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ALAITZ

ARANGUREN

AZPILAGAÑA    
CARRASCAL, El    

 

 

 

 

   
ALAITZ

Desconozco el número de personas que han acertado en la respuesta y el esfuerzo que eso les ha supuesto. La sierra de Alaitz no es demasiado conocida a pesar de su importancia en el paisaje de la Cuenca de Pamplona. Separa ésta de la Navarra mediterránea, detiene y deshace las nubes impidiéndoles que rieguen la Ribera, alberga hayedos y fue cobijo de osos hasta el siglo XVII. Es además una tierra salvaje, casi inaccesible hasta la instalación de los molinos de viento en su cara sur.
Es agreste hasta en el nombre, que se resiste a ser interpretado. No creo que esté compuesto de haitz 'peña', sino del sufijo -i(t)z. Este sufijo suele tener un valor abundancial, pero también acompaña a antiguos nombres de persona con el significado de 'lugar propiedad de...'. El problema es que resulta difícil explicar qué es Ala-. Voces compuestas de al(h)a con el significado de 'pasto' 'pastar' podrían darnos la solución del enigma. También sabemos que en Navarra existió un pueblo llamado Alaitz en Juslapeña, en Álava está la localidad de Alaiza, y además hay otros lugares así llamados en Tierra Estella y Cuenca de Pamplona. Fue, pues, algo transparente en su día pero que se nos muestra hoy oscurecido.
Alaitz está lleno de otros nombres que acentúan su carácter salvaje: demonios en Diablozulo, "mairus" en Mairaga, brujas en Sorginaran, castillos arruinados en Gazteluxar, osos en Artxulo, lobos en Otsoportillo, hayedos en Bagadia, Bagadigorri, Bagadixar, Fayal de Bagadizabala, Fayal Chiquito y Grande, acebos en El Corostial... El amplio terreno llamado Lo del Rey nos recuerda que fue propiedad de la corona navarra, y todavía hoy se llama Casa del Rey al Caserío de Alaitz.
Para terminar no vendrá mal repasar los nombres de sus cimas: Orraun 'El Enebral' sobre Tiebas, Txanburu sobre Otano, y el Alto de la Cruz, Larrasoil, Larrasoiltxiki, Larrazpil, Larrazpilleta... Mikel Belasko

 

ARANGUREN

A la hora de explicar el significado del nombre de un pueblo o de un apellido es casi inevitable tener que pronunciarse a favor o en contra de alguna de las interpretaciones que al respecto se han publicado, o que corren de boca en boca. También suele ocurrir que muchas de ellas son tan disparatadas como populares, seguramente porque la interpretación que se propone es más imaginativa y visual, y porque agrada al portador del apellido y al vecino de lugar. Se comprenderá, pues, el poco éxito que tendrá ante ellos el "estudioso" que hable en su contra, y sólo sea capaz de ofrecer una vaga explicación, quizá dudosa, científica, pero poco o nada jugosa y satisfactoria. Pero Aranguren va a ser la excepción, hecho que contribuye a la simpatía que el autor siente por este valle enclavado en el corazón de la Cuenca y que ha sabido preservar gran parte de su riqueza paisajística (hayedos, robledales...) y cultural. Aunque Aranguren se suele explicar de manera general como "Límite del valle" (en euskera haran "valle"), se trata de una descripción vaga e imprecisa del lugar, y que además necesita de una palabra, guren, que en euskera no consta con este significado de "límite". Sin embargo, está probada la existencia de la palabra guren, hoy en uso en Vizcaya, y también en Navarra desde época medieval, con el significado de "lozano", "hermoso", adjetivo que cuadra y describe a la perfección este Valle Hermoso pamplonés. Guren fue utilizado como mote y apellido de artajoneses medievales como Orti Gurena y Azari Gurena (literalmente "Zorro Hermoso"). Hombres, sin duda, hermosos y lozanos, y nada limitados. Así, hemos de entender también nombres como Ibarguren "valle hermoso", Mendiguren "monte hermoso", Oianguren "bosque hermoso", Iturguren "fuente hermosa", Sora(g)uren "campo hermoso"...
De esta manera, y aunque solo sea por una vez, es de esperar que esta explicación pueda ser del agrado de todos los del valle y pueda saltar de boca en boca haciendo olvidar cualquier otro tipo de interpretación.Mikel Belasko

 

AUÑAMENDI

El de hoy es un nombre ganador, decidido y con ganas de triunfar. Al contrario que otros nombres de montes de nuestra tierra, amenazados por poderosos enemigos como la mala ortografía o la sombra del olvido, el nuestro no sólo es conocido por sí mismo Anie o Auñamendi, sino que además se utiliza en euskera para denominar a los montes Pirineos, ni más ni menos. Bien es cierto que todo triunfador suele tener una cara más o menos oscura: un golpe de suerte, una pequeña trampa. Así ocurre con Auñamendi. Para empezar la cima de este monte no está en Navarra, por unos pocos metros, pero así es. De lo contrario el Anie, en castellano se usa con artículo, sería el monte más alto de Navarra. De hecho, es la cima más alta de todo el pirineo vasconavarro. He aquí un mérito indiscutible que lo hizo convertirse en el candidato idóneo para llevar adelante una difícil misión: dotar de un nombre vasco a los Pirineos, denominación generalmente explicada gracias a la lengua griega: pyros es 'fuego' y Pirene el nombre de una ninfa que la leyenda ubica en sus laderas. Esto fue en el siglo XIX y Agustín Chao uno de sus principales impulsores: "Los navarros y los suletinos llaman al pico de Ainhie Ahunemendi, Monte del Cabrito, denominación que aplican a toda la cordillera de los Pirineos". La afirmación parece cierta en cuanto al significado (en roncalés llamaban Aña al monte y aña al cabritillo, mientras que al animal lo llamaban auña en salacenco y ahüñe en suletino), pero era falsa en lo concerniente a su extensión. Ahora bien, desde entonces ha seducido a numerosas personas. Hagamos memoria: un título literario Auñamendiko Lorea ("la flor del Pirineo", no del Anie), la editorial Auñamendi, nombres de varios establecimientos de hostelería... Incluso se ha perfeccionado en una denominación como Auñak, donde se ha interpretado Auñak como Pirineos suprimiendo mendi 'montes', por superfluo, claro. Curiosamente a nadie le ha interesado el nombre popular de la cordillera, quizá porque era en exceso utilitario y no era tan bello: Bortua(k) en euskera y El Puerto en romance. Mikel Belasko

AZPILAGAÑA

ENo es fácil para nadie presumir de un inmaculado pedigrí pamplonés. Pocos habrá que tengan sus cuatro abuelos pamploneses, y aún menos los que puedan decir lo mismo de sus bisabuelos. Enseguida surge en el árbol genealógico un inevitable antepasado cuenco, montañés o ribero que echa por tierra la nobleza capitalina.
Sin embargo, entre otros ilustres vecinos de Pamplona -sus nombres de barrios, campos y calles- ocurre todo lo contrario. La mayor parte de sus nombres o topónimos llevan una plácida y cómoda existencia entre nosotros desde hace casi mil años, como la Rochapea, o cuando menos cientos de años como Iturrama, Ermitagaña, San Juan... Los hay más jóvenes, como la Milagrosa, y casi recién nacidos, como Mendebaldea, pero todos nacidos aquí, en Pamplona.
Azpilagaña, en cambio, no. Azpilagaña no nació en Pamplona, sino en Esquíroz, Cendea de Galar. Y sólo con mucha paciencia y trabajo pudo recoger sus frutos: ser el nombre de todo un barrio en Pamplona. La envidia y el sueño de tantos topónimos que hoy luchan por no caer en el olvido.
Pero conozcamos la historia de este intrépido nombre. Entre Esquíroz y Pamplona existió un pequeño pueblo llamado Aizpiltze o Espiltze, deshabitado ya para el año 1400. Se llamó así por la abundancia de piedras redondas haitz, 'peña', 'piedra'‚ y bil 'redonda'. Allí existía un alto, en la propia muga de Pamplona: Aizpiltzegaña 'el alto de Aizpiltze'. Aquí está el origen de Azpilagaña, que todavía por 1593 era Ayzpilce gayna, y no se había movido de su emplazamiento original. Pero pronto comenzó su periplo, y nuestro nombre ya había cuajado en la zona de Donapea, donde aparece en 1780 como Espilgaña. Más tarde fue avanzando hacia al este y para 1860, ahora como Azpillegaña, era el nombre que en Pamplona se daba a toda la zona entre la Avenida de Zaragoza, Abejeras y el río Sadar. En el catastro de 1890 nos aparece ahora como Azpilagaña, y con este nombre vio cumplir su sueño, al ver aparecer las grúas a finales del siglo XX. Se construía el barrio de Azpilagaña. El final de una larga historia de casi 500 años, que llevó a nuestro nombre desde Esquíroz hasta Pamplona, y desde su forma original Aizpiltzegaña a la actual Azpilagaña. Mikel Belasko

BELAGUA

Belagua es el nombre estrella del Pirineo roncalés. Es además un topónimo en expansión. Para muchos, de Isaba en adelante todo es Belagua: el río, el llano, el puerto... Veamos ahora qué sabemos sobre su significado y extensión geográfica. Belagua es un nombre vasco. Se podría traducir como "lugar abundante en hierba", descripción impecable del lugar. También se podría ver en él la voz bele "cuervo". En todo caso la duda queda entre cuervos y hierba, y no se debe pensar en etimologías fantasiosas como Bella Agua. Su forma oficial hoy, la que predomina desde la Edad Media y la que usaban los últimos euskaldunes de Isaba es Belagua. Belagoa es, con seguridad, la forma primitiva, también documentada, y la que nos permite suponer que nos encontramos ante el sufijo -"goa". No tiene sentido alguno diferenciar entre un Belagua castellano y un Belagoa vasco. Belagua es el nombre popular y oficial en ambas lenguas. Geográficamente Belagua es el valle que se abre pasadas las Ateas de Belagua (en euskera atea es "foz"). En cuanto la carretera se empina abandonamos Belagua. Así, el refugio de Belagua está en el Puerto Grande. También se discute sobre el nombre del río. Hoy, y desde hace mucho tiempo, se llama Belagua al río que transcurre por este valle. Cuando se une con el Uztárroz forma el Eska, antiguamente Ezka. Recientemente el Ayuntamiento de Isaba ha querido anular, sin éxito, la denominación río Belagua, alargando la del Eska hasta sus fuentes. Para ello alegaba que la denominación río Belagua fue introducida artificialmente por la Diputación en los años 70. Sin embargo, olvidaron que en documentos del siglo XIV, XVI y XIX ya aparecía el río Belagua. Véase, si no, el siguiente documento de 1571: "Y el postrero y mejor lugar del dicho valle es Isaba, a donde se juntan dos riachuelos, el uno llamado Belagua y el otro Menchate, que viene de la parte de Uztarroz, y sale de nuestras vertientes. Hacen los dos dichos ríos, el de Ezca". Mikel Belasko

BERRIOPLANO

Berrioplano es hoy nombre de una localidad y también del municipio heredero de la antigua cendea de Ansoáin. En estas líneas nos ocuparemos de los Berrios en general: Berrioplano y Berriosuso, y también Berriozar. En euskera Berriobeiti, Berriogoiti y Berriozar. Puede sorprender que tres pueblos lleven la misma denominación, Berrio, y quizá para explicarlo debamos imaginarnos que hace bastante más de mil años toda esa zona cercana a Pamplona era conocida como Berrio, a lo mejor por haber sido propiedad de una persona llamada Ferrino, de cuyo nombre, por evolución fonética se llegó al Berrio actual. Sin descartar, claro está, que se trate de un compuesto de berri 'nuevo'. Sobre este territorio se erigió un primer núcleo habitado, Berriozar, 'Berrio viejo', y más tarde otros dos. En situación un poco más alta 'Berrio Alto' que en la documentación aparecerá como Berriosuso, y en boca de sus habitantes Berriogoiti. El otro 'Berrio Bajo' en posición inferior, figurando Berrioplano en la documentación y usándose Berriobeiti en la calle. No es descabellado pensar que Berriobeiti y Berriogoiti fueran los únicos nombres populares. Sin embargo, estas precisiones de "Alto" y "Bajo" siempre se han solido traducir a la lengua en la que se escribe y por eso nacieron los nombres de Berriosuso y Berrioplano, usando además voces como suso y plano (esta última típica del romance navarro), muestra de la antigüedad del fenómeno. Más tarde el idioma de los documentos se impuso en el registro hablado, mientras que el idioma hablado, el euskera, no sólo no fue usado en la documentación sino que fue olvidándose también entre la gente. En consecuencia, los nombres Berriobeiti y Berriogoiti han desaparecido casi por completo (se han conservado sólo entre los euskaldunes de la Ultzama) y los castellanos se extendieron de manera general. Como en otras ocasiones, lo que se escribe es lo que acaba usándose y perviviendo. Mientras, muchos nombres euskéricos nos han llegado por los pelos, y otros se han perdido para siempre. Mikel Belasko

CARRASCAL, El
 

El Carrascal, tal y como se ve en la ilustración que acompaña este texto, es un estratégico lugar de paso. A pesar de su poca altura, no llega a los 600 metros, el nombre de este puerto es conocido en toda Navarra. No es para menos, ya que El Carrascal es la puerta que comunica la Montaña y Pamplona con el sur de Navarra. Hoy el lugar resulta inhóspito: la concurrida y temible N-121, la amplia autopista, el ferrocarril -que pronto se convertirá en tren de alta velocidad-, las canteras, el viento... Sin embargo, el nombre nos habla de un frondoso bosque de carrascas que se extendía desde la sierra de El Perdón hasta la de Alaitz.
Carrasca y encina, aunque los botánicos las distinguen, son la misma cosa para la mayor parte de los navarros. También en euskera se llama "arte" a estas dos especies arbóreas, sin ningún tipo de distinción.
Una buena prueba de esto es el nombre vasco del lugar: Artederreta 'el lugar del carrascal hermoso'. Este topónimo ha sido casi completamente desplazado por su versión castellana. Casi, porque si observamos los nombres de la comarca nos lo encontraremos en Muruarte de Reta, cierto que irreconocible tras un desgraciado accidente ortográfico que no parece que vaya a subsanarse: Muru-Artederreta pasó a Muruarte de Reta.
El topónimo Muru, muy generalizado en Navarra (Murillo, Muruzabal...) hace referencia a una antigua muralla defensiva situada en el término de Artederra.
El antiguo nombre sólo se usa hoy correctamente para referirse a la cercana Virgen de Artederreta. También los medios de comunicación en euskera están haciendo un esfuerzo por recuperar el viejo nombre. Algo más difícil será, en todo caso, que volvamos a ver crecer de nuevo el Carrascal Hermoso de Artederreta entre tantas y tan concurridas vías de comunicación que atraviesan el lugar. Mikel Belasko

CIRAUQUI
 

Es habitual que muchas personas identifiquen la tierra donde se habla el euskera con un paisaje verde, de prados salpicados de ovejas lachas y montes cubiertos de hayas. Es lo que nos ha tocado vivir a nuestra generación.
Imaginemos ahora que oímos los siguientes nombres de montes y lugares hoy en uso, y que para ganar el concurso de Ze Berri? hemos de adivinar el lugar de procedencia: Aitzuloa, Aizibita, Anitz, Astasoroa, Gazteluzar, Leorlatz, Iturrandur, Lezondoa, Zabalburua, Mutilbizkar... Es fácil que algunos pensasen en Baztan, o Leitza, o Valcarlos... Pero añadamos dos nombres más a la lista: Olibeta 'el lugar de los olivos' y Moskateleta 'el lugar donde se planta uva moscatel'. Aquí se rompen todos nuestros esquemas. ¿Olivos y viñas de moscatel en euskera?
Y es que nos encontramos en Cirauqui, un lugar que conservó la lengua hasta el siglo XIX, y que ha sido uno de los bastiones de la lengua vasca en el sur de su territorio junto con Artajona, Ujué, Oteiza y Puente la Reina.
De aquí deduciremos que su propio nombre, Cirauqui, escrito Zirauki en grafía vasca, lo es también. De hecho los caminos que todavía hoy desde Villatuerta, Oteiza o Guesálaz van a Cirauqui, se llaman Ziraukibidea 'camino de Cirauqui'. Sin embargo, y como ocurre con tantos nombres antiguos, no podemos precisar su significado. El nombre de la localidad es el mismo desde hace casi mil años, lo que nos garantiza que el nombre no proviene de una variante más antigua y completa que facilite la explicación. Es cierto que se ha relacionado con la palabra vasca ziraun, una especia de culebra inofensiva y ciega, cuyo nombre científico es (Anguis fragilis), pero esta explicación no resulta del todo satisfactoria. La terminación -ki, tampoco es transparente, ya que a veces parece tener cierto valor diminutivo, o simplemente indica lugar.
Habrá que tener un poco de paciencia hasta que algún investigador proponga una explicación más afinada para nuestro nombre.
Mikel Belasko

DOS HERMANAS
 

No resultaba difícil esta vez reconocer el lugar y acertar el nombre, al menos el castellano: Las Dos Hermanas. Sin embargo, el nombre en euskera resulta más problemático. Quien acostumbre a circular por la autovía habrá podido leer en los carteles Biaizpe y Biaizpeko Harratea, y quien sepa euskera habrá notado el doble juego que permite el nombre vasco entre haitz-pe 'bajo las peñas' y ahizpe 'hermana'. De hecho se ha defendido que el nombre original fue precisamente Aizpe (denominación usada por algunos en Etxarri-Aranatz, y antiguamente en Irurtzun) 'bajo las peñas', de donde se tradujo al castellano relacionándolo con 'hermana'.
Es importante recordar que hasta el siglo XVIII el camino a Guipúzcoa no transcurría por la orilla del río Larraun, y que el paso no tenía la importancia que hoy tiene. Fue la construcción de este vial y las guerras carlistas las que dieron fama al lugar. De hecho cronistas ingleses del momento utilizaron el nombre en inglés: The two sisters.
Pero este lugar tuvo un nombre antiguo, hoy prácticamente olvidado. Ahí mismo estuvo el castillo medieval de Aizita, luego pronunciado Axita en euskera y Ajita en castellano. Bautista Etxarren, el último euskaldun nativo del Valle de Arakil, recientemente fallecido, todavía recordaba el nombre que se usaba en el valle en euskera: Las Dos Hermanas eran simplemente Axitako malkorrak 'las peñas de Axita' y Axitarte era 'el paso de Axita'. Este nombre ya fue recogido y usado por Larreko a principios del siglo XX, pero lamentablemente no llegó a popularizarse. Además, entre los euskaldunes de Larraun, Imotz y Basaburua se difundió el nombre castellano, y lo usaban incluso hablando en euskera.
Por esta razón el único nombre oficial del paso es el castellano -Dos Hermanas-, si bien en euskera se recomendó el uso de su equivalente castellano Biaizpe. Nombre en el que están presentes las peñas y las hermanas, y que parece gozar actualmente de popularidad entre los euskaldunes. Mikel Belasko

ERRENIEGA
 

En demasiadas ocasiones las cosas no son lo que parecen. Parece obvio que El Perdón es el nombre castellano de la sierra que cierra por el sur Pamplona, y que Erreniega es su nombre vasco. Sin embargo, es preciso matizar. La forma antigua de la sierra fue Errenega, así aparece en el Fuero General, seguramente vasca pero desvinculada del sufijo -aga. Hoy no la usa nadie, y su significado no está aclarado. Se puede comparar con el monte Errenaga de Aralar.
Ahora bien, la forma Reniega, con diptongo ié, está claramente romanceada y podríamos considerarla como la variante castellana de Errenega, de la misma manera que Lumbier proviene del vocablo vasco Irunberri. Es curioso que el nombre hoy usado en euskera sea el resultado de una vasquización del nombre romance, al que se le ha añadido la E- inicial. Por lo tanto parece que Errenega (conservada en castellano como (Er)Reniega) fue el nombre antiguo y vasco de la sierra, pero que esta denominación se vio arrinconada por el buen nombre de la ermita dedicada a Nuestra Señora del Perdón. Ésta tenía gran importancia ya que el peregrino alcanzaba aquí las mismas gracias que iba a obtener al finalizar su peregrinaje en Santiago de Compostela. Es decir, conseguía el perdón de sus pecados y garantizaba su salud espiritual en caso de muerte en lo que le restaba de trayecto. De aquí el nombre de la sierra. Esta ermita no debe confundirse con la de Santa Cruz, situada a 1.057 m. de altitud y cerca de la Peña del Hayal, testimonio de hayedos hoy desaparecidos.
La alargada loma sobre la que se levantaba el edificio (en la actualidad sembrada de molinos de viento) fue llamada Perdonabizkar "loma del Perdón", y su ladera sur Perdonpea "debajo del Perdón", hecho que nos muestra que el nombre Perdón fue usado en lengua vasca y que, por tanto, no es el nombre en castellano de la sierra.
Son igualmente conocidos en la sierra los nombres Frankoandia "el franco grande", Frankomearra "el franco estrecho" y Frankotxikia "el franco pequeño", derivados de la voz navarra franko "libre", por haber sido terreno que perteneció a la Corona de Navarra al que tenían derecho los ganados.Mikel Belasko

ETXAURI
 

Desde 1992 el único nombre oficial de esta localidad es Etxauri. Es, sin duda, un topónimo de origen vasco, pero su significado nos es oscuro. Muchos estudiosos han jugado con las voces etxe "casa"y uri "ciudad", "el pueblo de las casas", y así sería, a pesar de lo redundante del nombre, si estuviésemos en Álava, La Rioja o Vizcaya, donde la palabra uri es común. Pero en Navarra, salvo en el Valle de Lana, se usa hiri "ciudad" sin excepción, y por lo tanto hay que reconocer que se nos escapa el significado exacto del nombre.
Al monte que abriga al Valle de Etxauri y permite que se críen viñas y olivos en él se le conoce con varios nombres. Incluso se ha debatido en prensa sobre la correcta denominación de la cima. Los tres contendientes fueron: Alto de Sarbil, Cabezón de Etxauri y Santa Cruz. En el siglo XIX se usó otro, hoy olvidado: La Roca.
Sarbil es el nombre que resulta vencedor por dos buenas razones: su nombre, aplicado al conjunto de la sierra, y por lo tanto a la cima, se halla documentado desde la Edad Media; y los naturales de los valles de Etxauri, Guesálaz y Goñi la llaman así en la actualidad.
El Cabezón es un nombre simpático, popular y muy "pamplonés", ya que es desde Pamplona donde la cima toma el aspecto de una gran cabeza. Pero fuera de un uso desenfadado, en ningún caso debe suplantar al auténtico nombre en la cartografía.
Por último,Santa Cruz es el nombre de la ermita enclavada muy cerca de la cima, de ahí que no sea de extrañar su relación con ella. Sin embargo, por evidentes razones prácticas, esta denominación no debe ser favorecida, ya que son decenas en Navarra las cimas o colinas conocidas con este nombre.
Sarbil es, pues, el genuino nombre del cabezón. Nombre sano en la Cuenca, pero bastante desconocido en la ciudad. Su significado es hermoso: "la espesura redonda". Esperemos que estas líneas nos sirvan para llamar a este monte por su nombre. Mikel Belasko

EUNATE
 

Eunate es un nombre hermoso, elegante y de buen gusto. Sin embargo, pocos conocen su "turbio" y oscuro origen. Se nos presenta como un nombre transparente y de fácil explicación, y se confabula con el arte y la arquitectura para hacer más creíble su máscara. ¿Quién, con el nombre en una mano ehun ate 'cien puertas' y una fotografía de la basílica y sus "cien" arcos en la otra, no se ha visto seducido por la evidencia de este nombre y su significado?
Pero, he aquí que el trabajo de los investigadores de la toponimia navarra ha logrado desenmascarar su verdadero rostro. El testimonio de la gente de Valdizarbe fue la primera prueba. A pesar de que en todos los libros modernos sólo se utiliza la forma Eunate, en Valdizarbe seguían diciendo Unate. Algunos pensaron que se trataba de un ejemplo más de corrupción toponímica derivada de la pérdida del euskera en el valle a lo largo de los siglos XIX y XX. Pero otros investigadores, como Jimeno Jurío, comprobaron que en los documentos más antiguos aparecía como Unate. En 1229, por ejemplo, aparece escrito Onat. Ante la evidencia, el propio nombre reconoció su humilde origen, con toda seguridad anterior a la construcción de la basílica. Por un lado la voz ate, pero no en referencia a un arco o puerta templaria, sino a un pequeño portillo de montaña, el que comunica el valle con Las Nequeas. Por el otro, un primer elemento que no es fácil de identificar porque admite varias interpretaciones.
Así pues, ya conocemos el origen lingüístico de Eunate. De todas las maneras, debemos respetar esta nueva forma del nombre. Unate ha dejado a un lado su humilde origen, y arrimándose a uno de los más exquisitos ejemplos de la arquitectura navarra, se ha transformado en algo diferente con sólo añadir una vocal: Eunate. Además, este nuevo "disfraz" ha tenido tal éxito que hoy todos lo usamos, y hasta en Valdizarbe gana terreno. Y tampoco es el único topónimo disfrazado que usamos habitualmente. Ahí tenemos, y podríamos citar bastantes más, a Cordovilla, disfrazado de "villa" aunque sabemos que es una Córdoba pequeña (Cordobilla). Mikel Belasko

EUNTZETXIKI
 
La construcción de un barrio es la gran oportunidad que esperan los antiguos topónimos de Pamplona para pasar del olvido a la fama. Dentro de poco, un nuevo barrio se va a levantar entre Berriozar, San Jorge y Rochapea. En ese espacio se distinguían dos parajes, denominados en los documentos antiguos como Euncechiqui o Euncechipi (popularmente Unzutxiki, del euskera euntze 'prado' y txiki 'pequeño') y Buztinchuri (buztin 'arcilla' y txuri 'blanca'), olvidado ya entre los pamploneses. Unzutxiki ha llegado hasta nosotros gracias a las escuelas que allí se construyeron y que tomaron su nombre. Unzutxiki forma también parte de la pequeña historia pamplonesa, ya que ahí se mató el último lobo que anduvo por Pamplona a principios del siglo XX.
El que sea un nombre antiguo, además de popular, es razón más que suficiente para que Unzutxiki sea la denominación adoptada para el nuevo barrio, tal y como lo propuso la Comisión de Toponimia del Ayuntamiento de Pamplona, pero con una evidente modificación, en vez del popular Unzutxiki la forma propuesta fue la etimológicamente correcta Euntzetxiki. Ocurre, sin embargo, que este nombre, así escrito, resulta difícil de pronunciar para gran parte de los pamploneses, por lo que parece que va a ser finalmente relegado al olvido en favor de Buztintxuri, nombre menos conocido, pero más fácil y que describe perfectamente la zona arcillosa ubicada junto a la antigua Tejería Mecánica.
Así que un nombre todavía popular como Unzutxiki por vestirse con sus mejores y más antiguas galas, como se pronunciaba cuando el euskera era lengua de gran uso en la ciudad, ha quedado fuera de combate. Es este tema uno de los que suele enfrentar a los especialistas en toponimia: ¿cuál es el límite en la normalización de un nombre de lugar? ¿hasta qué punto hay que respetar las formas hoy en uso? Y las respuestas no son fáciles. Habría que decir que cada nombre es un mundo diferente y que exige una solución individualizada, pero lo que queda claro es que a Unzutxiki, vestirse de Euntzetxiki le va a costar el ser el nombre del nuevo barrio. Mikel Belasko
FOZ DE LUMBIER
 

ZE BERRI ya ha cruzado las aguas del Irati. Y para ello no ha necesitado del viejo puente que salvaba la Foz de Lumbier: el antiguo Puente del Diablo, más tarde llamado Puente de Jesús. Así pues, hoy hablaremos de foces y de demonios.
Tras este puente construido en el siglo XVI y hundido por los franceses en 1812, está la Foz de Lumbier, uno de los más conocidos desfiladeros de Navarra. La palabra foz es de origen latino (fauces, 'garganta'). Es interesante la presencia de la f-, rasgo inequívoco del romance propio de Navarra, y que se habló en las faldas de Leire y en otras partes de Navarra. También se habló euskera en la ladera norte de la sierra de Leire, pero no nos ha llegado la denominación vasca de esta foz. Sin embargo, podemos aventurar que fue llamada Atea, Irunberriko Atea. Atea es, efectivamente, 'puerta', pero en toponimia toma el significado de 'paso' y singularmente de 'foz'. No hay más que recordar las Ateas de Belabarze o las Ateas de Belagua, o fijarse en la Foz de Mintxate. En la misma Cuenca de Pamplona existe una impresionante foz formada por el Arakil al abandonar la Barranca para entrar en la Tierra de Pamplona: Oskia, que en la documentación antigua aparece como Oskiatea.
En cuanto a los diablos hay que reconocer que aparecen con cierta frecuencia en la toponimia. El diablo comparte con moros (en este caso sinónimo de mairus o jentiles), lamias o brujas la capacidad de construir obras espectaculares por su dificultad técnica. No hay más que ver de nuevo la fotografía para darse cuenta de que sólo un diablo podía acometer su construcción. La leyenda cuenta que había un palacio en un lado de la foz, y al otro lado de la misma estaba la fuente más cercana, llamada de Liscar. El Diablo se comprometió a construir el puente en una sola noche, a cambio del alma de la dueña del palacio. Pero lo acabó una hora más tarde de lo pactado y así salvó el alma la palaciana. Incluso perdió el nombre, ya que después fue llamado Puente de Jesús. No sería de extrañar que tras este fracaso buscase consuelo en alguna de las numerosas regatas que en Navarra se llaman Infernuko Erreka 'regata del infierno' por lo abrupto de su entorno. Mikel Belasko

GORRAIZ
 
Gorraiz es otro nombre triunfador, y no es el primero de este tipo que analizamos desde este rincón. Lo mismo que sus vecinos Mendillorri y Sarriguren, Gorraiz ha pasado de designar un casi desconocido castillo, a ser un nombre conocido por todos los navarros, y lugar de residencia de miles de ellos. Su ortografía correcta es Gorraiz en castellano (y sin tilde, porque es aguda que no acaba ni en n ni en s) y Gorraitz en euskera. Este nombre lleva casi mil años, desde 1096, escribiéndose sin apenas cambios de estas dos maneras.
Además existe otro Gorraiz, enclavado en el valle de Arce, aunque a la vista de los nombres antiguos que recibía éste (Gorrairiz, Gorrariz...) se puede decir que su parecido actual se debe al azar.
Pero aunque nuestro nombre no haya sufrido variación desde antiguo, esto no nos facilita las cosas a la hora de determinar su significado. Generalmente se ha relacionado con otros nombres acabos en -iz o -itz como Antxoritz, Olóriz... señalándose en todos ellos un sufijo -iz, de origen latino, que iba precedido de un antiguo nombre de persona. Para Gorraiz se pensó que nos encontrábamos ante la propiedad de una persona llamada Gorraicus. Pero no todo el mundo estaba de acuerdo, sobre todo, porque en euskera la terminación -itz tiene varias significados. Así, otros autores se inclinan por ver en este sufijo la idea de abundancia, o simplemente de existencia de algo en un lugar. Para Gorraiz, concretamente, se piensa en gorri "rojo"‚ y por lo tanto estaríamos ante un "lugar de tierra rojiza". Así pues, y como no consta que haya existido ningún ser humano llamado Gorraicus, conviene inclinarse por el color rojo. Ahora bien, en esto los que han trabajado en la construcción de Gorraiz y, sobre todo, los más hábiles jugadores de golf que tengan costumbre de sacar la pelota de los hoyos de Gorraiz, serán los que tenga que certificar la bondad de esta explicación. Mikel Belasko
HIGA DE MONREAL
 
La Higa es uno de los centinelas de Navarra. De un monte tan singular se espera un nombre antiguo, y por lo tanto vasco, y parece que el suyo levanta sospechas. Para muchos Higa tiene pintas de nuevo, y muy poco sabor vasco. Menos, desde luego, que Elomendi, nombre con el que también se conoce. Así que no extraña el asombro con que muchos conductores leerán el cartel que señala en euskera la carretera que lleva a la cumbre: Higako Errepidea. Más de uno no habrá reprimido su disgusto ante la marginación del que creerá nombre auténtico: Elomendi. Nombre que ha sido adoptado por la gasolinera y por la coalición electoral que gobierna en Monreal. Sin embargo el Gobierno de Navarra ha obrado bien. Higa es el nombre original del monte. Ya aparece en el año 1000 (Iiga) y no ha sufrido cambios hasta nuestros días. La documentación llama también Higa a su hermana Izaga, y en un documento también se habla de la Iga de Burdindogi (en Esteribar), por lo que parece que Higa pudo tener valor de "montaña". No obstante los especialistas se inclinan por su vinculación con la voz ihi "junco". A quien dude de la vasquidad de Higa habrá que recordarle que la parte trasera de la Higa se llama Higagibela, un collado Higako Lepoa y su parte baja Higaondoa. Es nuevo el uso del artículo "la", y todavía los mayores dicen Camino de Higa, y no de la Higa. La "H" tampoco es "de verdad", y se podría haber prescindido de ella, pero esta grafía estaba muy difundida. Es posible que la h se la deba a su parecido con la voz higo, higa, e incluso más de uno le habrá visto a la Higa forma de higo.
También es reciente el uso de Elomendi. Monreal es en euskera Elo, pero Elo no es el nombre del monte de Monreal, aunque así lo utilizase Campión. Efectivamente Elomendi "Monte de Monreal" es una denominación reciente, bastante extendida, hija de la falsa interpretación de Arturo Campión, y que sigue el modelo de otros altos que llevan el nombre del pueblo al que pertenecen: Puiumendia (Pueyo), Errezu mendia (Riezu), Aranomendi (Arano), Tafallamendi (Tafalla). Mikel Belasko
HUARTE
 
Huarte o Uharte es un nombre agradecido. Su significado es transparente y, además, su ubicación geográfica despeja las pocas dudas que pudiesen quedar. Nos encontramos ante un compuesto de ur 'agua', pero también 'río', y arte 'espacio intermedio', 'entre'. Por lo tanto 'entre aguas'. Hoy en euskera se usa mucho la voz uharte con el significado de 'isla', y quizá muchos de los lectores han traducido así este topónimo en alguna ocasión. Sin embargo, una pequeña visita a la villa les sacará de dudas. Huarte, efectivamente, no es una isla, pero Huarte está doblemente "entre aguas". Visto sobre un mapa de escala pequeña Huarte es el lugar ubicado entre dos ríos: el Arga y el Ultzama. Visto más de cerca Huarte está en un meandro del Arga, rodeado de agua por todas partes, excepto por el norte, donde el monte Miravalles le cubre las espaldas. En Huarte la relación con el agua se da también por partida doble. Porque Huarte tiene otro río y su nombre es Urbi 'Dos aguas o Dos ríos', como no podía ser de otra forma.
Eso sí, esta transparencia en el significado tiene sus inconvenientes, y así este nombre se repite en otros muchos lugares: Uharte-Arakil, Uharte (Lekaroz), Uhart o Uharte (dos localidades en la Baja Navarra), Ugarte (seis barrios en Vizcaya y dos en Guipúzcoa),...
No obstante, no todos los espacios situados entre ríos o en meandros se llaman en euskera Uharte. Existe al menos otro topónimo que cumple esta función: Ubillos. Este es el nombre, por ejemplo, del espacio de la desembocadura del Arakil en el Arga. Ubillos, también está, bien disfrazado eso es cierto, en la cercana localidad de Esteribar llamada Inbuluzketa (Ibilosketa en la Edad Media). Mikel Belasko
IRATXE
 
Iratxe es un topónimo familiar. Todo el mundo conoce el monasterio y quizá también a alguna mujer que lleva ese nombre. Pero otra cosa es saber qué se esconde bajo esa denominación. Parece que el nombre proviene del vasco iratze 'helecho, helechal' y que por lo tanto nos estaría informando de que el monasterio se construyó sobre un helechal. No obstante hay que ser prudente porque el topónimo se escribe de muy diversas formas en los siglos X y XI: Irazi, Irachi, Irax, Iraiz. De todas ellas la más intesante es Iraiz, también explicable como 'helechal'.
Parece que nuestros antepasados no gustaban de fundar pueblos junto a helechales y por eso no abundan en sus nombres: Iragi, Iracheta. Quizá Iranzu. Sin embargo en la montaña húmeda navarra abunda en montes y parajes poblados de helechales: iraztordia, iralekua, iraztoi. Y muchos son los caseríos y, posteriormente, apellidos que nos recuerdan su importancia: Iraburu, Iratzoki, Iraola, Irazu, Iribar, Iramendi, Irati, Irazelaia, Iragorri, Irazabal...
Es curioso que los autores de varios libros sobre apellidos vascos, que tanto provecho sacaron de esta planta, tradujeran tanto Iratxe como Iracheta por 'sitio de duendes, sitio de fantasmas'. Pero las Iratxe pueden dormir tranquilas ya que en su nombre no pulula ningún iratxo. Los duendecillos sólo enredaban en la mente de los citados autores. Mikel Belasko
IZAGA
 
Izaga, asomada a la Cuenca tras los "poches" de la sierra de Aranguren, es una de las montañas más altas que se ven desde Pamplona. Dejando a un lado las cumbres pirenaicas, sus 1.360 metros de altura sólo son igualados por los 1.390 en Artxueta en Aralar (justo encima de San Miguel) y superados por Beriain o San Donato en Andia. También suele conocerse como San Miguel de Izaga, pero la necesidad de diferenciarlo del otro San Miguel ha ayudado a conservar el topónimo. La presencia del arcángel en ambas cimas muestra la antiguedad de prácticas religiosas en ellas, que se remontan a épocas previas al cristianismo.
Curiosamente en los documentos más antiguos (siglo XI) es conocida como Higa, nombre con el que hoy se conoce a su hermana tan cercana. Izaga, en cambio, era el nombre de un lugar despoblado ya en época medieval. Me inclino a pensar que el nombre saltó de éste a las alturas, y no al revés, aunque nada impide el camino contrario. El nombre del municipio en el que se enclavan tanto el monte como el despoblado tampoco nos es ajeno: Izagaondoa. Topónimo que traduciríamos como "Junto a Izaga", quedando en la penumbra si la referencia es al despoblado o a la montaña.
Izaga aparece en los documentos más antiguos como Eizaga, nombre que reaparece en otros lugares entera o parcialmente: Eizaga (hoy Aitzaga, despoblado en Iturmendi), (E)izco, (E)izcue. Esta E- que encabeza sus nombres antiguos nos impiden relacionarlo con la voz haitz "peña" que nos proporcionaría unas traducciones impecables. También nos dificulta su relación con Itza "juncal" y nos acerca a la palabra eiza "caza", siendo Eizaga "el lugar de la caza". Lamentablemente tampoco es esta una vía del todo segura, ya que el nombre que nos ocupa aparece a veces escrito con "tz", detalle aparentemente insignificante, pero suficiente para oscurecer esta propuesta. También su homónimo barranqués se pronuncia actualmente con "tz".
Finalmente recordaremos el nombre de las otras dos puntas que se ven desde Lumbier: Peñas de las Gambellas ("pesebres", "abrevaderos") y Santa Agata (nombre vasco de Santa Águeda). Mikel Belasko
LEIRE
 

Leire es el nombre de un monasterio, de la sierra que lo cobija y, en los últimos años, un popular nombre femenino.
Pero antes de empezar a discutir sobre etimologías conviene señalar que Leire es propiamente el nombre del monasterio, y sólo en época reciente el nombre de la sierra. De hecho, hoy todavía, desde Lumbier a Sigüés se la conoce simplemente como La Sierra. Durante un tiempo en algún mapa fue llamada sierra de Lumbier, entre otras cosas porque su cumbre más alta, Arangoiti 'valle alto', está en su término, y por ser el municipio de más renombre ubicado en sus faldas. Pero, finalmente, muy a pesar de los de Lumbier, Leire se ha hecho con el nombre.
Además se ha intentado vender un fantasmagórico nombre vasco para la sierra, Errando, que en todo caso se puede relacionar con el paraje de esta sierra llamado Lando, donde se dice que fue muerto el moro Abderramán. Este varonil nombre ha sido aprovechado por los monjes para comercializar dos colonias: Leire, de mujer, y Errando, para hombre.
El significado del topónimo es sorprendente. Nada menos apropiado para denominar a un pacífico monasterio, o a una niña, que un nombre que signifique "legionario", porque ese es el significado. A. Irigoyen ha demostrado que el topónimo proviene del nombre de persona latino Legionarius, de donde surgen las variantes medievales Legior, Leior, Legere..., que finalmente desembocaron en Leire. También desde Legionarius se puede explicar el nombre de la sierra, conservado en Salazar: Lexuri.
Hay, como no, otras interpretaciones, pero ninguna tan impecable como la expuesta. En ellas se relaciona el nombre con otros en Francia: Leyre, Oeyre, Oeyregave... con un significado de 'río'.
Como se ve, un largo camino el de este nombre que empezó como legionario hace más de mil años y hoy es uno de nuestros nombres femeninos más usados. Mikel Belasko

LEZAUN
 

Cuando queremos desentrañar el significado de un nombre de lugar es preciso superar una doble prueba. Por un lado nuestra explicación deberá ajustarse a las normas de la lengua en la que se hubiese creado el nombre, y por otro lado la explicación deberá ajustarse a la realidad geográfica con él nombrada. Dicho esto, y antes de irnos a Lezáun, podemos trasladarnos a Corella, en concreto al paraje llamado Fugenique para comprobar esta realidad. Fugenique es un nombre de aspecto extraño, y por ello cuando leamos que algún investigador defiende que es un nombre euskérico podremos llegar a pensar que quizá pueda ser así. Seguimos leyendo y veremos que se dice que nuestro Fugenique está compuesto del euskera fago y de ika 'cuesta'. Quizá algún lector benevolente todavía siga con interés esta explicación, pero en cuanto se de cuenta de que fago es 'haya', y de que la traducción del topónimo es la Cuesta del Hayedo, no podrá dejar de esbozar una sonrisa, ya que de ninguna manera se puede defender la existencia de hayas en Corella. Ni ahora, ni hace miles de años. La explicación, por lo tanto, no vale. Por eso un nombre como Lezáun es un regalo para el investigador. Lezáun es un nombre de origen euskérico transparente: leze 'sima' (aunque en palabras compuestas se transforma en leza-) y -un variante de -une 'lugar de-' en composición. Así pues 'el lugar de la sima'. Pero, ¿existe tal sima? Pues sí, a unos 500 metros del casco urbano existe una de grandes dimensiones, y de hermosas resonancias mitológicas: la Sima de Marizulete. Aquí Marizulete no es otra cosa que Marizuloeta 'el lugar del agujero (la sima) de Mari', y no debemos olvidar que Mari es el personaje principal de la mitología vasca. Este hecho refuerza la importancia que los antiguos lezaundarras concedieron a esta sima, y justifica que esta haya servido para dar nombre a la localidad que surgió en sus inmediaciones, el pueblo de la sima, Lezáun. Mikel Belasko

LUZAIDE-VALCARLOS
 
Valcarlos, Luzaide en euskera, es un valle geográficamente y lingüísticamente vinculado con la Baja Navarra (se habla el mismo dialecto euskérico) y, administrativamente, perteneciente a la Alta Navarra. Sus orígenes son legendarios, ya que cuentan que fueron cinco ladrones venidos de lejos los que construyeron las cinco primeras viviendas de la localidad.
Cada uno bautizó su casa con el nombre de su lugar de origen: Bartzelona, Paris, Tolosa (Toulouse), Granada y Bordele (Burdeos).
Obsérvese que nos hemos referido a Valcarlos como valle. En realidad no existe ninguna localidad llamada Valcarlos, a pesar de que la mayoría de nosotros la asociemos a su núcleo urbano más importante: Elizaldea 'la zona de la iglesia', llamado así por la presencia de la parroquia. Valcarlos, tal y como lo proclama el nombre castellano, es un valle, el valle de Carlos o de Carlomagno, que tiene un extremo en el puerto de Ibañeta y el otro en Arnegui. Están en Valcarlos todos los núcleos de población intermedios como Pekotxeta 'las casas de abajo', Gaindola 'ferrería de Galindo', Gainekoleta 'ferrería de arriba', Azoleta 'ferrería de Az-' y Elizaldea. Por lo tanto, hablando con propiedad, deberíamos utilizar Valcarlos de la misma manera que usamos el nombre de Baztan, y decir Elizaldea cuando queramos concretar a qué punto del valle nos referimos, como cuando precisamos Elizondo en Baztan.
El nombre euskérico, Luzaide, es seguramente anterior al de Valcarlos y hace también referencia a la totalidad del valle. Los expertos relacionan el nombre con *Luze(b)ide, haciendo referencia al camino que desde época romana surcaba el valle desde Burdeos a Pamplona. El primer elemento podría ser luze 'largo', pero resulta muy extraño que este vaya antes de bide, cuando el orden normal hubiese sido *Bideluzea.
Así pues, Valcarlos y Luzaide, hacen los dos referencia a todo el valle, y los dos al importante papel histórico que éste ha jugado en la historia de Navarra. El nombre euskérico nos recuerda la calzada romana y el Camino de Santiago, y el castellano la batalla de Roncesvalles y la derrota de Carlomagno en el Valle de Luzaide, posteriormente llamado Valcarlos en su memoria. Mikel Belasko
MONJARDIN
 
Monjardín es el nombre del monte de este número. Hoy no puede competir con Montejurra por el título del monte más conocido de Tierra Estella, pero sí lo hizo, y con ventaja, antiguamente. Eran otros tiempos y tenía otro nombre: Deio.
La documentación más antigua no deja lugar a dudas, y en ella aparece el nombre de Deio aplicado a la montaña y el de Terra Degense o Deirri a la comarca situada en torno a él. La forma vasca Deio-erri ("Tierra de Deio") nos ha llegado hasta nosotros en castellano como Yerri, con la pérdida de De-, que los escribanos creyeron la preposición castellana. Hoy Yerri es un valle y municipio, pero se puede decir que Deierri fue el equivalente antiguo de Tierra Estella o Estellerri.
Más tarde, Deio embelleció su nombre en Monjardín, y perdió peso toponímico. El nacimiento y desarrollo de Estella convirtió a esta ciudad en el centro de la comarca y las expresiones Tierra Estella y Estellerri arrinconaron al mutilado Yerri en un valle de la merindad alejado del monte que le dio nombre.
Poco podemos decir sobre el significado de Deio-Monjardín, ya que es lo que parece: un monte ajardinado. El geógrafo del siglo XIX Pascual Madoz no tenía duda alguna: "llámase Monjardín por la hermosa vista que presenta la diversidad de flores que produce la naturaleza en una despejada llanura que se encuentra en la misma cumbre". No obstante, es muy posible que el nombre responda a una moda medieval. No olvidemos que Monjardín reaparece en Yesa, y que tiene otros parientes en Francia. En cualquier caso, y aunque así lo hayan hecho ilustres plumas, no es preciso recurrir a ningún rey García o Garcés para explicar su significado.
Mikel Belasko
MONTEJURRA
 
Montejurra es un monte bien conocido en toda Navarra. Si se pidiese a alguien que relacionase este topónimo con alguna palabra o lugar concreto, en la mayor parte de los casos la respuesta sería: Estella y carlismo. Pero no nos vamos a ocupar de estas vinculaciones, tormentosas en algunas ocasiones, sino del significado del nombre y, sobre todo, de su nombre euskérico. En esta lengua la denominación que más se usa hoy es Jurramendi, tal y como se desprende de su uso en ciertos organismos. Sin embargo, Jurramendi es un nombre reciente y sin mayor historia. Su origen se remonta a la pregunta ¿cómo se dice Montejurra en euskera? A pesar de los testimonios vivos -todo el mundo dice Montejurra- y de que nimngún documento escrito avala la forma Jurramendi, se ha optado por traducir monte por mendi e invertir el orden para adecuarlo a otros nombres como Iturmendi, Larramendi,...
La traducción, en verdad, no era necesaria, ya que se podría haber respetado Montejurra como nombre propio. Además, no parece la más adecuada. Compárese Montejurra con el nombre de la localidad alavesa llamada Mendijur o Mendixur, o el nombre de una colina en la Barranca llamada Mendixur... Esto es, Montejurra, aunque carece de familia directa, sí tiene más de un familar no tan lejano aquí y allí que nos informan de dónde procede. Incluso ha aparecido un documento de Aberin -localidad ubicada al pie de Montejurra- en el que se lee que este pueblo está situado en las faldas de una montaña llamada Diasur, que quizá provenga de Oiansur, donde oihan y mendi vienen a ser sinónimos. Si aceptamos, como parece probado, que su nombre euskérico original fue Mendixurra u Oianxurra, el segundo elemento debería ser un adjetivo que sigue a un nombre común. Este podría ser el vasco zuhurra, xuhurra aunque ciertamente su significado 'prudente', 'avaro' no encaja en absoluto aplicado a un monte, ni siquiera forzando el significado hasta 'pequeño', calificativo que en nada conviene a una montaña de las características de Montejurra.Mikel Belasko
MOREA, La
 

Morea es un nombre que se nos hace familiar. Si hacemos trabajar a nuestra memoria, sin demasiado esfuerzo recordaremos la balsa de la Morea en Beriain. Los de Burlada y la Txantrea también nos pueden indicar que ellos llaman así a los campos que separan ambos lugares. También tenían ese nombre los campos entre Etxabakoitz y Zizur, y la zona que hoy alberga a importantes centros comerciales en Cordovilla. En realidad, en la mayor parte de los municipios de la Cuenca de Pamplona y comarcas próximas aparecía este nombre: Aranguren, Ansoáin, Egüés, Ezcabarte, Iza, Juslapeña, Elorz, Oláibar, Olza, Tiebas, Zabalza,... Se especuló con su significado. Se defendió su relación con piedras y dólmenes, pero un detallado estudio de Iraburu solucionó este pequeño enigma. Recorrió una a una todas las moreas pamplonesas y de su observación dedujo el significado que dieron a esta voz en el vascuence de Pamplona: zona húmeda, encharcada, de manantío interno, y muy difícil de cultivar.
No en vano le dijeron que en la de Cordovilla se cazaban patos, que en la de Beriain abundaban los cangrejos, y que con demasiada frecuencia en todas ellas las cosechas se perdían por la humedad. Eso sí, no eran lugares aptos para la natación y la navegación, sino terrenos permanentemente embarrados con más o menos agua superficial.
Ciertamente la Morea por antonomasia, la de Beriain, es una balsa artificial, pero que aprovechó un lugar que ya de por sí era húmedo. Iraburu nos cuenta que se intentaron continuos drenajes para reducir el volumen de agua de la laguna y aumentar así la superficie cultivada. Resultó inútil. Finalmente Potasas de Navarra compró la zona y construyó la balsa que hoy conocemos.
En todo caso no está de más agradecer a este lugar, además de las posibilidades deportivas que ofrece, que haya perpetuado en Pamplona el uso de la voz morea aplicada a las balsas. Mikel Belasko

MUSKILDA
 
Muskilda es la denominación de un santuario y su Virgen en Ochagavía. Ésta, a su vez, ha dado nombre a muchas mujeres, especialmente en el valle de Salazar. Como en otros muchos casos (Idoia, Arantzazu, Begoña), la advocación mariana no sólo ha respetado el nombre original, sino que además los ha popularizado. Cosa que no se puede decir de muchos santos, que como San Cristóbal, San Donato, San Miguel y otros, se han empeñado en erradicar los nombres de los montes en los que se les rendía culto. En nuestro caso, la Virgen se le apareció a un pastorcillo en un roble, y a pesar de los intentos de la gente por construir la ermita cerca del pueblo, ella insistió en que la construcción se hiciese en el monte.
En cuanto al significado, doy por seguro que la mayoría de las personas interesadas piensan que su nombre significa algo así como "lugar de brotes de plantas". Sin embargo, sin ser una traducción descabellada, es improbable que algo tan poco palpable como lo que designa la definición anterior haya servido para dar nombre a tantos parajes en Navarra, porque Muskilda reaparece en Lónguida, Izagaondoa, Arce, Erro o la Cendea de Ansoáin; y además hay Muskildi en Ergoiena, Ultzama, Yerri, Valdizarbe,... Es mucho más seguro pensar en la voz muskil 'montón de piedra, morcuero', con la que se han designado morcueros o montones de piedra de diversos orígenes: dólmenes, ruinas, piedras extraídas de los campos, tradiciones religiosas o supersticiosas.
La terminación da es enigmática. Muskilda ya se documenta en el siglo XV, por lo que no se trata de ninguna corrupción. Además reaparece en Legarda, y ya hemos visto en cuántas localidades tienen Muskilda. En todo caso, habrá que asignarle un impreciso valor de lugar. Por lo tanto, Muskilda equivaldría a "lugar de piedras". Mikel Belasko
MUTILVA
 
Mutilva Alta y Mutilva Baja, Mutiloagoiti y Mutiloabeiti, son los nombres oficiales de dos localidades del valle de Aranguren. Dejemos de lado la equivalencia Alta-Goiti y Baja-Beiti, para quedarnos con la sustancia del nombre Mutilva o Mutiloa.
El origen de este nombre fue el siguiente. Hace ya muchos años, más de mil, existió una zona amplia del valle en la que un hombre joven, un muchacho al parecer, "mutil" en euskera, construyó algún tipo de edificación que en el euskera de la época y de la zona se conocía como "ola" (que se suele traducir como "cabaña"). Así que la gente comenzó a llamar a todo ese terreno Mutilola, nombre que rápidamente pasó a ser pronunciado como Mutiloa, ya que les resultaba incómodo pronunciar dos "eles" seguidas. De hecho lo mismo ocurrió en otros lugares, como observamos en el caso de otra localidad del mismo nombre en Gipuzkoa, y con el nombre de otra construcción hecha de pizarra que llamaban Arbelola en la Baja Navarra, pero que pronto fue Arbeloa.
Mutiloa aparece ya escrito en el año 1002, y todavía lo veremos así en pleno siglo XIX. Sin embargo, en el euskera hablado en Aranguren el nombre no se pronunciaba Mutilóa (cuatro sílabas), sino Mutílua (tres), y finalmente Mutilba convirtiendo en consonante -b- la primitiva vocal, fenómeno que se repite en gran parte del euskera navarro. El nombre de Gipuzkoa, Mutiloa, en cambio, donde se habla otro dialecto, no ha sufrido este cambio.
Lo realmente llamativo es que esta pronunciación vasca moderna fue recogida por escrito, y pasó a ser oficial. En esto Mutilva es un caso único, ya que otros nombres populares en euskera como fueron Labio, por Labiano, Taxoare por Tajonar, Zolia por Zolina... nunca gozaron de esa suerte y cayeron en el olvido más absoluto con la desaparición del euskera en Aranguren.
Así pues, el nombre vasco hoy oficial es el más antiguo, pero el nombre castellano refleja la pronunciación popular del nombre en el euskera del valle. Los topónimos tienen estas cosas. Mikel Belasko
NEQUEAS, Las
 
A veces, cuando hay que explicar el significado de un nombre, parece que la respuesta es evidente, que parece inútil seguir excavando en busca de la verdad entre diferentes teorías. De hecho, en este tipo de casos ni siquiera hay tales "teorías" de puro evidente que resulta la explicación. Esto le ocurre a nuestro nombre: Las Nequeas. Quien conoce bien esta tierra siempre señala que, comparando esta zona con los cercanos campos de Valdizarbe, los de las Nequeas resultan menos fértiles, más secos y yermos. Y que, además, están muy lejos de los pueblos. En definitiva, son campos que parecen estar agotados, cansados, y que por eso, además de que también cansan sobremanera al agricultor, se llaman así: Las Nequeas. Porque en vascuence nekea es cansancio. Así lo explicó José María Iribarren en su Vocabulario Navarro y así lo explica generalmente todo el mundo, porque el significado no podía ser más apropiado. Pero aquí llega el jarro de agua fría. Ninguna otra zona de Navarra, ni de regiones cercanas conocidas, tiene un topónimo semejante. La tierra puede ser roja, negra, blanca, arcillosa... pero nunca cansada. Tal descripción no se estila entre nosotros. Por otro lado, y a pesar de que Las Nequeas están en una comarca donde la toponimia euskérica predomina (en las propias Nequeas: Barrenbaratzeta, Lugorria, Ibarbero...) este nombre podría no serlo. De hecho, desde los documentos recogidos en la época en la que los habitantes de la comarca eran todos euskaldunes siempre aparece este nombre como Las Nequeas, nunca como Nequea, esto es, siempre con el artículo castellano. Algo muy llamativo, y sospechoso, que motivó que este topónimo fuese oficializado como Las Nequeas, y no Nekea o Las Nekeas.
Así pues, una vez más no nos cansaremos de decir que quien quiera alternar con topónimos, extraña compañía por otra parte, no deberá fiarse nunca de sus apariencias. Mikel Belasko
OLAVE
 
Olave, como Olaiz, pertenece al valle de Oláibar. Próximo está Olague. Además, tenemos Olaberri en Eugi y cerca de Aoiz, Olaldea en Oroz-Betelu, Olano en Ultzama y Ola en Orokieta. En todos ellos un elemento común: la voz ola.
La palabra es bien conocida pero es difícil ajustar su significado a cada topónimo. En algunos, como Olaberri, Ola u Olaldea, ola equivale a 'fábrica, ferrería', y no hay duda porque se conservan los edificios.
En el resto no es fácil. Ola, como ya se ha dicho, se ha utilizado con valor de 'ferrería a la orilla de un río', pero previamente designó ferrerías primitivas lejos del río y en las que el viento hacía el papel que luego desempeñó el agua. Aún antes ola fue una simple cabaña pastoril, significado que se perdió en todo el país salvo en Roncal.
Así pues, sin el apoyo de la arqueología, traduciremos Olave como 'Bajo la cabaña o ferrería', Oláibar 'valle de la cabaña o ferrería', Olague y Olaiz 'lugar de la cabaña o ferrería' y Olano 'cabaña o ferrería pequeña'.
Volviendo a Olave, es curioso recordar que este pueblo en la Edad Media dio nombre al valle: Valle de Olave. Pero finalmente se impuso el nombre autóctono que en la actalidad utilizamos para designarlo: Oláibar. Mikel Belasko
ORREAGA-RONCESVALLES
 
Hoy nos encontramos ante un lugar con doble y triple denominación: Orreaga en euskera, Roncesvalles en castellano y Roncevaux en francés. Estamos en el camino de Santiago, donde se concentran muchas localidades de doble nombre: Luzaide/Valcarlos, Auritz/Burguete, Aurizberri/Espinal, Atarrabia/Villava, Iruña/Pamplona, Elo/Monreal, Gares/Puente la Reina, Lizarra/Estella... Incluso con nombres únicos en castellano en zona que ha sido de habla vasca: Villamayor y Villatuerta. Esta situación no es fruto de la casualidad. En muchos de los casos señalados el nombre vasco es el antiguo, y el romance el inspirado y favorecido por la administración medieval navarra. Bien se ve que no creían que el nombre antiguo resultase atractivo a los visitantes y se decidió bautizarlos con nombres que no asustasen a los peregrinos ni al resto de personas que cruzaban los Pirineos para establecerse en Navarra.
En cuanto al significado de Orreaga/Roncesvalles, aunque parecen sencillos, se van complicando al profundizar en ellos. Orreaga es transparente, "el lugar de enebros", pero parece que antiguamente fue Orierriaga, de significado más oscuro. Para Roncesvalles se ha pensado en el nombre francés de una planta espinosa: ronce, y valle. Resulta más ingeniosa, y fonéticamente impecable, aunque carece de documentación que la avale, la proposición de Jimeno Jurío. Según este autor el nombre proviene de Erro-zabal "la llanura del valle de Erro", que fue romanizado perdiendo la E- e interpretando el -bal final como un val(le), en plural valles, o "vaux" en francés.
En la fotografía, sobre la colegiata, se levanta el monte Girizu "el brezal", cuyas laderas fueron consideradas las mejores pistas de esquí de Navarra, llegándose a instalar un arrastre mecánico. Mikel Belasko
RIPAGAINA
 
Estamos en Ripagaña, en lo alto de la ripa del río Arga en Burlada. Traducir el nombre nos obliga a repetirnos: gaña "el alto" y erripa "desnivel, cuesta, talud pronunciado sobre un río". Conviene recordar que la ripa es el nombre que se da en Pamplona al imponente cortado que se desploma sobre el río Arga desde Huarte hasta la Media Luna. Además vemos cómo las palabras pasan de un idioma a otro con cierta alegría. El euskera tomó del latín la palabra ripa "orilla de río", y la transformó en erripa. Así nacieron Erripagaña (en Huarte, Villava y Burlada), Erripaburua y Erripabe en Pamplona... El préstamo fue un capricho, porque para lo mismo se decía también harria "la peña" de donde viene el también pamplonés Argarai, que es lo mismo que Ripagaña, pero en versión más original: "lo alto de la peña o ripa". Pero no acaba esto aquí, porque cuando el euskera se retiró de Pamplona y su cuenca no lo hizo sin dejar alguna palabra al castellano. Una de ellas fue ripa, también por diversión, porque el castellano ya la tenía de antes, tomada del propio latín, y puesta a su gusto como riba o ribera, que en Pamplona aparece en San Pedro de Ribas.
Ripagaña era, hasta hace poco, propiedad exclusiva de los burladeses, pero desde que se baraja la posibilidad de construir en el lugar un elevado número de viviendas el nombre ha pasado a la boca y a la pluma de muchos de nosotros, y no precisamente de la mejor manera: Ripagaina. Los burladeses han dicho desde hace tiempo Ripagaña, con ñ, como en Pamplona Ermitagaña, Azpilagaña..., porque así se dice y decía en la mayor parte del euskera navarro. Pero he aquí que en algún informe municipal se empezó a utilizar la forma Ripagaina, sin ñ, quizá porque alguien hizo la siguiente deducción: Ripagaña es un nombre en euskera, en euskera la ñ se escribe in, luego escribiremos Ripagaina. Y no iba mal encaminado, pero olvidó que los nombres propios como Iruña o Iñaki son la excepción. A partir de aquí Ripagaina es lo único que se ve y oye en todos los medios de comunicación, y por extensión en boca de cualquiera que hable de este lugar. De poco ha valido que un decreto foral fijase su ortografía como Erripagaña. En fin, ya veremos si al menos somos capaces de salvar su ñ. Mikel Belasko
ROTXAPEA
 
El nombre de este barrio pamplonés es bien conocido en toda Navarra, y no es cosa nueva, ya que una docena de localidades han importado su nombre y lo han instalado en sus tierras. En la mayoría de los casos se usa la variante castellanizada de este topónimo de origen vasco, pero en algún caso han conservado la denominación que se usaba en el euskera de Pamplona: Arrotxapea.
Etimológicamente, el nombre no ofrece problemas: "pea" (debajo), y el primer término es el nombre de la torre llamada La Rocha, que protegía el Portal de la Rochapea. Rocha es palabra de origen ultrapirenaico cuyo significado es "roca". El topónimo designaba por lo tanto a las tierras ubicadas bajo esta torre. Existieron equivalentes romances, cuyo representante más conocido es Juslarrocha, y llama la atención que el nombre vasco se impusiera finalmente. Más tarde, el nombre euskérico original, Arrotxapea, acabó adaptándose al castellano, La Rochapea, perdiendo la vocal inicial como ocurre con otros nombres (Recalde "Errekalde"). Cuando en la segunda mitad del siglo XX el euskera revive en Pamplona se sintió la necesidad de revasquizarlo, un poco a la brava quizá, naciendo así Errotxapea, nombre inusitado hasta ese momento aunque muy popular hoy. Más tarde, y gracias al estudio de la toponimia navarra, hemos sabido que la denominación que se usó en Pamplona y se sigue usando en varios pueblos navarros fue Arrotxapea. Esta variante es defendida por los estudiosos de la toponimia, pero, ciertamente, no cala en la gente.
Hasta hace poco la ronda norte de Pamplona señalaba Rochapea/Arrotxapea, contribuyendo a difundir esta variante, pero recientemente han sido sustituidas por otras que rezan Rochapea/Errotxapea. Mikel Belasko
SARIO
 
Sario es un nombre característico de la toponimia de Navarra. Significa 'majada', 'redil' , 'lugar donde se encierra al ganado al aire libre', y en algunos lugares 'pastizal'. En todo caso era un recinto imprescindible en una economía rural, hecho que explica su ubicuidad. Sario es, además, voz propia del euskera navarro y nos aparecerá desde Abárzuza y Cirauqui hasta la Valdorba, y desde Eslava a Aezkoa y Esteribar, sin olvidar toda la Cuenca de Pamplona. El resto de la Navarra vascófona se lo reparten sus sinónimos saroi (Baztan, Ultzama, Roncesvalles, Burguete, Améscoa y Lana),sarobe (Lesaka, Goizueta, desde Ituren hasta Leitza, Araitz, Larraun y toda la Barranca, donde también se dice sarea en muchas localidades) y saurea, en Salazar.
Todas estas variantes pueden ser explicadas a partir de la voz sarobe y ésta, a su vez, de sare 'red' y ohe 'cama'. También sus equivalentes castellanos guardan relación con la idea de 'red'. Evidente en redil y algo menos claro en majada, que proviene del latín maculata 'tejido de mallas'.
Volviendo a Pamplona encontramos que en la documentación antigua se hace referencia al Sario de las siguientes maneras: "cerrado", "Cortijo de bueyes" y "corral bacuno". No queda duda, pues, de cómo traducir correctamente nuestro topónimo.
Por otro lado, no se debe olvidar que el edificio El Sario, no está en el lugar donde estuvo el verdadero Sario, sino en Mugazuri 'mojón blanco'. El auténtico estuvo enfrente del Pamplonica, y hasta hace poco los mayores recordaban la existencia de los corrales. Según Arazuri, durante el siglo pasado aquí pasaban sus últimos días los toros que se iban a lidiar en las fiestas a base de buena hierba y agua del Sadar. La víspera subían por lo que hoy es la calle Esquíroz y pasaban a la Vuelta del Castillo para, descendiendo por la Cuesta de la Reina, ganar los corrales de Santo Domingo.
No deja de tener gracia imaginarse el edificio El Sario como un moderno "corral" al que acudimos puntuales cada mañana los cientos de empleados de Trabajos Catastrales, Riegos de Navarra, y universitarios de la UNED. Las etimologías de los topónimos nos juegan en ocasiones este tipo de trastadas. Mikel Belasko
TAJONAR
 
Cuando se habla de los límites de la toponimia euskérica en Navarra se suele trazar una línea muy nítida que deja al norte unas poblaciones y al sur otras. Pero no todo es tan sencillo. En el valle de Aranguren, vascófono hasta finales del siglo XIX, la toponimia es euskérica en su mayor parte, desde el nombre del valle hasta el del último rincón. Sin embargo, ahí tenemos a Tajonar, romance puro, 'el sitio de tejones' desde pleno siglo XI hasta nuestros días. Alguno objetará que tiene un nombre vasco, Taxoare, que quizá sea el antiguo. Sin embargo, Taxoare lo único que hace es confirmar la primacía del nombre romance, ya que la forma vasca, es hija legítima de la romance y no se explica sin ella: Taxonar > Taxo(n)ar(e) con pérdida de la "n", algo regular en euskera.
Dicho de otra manera, ya en época medieval se bautizó esta localidad con un nombre en romance, y los euskaldunes de la zona lo adaptaron a su lengua vasca. Existen otros casos como Burguete, Villava, Villanueva..., pero en general son nombres nuevos, para nuevas localidades, y que nacían al amparo de unas instituciones que preferían el romance para todo. Pero Tajonar es un nombre popular y descriptivo aplicado a una pequeña población, hecho que invita a la reflexión.
Por otro lado, también es digno de mención que el nombre vasco nunca figuró en la documentación oficial de Navarra, y que sólo gracias a los nombres de los caminos que iban a Tajonar, llamados evidentemente Taxoare-bidea, desde Mutilva, Esquíroz o Labiano ha podido recuperarse.
Tajonar además se ha hecho muy popular, de aquí nacen los aguerridos tejones rojillos (es una pena que nadie haya sabido aprovechar la fuerza visual y originalidad de esta asociación entre estos feroces bichos y Osasuna -los leones siempre serán otros-) en las instalaciones de Berroa. Tajonar es, también, el nombre con el que figura en los mapas la sierra que los de Aranguren llaman El Cerro y los de Elorz, Bizkaia. Mikel Belasko
TALLUNTXE
 

Hoy vivimos de espaldas al campo, y ajenos a todo un modo de vida rural que ha predominado entre nosotros hasta hace bien poco tiempo. A veces, sin embargo, retazos de este mundo se nos cuelan en nuestro modo de vida industrializado. Así ocurre cuando los promotores de alguna nueva infraestructura tienen el buen gusto de enlazarlas con el pasado de la tierra que la alberga, tomando de ésta el nombre, el topónimo, con el que ha sido conocida durante más de mil años. Gracias a esta unión entre pasado y futuro nos vemos obligados a usar nombres que nos resultan curiosos y que esconden en su significado recuerdos de nuestra historia y paisaje. Este es el caso de Talluntxe, nombre con el que se designaban unos prados que producían abundante hierba, por estar junto a una regata, y cuya hierba era cortada para su almacenamiento. Por eso llamaron nuestros abuelos al lugar Tallaeuntzea 'prado tallazón, prado apto para el corte de hierba', de las palabras usadas en el euskera de la Cuenca de Pamplona, euntze 'prado, soto' y talla 'instrumento para el corte de la hierba'.
Así pues, cuando decimos Talluntxe, además de ser la referencia de un importante lugar de compras y actividades económicas, estamos usando un nombre creado cuando la Cuenca era una comarca que hablaba euskera. Una Cuenca en la que, además, el paisaje no era sólo cereal, ya que había prados como los que hemos mencionado, mucha viña y más bosque. Prueba de esta Cuenca más verde son todos los euntzes o prados que la jalonaban. Por lo que respecta a Talluntze o Talluntxe, tal y como ocurría con Morea, es otro de los típicos topónimos casi exclusivos de la Cuenca de Pamplona ya que aparece en los valles y cendeas de Ansoáin, Galar, Cizur, Aranguren, Elorz, Egüés y fuera de ella sólo en los contiguos valles de Izagaondoa, Lizoáin, Aoiz, Unciti, Lumbier y Urraúl.
He aquí todo lo que es capaz de evocar una sola palabra. Hoy la asociamos con el mundo industrial, pero es también un recuerdo del pasado ganadero de nuestro paisaje, y también de la lengua de sus habitantes. Mikel Belasko

TXURREGI Y GAZTELU
 

Las cimas de Txurregi y Gaztelu se encuentran en el extremo oriental de la Sierra de Andia. El significado del nombre de esta sierra resulta evidente: "La Grande". Así lo expresaba un diccionario de 1802: "por su grandeza y extensión se le dio el nombre vascongado que tiene". Sin embargo, la denominación de esta sierra parece inmersa en una imparable reducción geográfica. Recuérdese que en algún momento Andia era el nombre de toda la sierra desde Pamplona hasta la muga con Álava. Pronto se diferenciaron con gran personalidad las sierras de Entzia y Urbasa. Y hoy en día no es raro encontrarse en muchos mapas con expresiones como Sierra de Satrustegi y Sierra de San Donato. Por otro lado, las pronunciaciones de los euskaldunes, Andimendia y Aundimendia, nos muestran que mendi es el equivalente exacto del castellano sierra.
Gaztelu es otro nombre transparente: "Castillo". Y efectivamente en su cima se conservan las ruinas de un castillo de considerables dimensiones desde el que se controlaba la Barranca, la Cuenca de Pamplona y la foz de Oskia. Algunos han relacionado el castillo con el citado en las fuentes árabes bajo el nombre de Sajrat Qays "Peña Qays".
Sin embargo, Txurregi, nombre aparentemente sencillo, no trae sino quebraderos de cabeza. El final es ñegi "ladera", o simplemente "lugar de". Pero txur- es un problema. Txurregi ya se documenta en el siglo XVI, por lo que deducimos que no es corrupción de otro nombre. La comparación con otros topónimos tampoco aclara el panorama: en Montejurra, Mendixur... quizá nos encontremos ante xuhur "pobre, escaso"; en Aldaxur sabemos que su nombre antiguo fue Aldasudurra, así que aquí xur es un continuador de sudur "nariz"; y bien cerca, en Goldaratz, está Atxurregi (antiguo Altxurregi), donde podría verse, entre otras cosas, una variante de aitzur "azada". En todo caso es un buen ejemplo de la dificultad que encierran algunos nombres que esconden un lobo bajo una piel de cordero. Mikel Belasko

URKULU
 
Urkulu es un lugar especial enclavado en un entorno salvaje y abrupto. Allí, coronando selvas y peñas, cerca del camino de Santiago y de la vía romana que unía Burdeos con Astorga, un orgulloso monumento construido por los romanos culmina una cima de gran altura.
Ante semejante panorama parece obvio exigirle al nombre del lugar, a Urkulu, un significado acorde a su historia y singularidad. Y la exigencia no es nueva. He aquí el ejemplo de un poeta del siglo XVII que deja volar su imaginación y describe al propio Hércules construyendo la torre romana, y que, para despejar las últimas dudas, cambia el nombre a nuestro monte (Erkulu) para que cuadre mejor con el del héroe:
"Quien porque Mausoleo de Pirene
que en el monstruo de miembros y de hazañas
su galanteador Erkules previene
a sus huesos descanso y a sus guadañas
en este monte Erkulu"
Nuestro poeta recrea los amores entre Hércules y la ninfa Pirene, que vivía feliz en nuestros montes. Hércules tuvo que partir, y Pirene, sola, murió desconsolada antes de que regresara el héroe, quien al conocer el suceso gritó con toda su alma el nombre de su bienamada (origen del nombre de la cordillera) y construyó un mausoleo para ella en Urkulu, llamado así en recuerdo de quien lo erigió.
Pero nuestros antepasados siempre se han caracterizado más por su espíritu práctico que por su amor a la poesía, y fueron ellos y no el poeta, quienes bautizaron el lugar basándose en que la zona guardaba cierto parecido con un apero de labranza: la horca o sarde. Al parecer Urkulu no es otra cosa que una variante de la voz vasca urkila, que deriva de la latina furca. Azkue recoge incluso la voz urkulu 'horquilla'.
Así pues, a pesar de estos escarceos con la mitología clásica y con la historia de Roma, nuestro nombre es una mera descripción del lugar. Un lugar al que los antiguos aezkoanos y habitantes del Valle de Erro vieron parecido con el sarde con el trabajan todos los días. Mikel Belasko
URROZ
 

Urroz, cuya plaza aparece en la fotografía, comparte con otras muchas localidades y despoblados de Navarra la terminación en -oz. Este sufijo tiene diversas realizaciones, -oz (Oronoz, Almandoz...), -otz (Azpirotz, Imotz...), -oze (Bidankoze, Uztarroze...), -os (Obanos, Adiós...), -ots (Saigots, Esnots...). Además, a éstos hay que sumar los numerosos nombres de poblaciones terminados en -ués (Sigüés, Navascués, Nardués...), que es la forma que ha tomado este sufijo en las zonas de Navarra y Aragón donde el romance ha estado presente desde antiguo. Es curioso comparar el nombre de los dos pueblos cercanos a Pamplona llamados Anoz y el despoblado cercano a Sangüesa denominado Añués. Los tres tienen un mismo origen: *Annos, pero la diferencia está en que mientras que en Anoz se ha hablado euskera hasta el s. XX, en Añués dejó de utilizarse hacia el s. VI de nuestra era y el nombre quedó bajo las leyes fonéticas románicas. Se acepta con unanimidad que la extensión del sufijo pone en evidencia un fondo cultural vascónico común para Aquitania, Alto Aragón y Navarra. Curiosamente no existen localidades acabadas en -oz en Guipúzcoa, Vizcaya y Álava.
Por lo general son nombres muy antiguos (más de mil años) que casi siempre designan entidades de población actuales o antiguas (mientras que prácticamente no aparece en topónimos referidos a campos o montes).
Los especialistas no acaban de ponerse totalmente de acuerdo. Predomina la opinión de los que siguen a Rohlfs y a Caro Baroja, quienes propusieron que estos nombres responden a la estructura: nombre propio de persona + sufijo que indica propiedad. Anoz: 'lugar propiedad de Annius" por ejemplo. Son menos los que con Orpustan defienden el carácter descriptivo del sufijo, esto es, de los que opinan que -oz debe traducirse por -lugar abundante en...", "lugar donde hay...". Coromines, no obstante, prefería una posición intermedia y se mostraba crítico con una explicación exclusivamente antroponímica para este sufijo. En la misma dirección Salaberri piensa que en varios casos podemos estar ante un -otz que indica "lugar de", si bien en otros iría precedido por el nombre de persona de un antiguo propietario del lugar. Mikel Belasko

VILLAVA-ATARRABIA
 
Atarrabia y Villava son hoy los dos nombres que identifican al municipio más pequeño de Navarra. Atarrabia es el nombre usado en euskera y Villava en castellano, pero como veremos en las siguientes líneas, este uso no ha sido siempre así.
Quien se haya fijado en el paisaje de Villava se habrá dado cuenta de que la villa se halla ubicada a la salida de una pequeña foz, atea en euskera, por la que el río Ultzama entra en la Cuenca de Pamplona. Por lo tanto parece que el primer componente es Ata-, variante de ate (puerta, foz), si bien no es fácil interpretar el resto del nombre: -arrabia. Los candidatos son varios: harri (piedra), ibi (vado), Arre (nombre de la localidad vecina)...
Villava tampoco es fácil, todo el mundo coincide en que nos encontramos ante un descendiente del latín Vilanova (villa nueva), pero es difícil explicar el cambio Vilanova > Villava. De hecho, sólo hay una solución en la que es necesaria el euskera. En esta lengua una -n entre vocales se perdía de manera regular y así tendríamos Vila(no)va. Ahora bien, aunque este cambio era general en la lengua hablada, era muy raro que se escribiese (lo mismo que hoy decimos lanzáu y escribimos lanzado), y más raro todavía que el nombre antiguo se perdiese del todo.
Por otro lado, la relación entre los dos nombres no es sencilla. Atarrabia es el nombre más antiguo, y aplicado a la primera y principal casa de la villa: la casa de Atarrabia. Más tarde, en torno a esta casa se crea la villa, Villava, en la que parece que se incluye Atarrabia. Es decir, Atarrabia sería una parte diferenciada dentro del término de Villava, pero no sinónimo. De hecho sabemos que las personas que hablaban euskera en Burlada, en Ezcabarte y en valles cercanos usaron durante siglos Villava también en euskera.
Ahora bien, por iniciativa popular y con el beneplácito de Euskaltzaindia y el Gobierno de Navarra, desde hace más de diez años Atarrabia y Villava son los nombres oficiales de esta localidad.
Mikel Belasko