanos tuvieron siempre a su lado un ama euskaldun para que desde niños conocieran esta lengua.
Desde joven comenzó a viajar por el mundo. En 1833 visita Bretaña y después Irlanda, donde se hará cargo de las tierras heredadas de sus abuelos. De allí irá a Inglaterra y Escocia y posteriormente recorrerá a pie las tres provincias vasco-francesas.
En 1836 viaja a Brasil y a continuación emprenderá un gran viaje que durará 12 años a Etiopía, en compañía de su hermano Eñaut. Allí realizan todo tipo de estudios geográficos y geodésicos y también en torno a las lenguas, culturas, religiones y tradiciones de la zona. En 1847 logran uno de los principales objetivos del viaje y ponen la bandera francesa en lo que ellos consideran las Fuentes del río Nilo en la selva de Bubbia.
Tras este vendrán otros grandes viajes a Noruega, Alemania, España, Argelia, Haiti y lo que fue el sueño de su vida: un gran viaje por el Mediterráneo que le llevó a El Cairo, Atenas, Alejandría, Beirut, Esmirna, Damasco, Nápoles y Roma.
En 1870 estableció su residencia en Hendaia, en un palacio de estilo neogótico construido para él y en el que colocó todos los objetos traídos de sus viajes y su importante biblioteca.
Fue miembro de un gran número de asociaciones científicas y culturales y en 1892 fue nombrado presidente de la prestigiosa Academia Francesa de las Ciencias.
Fueron muchos y muy importantes sus aportaciones al estudio y difusión del euskera. En 1836 publicó junto con Agustín Xaho un estudio sobre la gramática de esta lengua, donde cita los principales estudios realizados hasta la época, sus tesis en torno a ciertos aspectos gramaticales y una interesante lista de libros publicados en torno a estos temas hasta esa fecha. Fue colaborador de otro gran vascófilo y científico: el Príncipe Bonaparte.
Pero sin lugar a dudas la mayor labor de Anton d´Abbadie en favor del euskera fue la creación de los Juegos Florales Vascos. En 1851 puso en marcha lo que se denominarían "las competiciones de poesía", que desde aquel año se repitieron, ininterrumpidamente, hasta 1897 en diferentes localidades de las siete provincias de habla vascongada. Los versos de estas competiciones fueron recogidos y editados posteriormente.
Pero no sólo se premiaba a los poetas, y a partir de 1875 a los autores de textos narrativos, sino que también se organizaban competiciones de pelota, deporte rural, "irrintzis", ferias de ganado, etc.
En 1892 los juegos florales fueron anunciados con el lema que reflejaba el sueño de Anton d´Abbadie y su concepción nacionalista de la tierra vasca: "Zazpiak bat" ("Las siete una"). Tras su muerte, su viuda, Virginie Vincent de Saint-Bonnet, con la que se había casado en 1859, continuó con su labor de mecenas en favor del euskera.
Aita Donostia
(San Sebastián 1886- Lekaroz 1956)
José Gonzalo Zulaika Arregi, el tercero de diez hermanos, comenzó desde niño a demostrar sus habilidades musicales, por lo que sus padres lo inscribieron en clases de solfeo y violín a los ocho años. A los once llegó al convento de los Padres Capuchinos de Lekaroz (Baztan) para estudiar Bachillerato. Un profesor del centro, Ismael Etxezarra, fue quien le ayudó a cultivar su pasión por la música, dándole grandes oportunidades y mostrándole la nueva etapa que vivía la música en esa época en Europa y, especialmente, en París. Tras terminar el Bachillerato, a los 16 años, decidió quedarse en Lekaroz como novicio y seis años más tarde se ordenó sacerdote en Pamplona. Su primera composición la realizó con 11 años: hizo los arreglos orquestales de la Diana que se tocaba en el Colegio. Más tarde comenzó a tocar el armónium y en 1904 lo nombraron director de la orquesta del centro y comenzó a componer piezas para orquesta y órgano.
Tanto antes como después de ser ordenado, el joven capuchino tuvo la oportunidad de conocer y asistir a clases de grandes maestros en Barcelona, San Sebastián, Burgos y Silos, por ejemplo, donde entra en contacto con el canto gregoriano.
Desde 1909 hasta 1918 fue profesor de casi todo en Lekaroz, excepto de matemáticas. Dejó el convento para ir a Madrid, donde siguió profundizando en el conocimiento de la música.
Tras conocer el trabajo publicado por Resurrección María de Azkue "Música popular vascongada" y el trabajo de otros grandes folkloristas, el Padre Donostia se sumergió de lleno en la tarea de recuperar la música popular de la tierra. Comenzó en Baztan en 1911 y siguió a lo largo de toda su vida recogiendo centenares de canciones y melodías populares que fue presentando a concursos o editando de diferentes maneras.
Su amor por su tierra y su cultura le llevó a aprender euskera por su cuenta y llegó a ser miembro correspondiente de la Real Academia de la Lengua Vasca.
Las composiciones que más fama le han dado han sido sus "Preludios Vascos", composiciones para piano basadas en armonizaciones de temas populares.
Además de todo esto, dio 170 conferencias en infinidad de ciudades importantes: Madrid, Barcelona, Salamanca, Bilbao o Pamplona, pero también en París, Praga, Londres, Basilea, Argentina...
En 1920 fue a París y entró en contacto con los mejores músicos de la época y también con numerosos artistas de otras disciplinas. Además de seguir avanzando en el terreno musical, especialmente en su habilidad sinfónica, el Padre Donostia aprovechó la oportunidad para recopilar en bibliotecas y archivos todo lo que tuviera que ver con la cultura vasca.
Viajero incansable, incluso cuando estuvo en el exilio de 1936 a 1943, no dejó de viajar por Francia y los pueblos del País Vasco francés. Tras su vuelta a la península fue a Barcelona, donde permaneció durante nueve años, pero es en Lekaroz donde terminaría sus días. En sus tres últimos años de vida estuvo en contacto con músicos como Juan Eraso, Bello Portu o Gorriti.
Fueron muchas las composiciones musicales, investigaciones y artículos que publicó. Después de su muerte ha sido otro capuchino, el Padre Jorge de Riezu, quien ha editado o reeditado gran parte de la obra del Padre Donostia en colaboración con diferentes entidades y de la propia familia.
Angel Irigaray "Apat-Echebarne"
(Bera 1899-San Sebastián 1983)

Hijo de Fermín Irigaray "Larreko", Angel fue, como su padre, médico y gran impulsor del euskera.
Hasta los quince años vivió en Irurita y estudió en Lekaroz. Más tarde cursó estudios de Medicina en Zaragoza y Barcelona y realizó estudios de postgrado en París y Friburgo (Alemania).
Ejerció su profesión en Pamplona, en el Cuerpo de la Beneficencia Municipal, hasta que fue destituido, por motivos políticos, en 1937. A continuación trabajó en Fuenterrabía y San Sebastián, y de nuevo en la capital navarra a partir de 1962.
A lo largo de su vida estuvo inmerso en el movimiento cultural y literario en torno al euskera. Fue Académico Correspondiente de la Real Academia de la Lengua Vasca- Euskaltzaindia, y miembro numerario por Navarra. Fue también miembro de prestigiosas asociaciones como "Euskeraren adiskideak" y "Sociedad de Estudios Vascos-Eusko Ikaskuntza"; colaboró en revistas como "Egan", "RIEV", "Gure Herria", "Yakintza", "Príncipe de Viana" y "Fontes Lingua Vasconum", y en la página de euskera quincenal del Diario de Navarra. Es también autor de numerosas obras y traducciones literarias y pedagógicas como "Primitia Linguae vasconum", "Cuentos populares vascos", "Poesías populares de los vascos", "Prosistas navarros contemporáneos en lengua vasca" y "Jostatuz mintzaira ikas", entre otras.
Uno de los principales temas de su interés fue el retroceso del euskera, sobre todo en Navarra. Gran parte de sus trabajos están dedicados a este tema y fueron muchas las horas que invirtió haciendo encuestas en zonas limítrofes y analizando documentación de archivos. Fruto de este trabajo es, por ejemplo, la obra "Una geografía diacrónica del Euskera en Navarra", en la que analiza gran cantidad de datos recogidos hasta el año 1970.
Junto a esta realidad, "le afectaba mucho lo que conceptuaba como abandono y desidia, cuando no odio, sobre todo tras la guerra de 1936, de la élite navarra con respecto del euskera", tal y como leemos en la Gran Enciclopedia Navarra.
Otro de los grandes temas por los que trabajó arduamente fue por la unificación literaria del euskera, intentando poner de acuerdo a sectores enfrentados.

Jose Mari Satrustegi
(Arruazu 1930-2003)

Jose Mari Satrustegi, de cuya inesperada muerte pronto se cumplirán dos años (27 de marzo), ha sido, sin duda, uno de los mayores impulsores del euskera y uno de los referentes principales de la investigación y recuperación de esta lengua en Navarra. La labor de este trabajador incansable fue, sobre todo, psicológica. Siempre trató de animar y enseñar a la población avergonzada de hablar en euskera, a utilizar su lengua sin complejos y a transmitirla a las nuevas generaciones con orgullo y cariño.
Nacido en Arruazu en 1930, a los doce años fue a estudiar al Seminario Conciliar de Pamplona y en 1955, tras ser ordenado sacerdote, fue enviado a Madotz, donde estuvo sólo dos meses y medio, y después a Luzaide-Valcarlos, donde permaneció nueve años y medio. De allí fue a Urdiain, localidad en la que ejerció hasta su jubilación a los sesenta y cinco años. Desde entonces residió de nuevo en su localidad natal y dedicó todo su tiempo y esfuerzo a la investigación y difusión de los materiales que había ido recopilando a lo largo de toda su vida.
Fue miembro de la Real Academia de la Lengua Vasca-Euskaltzaindia durante 46 años. Además de sus valiosas aportaciones en los campos de la lexicografía y de la onomástica, la labor de Satrustegi ha sido fundamental en la estructuración interna de la Academia y en el proceso de estandarización y normativización de la lengua, esto es, en el nacimiento del euskera batua.
La amplia labor realizada por Satrustegi en el campo de la investigación se puede clasificar en cuatro apartados: recopilación y publicación de textos antiguos vascos, estudio del léxico euskérico, múltiples estudios sobre antropología, etnología y mitología, y, lo que seguramente puede definirse como su trabajo más importante: su aportación en el campo de la onomástica. Desde el comienzo fue miembro de la Comisión de Onomástica de Euskaltzaindia y en 1972 recopiló más de 500 nombres en el "Euskal izendegia" o Nomenclátor Vasco. En posteriores ediciones fue completando este listado hasta llegar a reunir más de1.600 nombres que se han convertido en los más habituales en muchas comarcas durante los últimos cincuenta años.
Fue autor de 25 libros (Luzaideko kantiak, Ekaitza, Ipuin miresgarriak, Axelko eta Otsoko, Lapur Zuriak, Mattin Mottela, Argisentiko ipuinak,Euskaldunen sexubideak, Sakanerri barrena, Euskal Testu Zaharrak I eta Euskal Izendegia, Mitos y Creencias,Comportamiento sexual de los Vascos, Solsticio de Invierno) y de más de 1000 artículos.
Por iniciativa suya fueron creadas las revistas Fontes Linguae Vasconum y Cuadernos de Etnología y Etnografía, en las que publicó un buen número de investigaciones. En su labor de difusión de la lengua y cultura vascas también caben destacar los ciento ochenta artículos que aparecieron en el suplemento euskérico de la revista "Príncipe de Viana", los escritos durante trece años para el Diario de Navarra y las colaboraciones que hizo durante sus últimos años en medios como la revista Guaixe de Sakana o la emisora Euskalerria Irratia de Pamplona, entidad que le concedió el premio Larreko.
Satrustegi fue una figura fundamental en el proceso de restituir al euskera la dignidad que le correspondía. Para ello trabajó incansablemente junto con Jose Agerre, Aingeru Irigarai y Pedro Díez de Ultzurrun en la "Sección de Fomento del Vascuence" creada por la "Institución Príncipe de Viana" de la Diputación Foral de Navarra, gracias a la colaboración del diputado Miguel Javier Urmeneta. Una de sus primeras actuaciones en este sentido consistió en visitar pueblo por pueblo las escuelas con el objetivo de premiar a los niños y niñas que demostraban conocer el euskera. En este mismo sentido en 1966 se creó el suplemento en euskera de la revista Príncipe de Viana y se comenzaron a dar clases de euskera para niños y adultos en los centros escolares. En la década de los sesenta Satrustegi jugó un papel fundamental en el impulso de las primeras ikastolas de Navarra.


(Información obtenida del libro "Jose Mari Satrustegi. Nafarroako euskararen ikurra. Símbolo del euskera en Navarra" de Andrés Iñigo y Patxi Salaberri, publicado por la Federación de Ikastolas, Ikastola Iñigo Aritza de Altsasu y Euskara Kultur Elkargoa).